{"id":15186,"date":"2025-12-06T01:22:32","date_gmt":"2025-12-06T04:22:32","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/profundo-el-esperpento-de-cabrujas\/"},"modified":"2025-12-06T01:22:32","modified_gmt":"2025-12-06T04:22:32","slug":"profundo-el-esperpento-de-cabrujas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/profundo-el-esperpento-de-cabrujas\/","title":{"rendered":"Profundo, el esperpento de Cabrujas"},"content":{"rendered":"\n<p>JOS\u00c9 IGNACIO CABRUJAS, VASCO SZINETAR\u201cDe esta tribu se sirve Cabrujas para exponer la superstici\u00f3n, la cultura del azar y la creencia en un milagro capaz de procurar riqueza instant\u00e1nea, en una operaci\u00f3n m\u00e1gica que se erige como mito en el inconsciente colectivo nacional\u201d<\/p>\n<p>Por YOYIANA AHUMADA<\/p>\n<p>(..) Deformemos la expresi\u00f3n en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de Espa\u00f1a <\/p>\n<p>Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n <\/p>\n<p>En la entrevista \u2014la \u00faltima\u2014 que Jos\u00e9 Ignacio Cabrujas concedi\u00f3 a Elizabeth Araujo para la revista Productoafirm\u00f3, \u201cNo puedo ser conciencia de nada porque no lo soy ni de m\u00ed mismo\u201d. Esta manera de entender Ese ser tuyo ah\u00ed heideggeriano resume el pivote de su dramaturgia y su proyecto de escritura: un individuo que llega al extremo de su contradicci\u00f3n interna, estalla y deja al descubierto el montaje del contexto del fingimiento. <\/p>\n<p>La grieta que advirti\u00f3 temprano, acerca de nuestra naci\u00f3n, a la que interpel\u00f3 como \u201cequivocaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d, permanece en sus piezas. Los predicados de base sobre los que construy\u00f3 su ejercicio del pensar \u2014ensayista distra\u00eddo lo nombr\u00f3 Ibsen Mart\u00ednez\u2014 asoma tres \u201ccategor\u00edas\u201d de an\u00e1lisis, a partir de las met\u00e1foras presentes en su manera \u00fanica de leer al pa\u00eds: el escombro: pueblo de derrumbadores que hizo del escombro un emblemadice el poema a Caracas que inicia el recitativo hecho al alim\u00f3n con el compositor Juan Carlos N\u00fa\u00f1ez: Historia sentimental del merengue. La simulaci\u00f3n \u2014Pio Miranda espera la carta de Romain Rolland para irse a cultivar remolachas en un koljoz ucraniano es El d\u00eda que me quieras\u2014; \u201ccreemos que somos algo cuando en realidad somos todo lo contrario, por ello tenemos que simular, fingir, actuar\u201d (Cabrujas, 1988), y, finalmente, la provisionalidad, parodiada en la escena en El Americano Ilustrado: los kil\u00f3metros del Esequibo \u2014fijados en el protocolo Rojas Freire\u2014 cubiertos por la compota de hicacos derramada sobre el mapa de Venezuela. <\/p>\n<p>Esta triada conduce a la idea que mueve su angustia vital \u201cel tema que me mueve es el fracaso\u201d, dijo una vez. El fracaso de una naci\u00f3n en la que el poder es un acto de prestidigitaci\u00f3n, una puesta en escena. Un truco. Una representaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Personajes, episodios y pasajes hist\u00f3ricos fueron resemantizados por el genio cabrujiano. Desde sus inicios como dramaturgo se empe\u00f1\u00f3 en la historia, no como tema sino como posibilidad de futurizar en el presente. En su pieza Los Insurgentess, toma un episodio de la guerra de independencia; recrea la Fierecilla Domada de William Shakespare: un encuentro entre Berm\u00fadez y una viuda durante la entrada del ej\u00e9rcito patriota a Caracas, o en juan francisco de leonel personaje hom\u00f3nimo que se enfrent\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana. <\/p>\n<p>La necesidad de interrogar la historia desde el lugar de la representaci\u00f3n, su manera de tropicalizar el Vermfrendugdistanciamiento brechtiano, tema insistente en su constelaci\u00f3n dramat\u00fargica desde sus inicios en el Teatro Universitario, y que alcanza la plenitud en el llamado Quadrivium \u2014Leonardo Azparren Gim\u00e9nez dixit\u2014 y comprende las piezas escritas despu\u00e9s de Fi\u00e9sole (1967):  Profundo (1971), Acto Cultural (1976), El d\u00eda que me quieras (1979) y El americano ilustrado (1986).