{"id":13120,"date":"2025-11-27T07:03:01","date_gmt":"2025-11-27T10:03:01","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/27\/estos-son-los-rostros-detras-de-los-sabores-de-getsemani-asi-las-cocineras-conservan-la-cocina-tradicional-de-cartagena\/"},"modified":"2025-11-27T07:03:01","modified_gmt":"2025-11-27T10:03:01","slug":"estos-son-los-rostros-detras-de-los-sabores-de-getsemani-asi-las-cocineras-conservan-la-cocina-tradicional-de-cartagena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/27\/estos-son-los-rostros-detras-de-los-sabores-de-getsemani-asi-las-cocineras-conservan-la-cocina-tradicional-de-cartagena\/","title":{"rendered":"Estos son los rostros detr\u00e1s de los sabores de Getseman\u00ed: as\u00ed las cocineras conservan la cocina tradicional de Cartagena."},"content":{"rendered":"<p>Cada d\u00eda, con sus manos prodigiosas, como muchos vecinos las describen, Katia \u00c1lvarez, una matrona que ha vivido toda su vida en Getseman\u00ed, cocina platos tipicos del caribe colombiano como arroz con coco o cocina de mar.<\/p>\n<p>El Callej\u00f3n Ancho, la calle en la que vive es una de las m\u00e1s concurridas del barrio, tanto de d\u00eda como de noche, no solo por sus vecinos, sino tambi\u00e9n por turistas que cada vez m\u00e1s llegan a Cartagena en busca de espacios aut\u00e9nticos para conocer la cultura, las tradiciones y la gastronom\u00eda local.<\/p>\n<p>Con su trabajo, \u00c1lvarez asegura que las recetas y el saz\u00f3n que aprendi\u00f3 gracias a su madre se mantienen vivas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.. \u201cDesde peque\u00f1a ve\u00eda a mi mam\u00e1 cocinar y ese fue el legado que me qued\u00f3\u201d, recuerda. No est\u00e1 interesada en tener un restaurante; su filosof\u00eda se centra en trabajar por y para la comunidad.<\/p>\n<p>Con tristeza admite que es una de las \u00faltimas matronas cocineras que quedan en Getseman\u00ed, no por decisi\u00f3n propia, sino porque muchos tuvieron que vender sus casas ante el aumento de impuestos y servicios p\u00fablicos, que con el paso de los a\u00f1os se han vuelto dif\u00edciles de costear.<\/p>\n<p>Katia \u00c1lvarez es una de las pocas matronas cocineras que quedan en el barrio.<\/p>\n<p>Foto:Andrea Moreno. CEET<\/p>\n<p>Desde peque\u00f1a ve\u00eda a mi mam\u00e1 cocinar y ese fue el legado que me qued\u00f3<\/p>\n<p>Katia \u00c1lvarez, matrona cocinera que ha vivido toda su vida en Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>En el documento &#8216;Di\u00e1sporas y resistencias: resultados del censo de poblaci\u00f3n y de vivienda en Getseman\u00ed, 2025&#8217;, liderado por la Junta de Acci\u00f3n Comunal del barrio, con el apoyo del Instituto de Pol\u00edticas P\u00fablicas Regional y de Gobierno (IPREG) de la Universidad de Cartagena, los residentes encuestados aseguraron que el turismo desbordado les ha tra\u00eddo ruido (72,6 por ciento)alza en los precios de bienes y servicios (70,1 por ciento) y p\u00e9rdida de identidad (57,8 por ciento).<\/p>\n<p>\u00c1lvarez recuerda que antes las familias se consideraban como hermanos. &#8220;Nos un\u00edamos, hac\u00edamos fiestas en la Plaza de la Trinidad. Sin embargo, de eso ya no queda mucho. Somos muy pocas las personas que a\u00fan estamos unidas ac\u00e1 en Getseman\u00ed&#8221;, dice \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, de 825 edificaciones en el barrio, casi la mitad se dedica ahora a la hoteler\u00eda, restaurantes, bares, licorer\u00edas y otros comercios, seg\u00fan el documento. Muchas casas de familia, donde se cocinaba arroz con coco y se escuchaban ritmos locales, han sido reemplazadas por hostales y restaurantes de comida ex\u00f3tica.