<\/p>\n<p>Profundo: ese milagro es m\u00edo <\/p>\n<p>Buey: (Declara): \u2014(\u2026) Entre el esfuerzo de inversi\u00f3n p\u00fablica y la iniciativa privada hay un desequilibrio. La capital del Estado no es libre. Gira en la deuda exterior contra un pagar\u00e9 infamante que nos degrada. Yo amo la bondad de las inversiones mixtas. Son sanas. Por eso me gustar\u00eda tener dinero. Todo lo que hay en la caja del Padre Olegario. Porque si no vamos derecho a una espiral inflacionaria con todas las nefastas consecuencias de la improvisaci\u00f3n. \u00bfY qu\u00e9 nos espera? \u00bfEl control de cambio? \u00bfLa paridad ficticia? \u00bfEl signo blando? \u00bfLa devaluaci\u00f3n? (Pausa) Dejo eso en el ambiente.<\/p>\n<p>profundo, estrenada en 1971 en la Sala Alberto de Paz y Mateos, fue escrita durante la democracia bipartidista en los albores de la bonanza petrolera, que inaugura la llamada Venezuela saudita. La obra transcurre en un espacio, llamado el cuchitril, que bien podr\u00eda ser \u201cla abstracci\u00f3n\u201d de un apartamento de la actual Misi\u00f3n Vivienda. Cabrujas apretuja a un grupo familiar de venezolanos de a pie, una suerte de familia extendida, los \u00c1lamo, extra\u00eddos de su contexto rural para \u201ctrasplantarlo\u201d a una urbe naciente. <\/p>\n<p>El microcosmos de seis personajes conformado por las parejas de Buey y Magra; Lucrecia y Manganz\u00f3n, la sobrina Elvirita y La Franciscana, una especie de madrina y la \u201cpresencia\u201d del esp\u00edritu ausente del padre Olegario \u2014al que el autor llama (UTC), siglas significan Unidad T\u00e9cnica de Combate\u2014 ofrece al p\u00fablico un conjunto familiar que encarna el tr\u00e1nsito de la Venezuela rural hacia la urbanidad; un conjunto impregnado de inocencia cebada en creencias y prejuicios.<\/p>\n<p>De esta tribu se sirve Cabrujas para exponer la superstici\u00f3n, la cultura del azar y la creencia en un milagro capaz de procurar riqueza instant\u00e1nea, en una operaci\u00f3n m\u00e1gica que se erige como mito en el inconsciente colectivo nacional: la de que por generosidad de la providencia Venezuela es un pa\u00eds rico, en el que el estado es un rey Midas sin fecha de caducidad. <\/p>\n<p>Como en toda transacci\u00f3n m\u00e1gica; el solicitante debe hacer una ofrenda. En la pieza, la \u201crepresentaci\u00f3n\u201d de un auto sacramental \u2014que el genio y humor \u00fanicos de Cabrujas se convierten en una ceremonia\u2014: un horrible exorcismo que coincide con la celebraci\u00f3n del cumplea\u00f1os del padre Olegario \u2014sacerdote espa\u00f1ol muerto\u2014 cuyo esp\u00edritu habita la casa de los \u00c1lamo. Esa devoci\u00f3n se convierte en pulsi\u00f3n vital que los cohesiona como grupo familiar y da sentido a sus vidas. Como en toda pieza de Cabrujas, sus deseos \u00edntimos y genuinos se enmascaran tras cualquier grandilocuencia. Deben encontrar el dinero para erigir una capilla al padre Olegario.<\/p>\n<p>Los \u00c1lamo, junto a la \u201csacerdotisa\u201d La Franciscana, despliegan su sistema de valores y creencias frente a una sociedad en la que se superponen acendradas creencias m\u00e1gico-religiosas y h\u00e1bitos premodernos. El hallazgo fortuito de la prosperidad, le sirve a Cabrujas para explicar la relaci\u00f3n del venezolano con la producci\u00f3n de riqueza. Dir\u00e1 el autor: <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo un pobre se convert\u00eda en rico en la Venezuela de 1905? Descubriendo un tesoro. No hab\u00eda otra manera. No hab\u00eda negocios, ni especulaci\u00f3n en la Bolsa, ni golpes de fortuna. Hab\u00eda la leyenda de que los espa\u00f1oles en los d\u00edas de la Independencia enterraron ba\u00fales, arcones, botijuelas repletas de morocotas. (\u2026) Pues bien, a eso se parece el petr\u00f3leo. Es cuesti\u00f3n de cavar hoyos y descubrir riqueza.<\/p>\n<p>La posibilidad de encontrar el &#8220;entierro&#8221; pone en escena los laberintos de una religiosidad sostenida en la culpa y el pecado judeo-cristianos: los buscadores &#8220;tienen&#8221; que ser buenos, lavar sus malas acciones para ganar el favor del esp\u00edritu del padre Olegario y encontrar el tesoro: la consecuci\u00f3n est\u00e1 enmascarada por el fervor religioso desplegado en forma de parodia, se pervierte el valor del ritual. La fe depende en valor de uso y valor de cambio. Una transacci\u00f3n \u201cyo te doy mi fervor, t\u00fa me das los churupos\u201d. Cabrujas excava en las leyendas sobre la b\u00fasqueda del tesoro que aparecen en relatos de tradici\u00f3n oral como Las minas del rey Salom\u00f3n, El rey Midas, Aladino y la l\u00e1mpara Maravillosa e, incluso, la b\u00fasqueda del Santo Grial en la leyenda del rey Arturo. <\/p>\n<p>es Profundo la aventura, desprovista de significado trascendente, es excusa dram\u00e1tica, un juego sarc\u00e1stico sobre los valores que apuntan hacia la \u00e9tica cristiana. Como en un esperpento de Valle Incl\u00e1n y sus espejos, que devuelven im\u00e1genes deformadas, el ritual queda reducido a una ceremonia grotesca.<\/p>\n<p>La fe de los personajes es un pastiche de devaneos sincr\u00e9ticos y roces con la brujer\u00eda y el espiritismo. La Franciscana podr\u00eda ser predicadora, testigo de Jehov\u00e1, espiritista o santera. Lo sustancial: ella es la intermediaria, el canal entre el inframundo y la tierra, la animadora de los deseos de un esp\u00edritu que exige tributos y la gula material de este peculiar familia moderna.<\/p>\n<p>El juicio valorativo que establece los personajes sobre lo bueno o malo, est\u00e1 relacionado con la sanci\u00f3n a sus apetencias sensuales: hay que apagar el pecado. Evitar la transgresi\u00f3n trae la recompensa material de la providencia. La vida \u00edntima se solapa en la espera del milagro. Se suspende en la inacci\u00f3n. <\/p>\n<p>      (\u2026) Magra:(Lee) \u00bfTienes dados miradas peligrosas?<\/p>\n<p>Buey: Magra \u00bfqu\u00e9 es una mirada peligrosa? Yo nunca he hecho eso.<\/p>\n<p>Magra: Una mirada peligrosa&#8230;<\/p>\n<p>Buey: Pero c\u00f3mo es. \u00bfSabes?<\/p>\n<p>Magra: \u00a1Claro que s\u00e9!<\/p>\n<p>Buey: D\u00edmelo Magra, para yo saberlo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Magra: No, porque es pecado.<\/p>\n<p>Buey: Pero si yo no lo s\u00e9 \u00bfc\u00f3mo puede ser pecado?<\/p>\n<p>Magra: Es pecado (&#8230;) (Cabrujas,1991)<\/p>\n<p>El auto sacramental de la obra que representa el nacimiento del ni\u00f1o Jes\u00fas, se ofrenda al padre Olegario como regalo de cumplea\u00f1os; consuma la descolocaci\u00f3n de las virtudes teol\u00f3gicas: fe, esperanza y caridad. Los personajes de Magra y Lucrecia se desdoblan en dos pastores malos y ego\u00edstas a quienes molestan a los pedig\u00fce\u00f1os: la caridad cristiana les es esquiva y s\u00f3lo se interesan por el Ni\u00f1o, cuando el hartaz\u00f3n con un pollo que se han comido sin compartirlo, les produce un leve \u201carrepentimiento\u201d estomacal. A Buey le asignan el rol de San Jos\u00e9; a Elvirita la Virgen Mar\u00eda. Manganz\u00f3n sufre un ataque de ambici\u00f3n y declara sus deseos por la plata del entierro. La adoraci\u00f3n al Ni\u00f1o Jes\u00fas \u2014Manganz\u00f3n\u2014 se pronuncia en expresiones idiom\u00e1ticas vulgares, \u00a1C\u00f3mo hace pucheros! Cabrujas echa por tierra el mito del redentorismo y la ceremonia termina al apagar la vela de la torta. El autor parodia el dogma cat\u00f3lico de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Buey: Desde hace seis d\u00edas recorro los caminos de Judea, acompa\u00f1ado de mi se\u00f1ora esposa, la se\u00f1orita Virgen Mar\u00eda. Ella est\u00e1 a punto de dar a luz, despu\u00e9s de nueve meses de embarazo celestial. <\/p>\n<p>El autor advierte en el pr\u00f3logo, los discursos referentes-reales o ficticios del canon cristiano que va a parodiar: \u201cMisal Devocionario de HEC, a cuyos editores el autor expresa agradecimiento; el libro de la Santa Cruz de Caravaca, como un invalorable aporte para la construcci\u00f3n de algunas escenas lit\u00fargicas\u201d. Camino recto y seguro para llegar al cielo de San Antonio Mar\u00eda Claret, fundador de la Congregaci\u00f3n de Misioneros Hijos del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, y la Suma Teol\u00f3gica de Santo Tom\u00e1s de Aquino. La dedicatoria: las historias de elevaci\u00f3n del escritor Carlos Gonz\u00e1lez Vega. <\/p>\n<p>Como en todas las obras de Cabrujas: el momento de sinceridad de Manganz\u00f3n, travestido como el Ni\u00f1o Jes\u00fas es confesional: su verdadera apetencia, el tesoro. El hueco, no es entierro, es un meadero, las intenciones no son ofrecer al padre Olegario. Manganz\u00f3n se declara el virtuoso merecedor de la plata. <\/p>\n<p>El orden se restablece luego de la reprimenda y en una suerte de enajenaci\u00f3n empiezan a cavar fren\u00e9ticamente para encontrar el tesoro. Al \u201cfracaso\u201d del rito, le sigue la decepci\u00f3n final: un olor espantoso. Han dado con la cloaca. Un abismo del que emana la mentira. Nadie se mueve, la Franciscana ordena: el &#8220;olor se ofrece. Todos en el bien&#8221;.<\/p>\n<p>Los \u00c1lamo, seres atrapados, son incapaces de accionar para transformar la situaci\u00f3n que los sujeta. Denuncian y vuelven al regazo de su quimera. Enuncian su drama. La palabra sustituye a la acci\u00f3n, la desplaza y la deja sostenida en el tiempo. po como una maldici\u00f3n, como el ritornelo de Buey, Vamos as\u00ed, de la mano del azar, y olvidamos el d\u00e9ficit de la balanza de pagos.<\/p>\n<p>Los personajes, hechos carne actoral interpelan la simulaci\u00f3n sobre la que se ha erigido el pa\u00eds. Un di\u00e1logo l\u00facido encandila la sombra colectiva. Cabrujas trabaj\u00f3 incansablemente para representar la contradicci\u00f3n y desde la ficci\u00f3n de la escena hacerla visible. Emp\u00e1tica y c\u00e1ndida. Una otredad en la que los personajes hablan como en un idioma antiguo de honda musicalidad desde la prosa po\u00e9tica en discursos que, pese a lo extra\u00f1o que puedan resultar \u2014pi\u00e9nsese en los rompimientos brechtianos en los que los personajes se desprenden de su momento hist\u00f3rico y se proyectan al futuro en clara alusi\u00f3n al desastre en la conducci\u00f3n del pa\u00eds, por ejemplo\u2014 siempre aterrizan en la realidad. Caracteres desencajados al borde del estallido, al l\u00edmite de s\u00ed mismos, expulsados \u200b\u200bdel para\u00edso de su propia vida. <\/p>\n<p>El humor como inversi\u00f3n de lo tr\u00e1gico, se\u00f1ala a Latinoam\u00e9rica ausente de lo sublime, dej\u00f3 escrito. Act\u00faa como operaci\u00f3n de enmascaramiento de la frustraci\u00f3n, una lente de aumento sobre las taras del gentilicio. El pa\u00eds como h\u00e9roe de una tragedia griega ha identificado su error y sin embargo se dirige sin miramientos, al barranco de su sino fatal. Profundo, agujero vac\u00edo, un milagro maloliente. Cabrujas vuelve a la escena \u2014el pa\u00eds\u2014 hasta su \u00faltima letra. Su obra llama a la puerta como uno de los pilares de la modernidad del teatro venezolano. <\/p>\n<p>La vuelta de Profundo En 2024, desde la lectura del actor y director Francisco Denis, a 40 a\u00f1os de la Compa\u00f1\u00eda Nacional de Teatro, revivi\u00f3 momentos gloriosos del teatro Alberto de Paz y Mateos, sede del Nuevo Grupo. El remontaje demostr\u00f3 que la pieza resisti\u00f3 el embate del tiempo. La potencia de los ejes que sostienen la obra de Cabrujas, la cultura-historia, la religi\u00f3n y la pol\u00edtica, hacen de esta comedia b\u00e1rbara, como la llamada Rub\u00e9n Monasterios, una pieza que trasciende el contexto y lectura de la \u201cGran Venezuela\u201d, que desde hace ya m\u00e1s de un cuarto de siglo es andrajoso recuerdo. Hay voces, se escuchan. Quiz\u00e1s sea el padre Olegario. Quiz\u00e1s el tesoro est\u00e9 en otra parte. \u00bfEsperan el Dios ex machina o el estallido del pozo Zumaque 1? Arco Minero. Pestilencia. Profundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOS\u00c9 IGNACIO CABRUJAS, VASCO SZINETAR\u201cDe esta tribu se sirve Cabrujas para exponer la superstici\u00f3n, la cultura del azar y la creencia en un milagro capaz de procurar riqueza instant\u00e1nea, en una operaci\u00f3n m\u00e1gica que se erige como mito en el inconsciente colectivo nacional\u201d Por YOYIANA AHUMADA (..) 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