<\/p>\n<p>Pese a estos cambios, la vida en Getseman\u00ed contin\u00faa, y muchas familias han encontrado formas de adaptarse y mantener activa la comunidad. Seg\u00fan \u00c1lvarez, algunos han abierto negocios y, aunque no todos se acostumbran al ambiente festivo que domina las noches de Getseman\u00ed, muchos lo han aceptado, especialmente porque son sus propios hijos quienes lideran estos locales.<\/p>\n<p>Foto:Andrea Moreno. CEET<\/p>\n<p>ContenidoJugar a la peregrina oa la bola de trapo son algunas de las actividades que m\u00e1s extra\u00f1a \u00c1lvarez, as\u00ed como las reuniones con amigos en la plaza, hoy tan tur\u00edstico que en las noches casi no se puede caminar.<\/p>\n<p>Insiste en que las costumbres locales y el esp\u00edritu comunitario no deben desaparecer. Para ella, las matronas siguen siendo fundamentales en la identidad de Getseman\u00ed. Su mensaje a las nuevas generaciones es claro: empaparse de la tradici\u00f3n y la cultura del barrio. \u201cAqu\u00ed todav\u00eda hay muchas mam\u00e1s con hijas j\u00f3venes que de pronto pueden hacer lo mismo que quienes estamos en esto\u201d, afirma.<\/p>\n<p>A quienes se vieron obligados a irse, les recuerda que Getseman\u00ed siempre ha sido un barrio de uni\u00f3n. &#8220;Vendieron presionados por los servicios porque el recibo del agua lleg\u00f3 caro y el de la luz tambi\u00e9n. Por eso fue que sali\u00f3 de aqu\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>\u00c1lvarez reflexiona sobre la necesidad de promover espacios de ense\u00f1anza para que las pocas matronas que quedan puedan seguir transmitiendo sus conocimientos y que as\u00ed no se pierda la tradici\u00f3n. A los turistas, en cambio, les pide valorar el barrio que los ha acogido.<\/p>\n<p>Vendieron presionados por los servicios porque el recibo del agua lleg\u00f3 caro y el de la luz tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Katia \u00c1lvarez, matrona cocinera que ha vivido toda su vida en Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>&#8216;Me gustar\u00eda que el barrio fuera como antes&#8217;Rodeada de casas color pastel, vive In\u00e9s Mar\u00eda Hoayek de Torre, una getemanicense de 74 a\u00f1os. Tiene un negocio de chucher\u00edas y mantiene las puertas abiertas, una costumbre t\u00edpica del barrio. C\u00f3moda en medio del bochorno de Cartagena, se mece en una silla, sonr\u00ede y saluda a los vecinos que pasan por la calle.contagi\u00e1ndolos con su energ\u00eda.<\/p>\n<p>En un lapso de diez minutos, pasan vendedores ambulantes, grupos de turistas e incluso raperos callejeros que improvisan rimas con quienes se cruzan en su camino. Hace a\u00f1os, Hoayek hac\u00eda parte de las matronas cocineras, pero ahora se dedica \u00fanicamente a su hogar. Para ella, el barrio significa todo; naci\u00f3 all\u00ed, vivi\u00f3 su infancia y guarda recuerdos muy agradables de su juventud.<\/p>\n<p>In\u00e9s Mar\u00eda Hoayek de Torre es una getemanicense de 74 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Foto:Andrea Moreno. CEET<\/p>\n<p>&#8220;Nac\u00ed en la calle Guerrero; despu\u00e9s nos mudamos a otro callejoncito. Ah\u00ed jug\u00e1bamos a la peregrina y cuando ten\u00eda ocho a\u00f1os, mi mam\u00e1 me inscribi\u00f3 en el conjunto Malibuen el que bailaba con los ni\u00f1os\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Hoayek afirma que el turismo se ha llevado a muchos de sus amigos. Destaca que Florencio Enrique Ferrer Montero, integrante de la Junta de Acci\u00f3n Comunal, ha organizado reuniones tratando de persuadir a los vecinos de que no vendan sus casasaunque admite que \u201cno ha funcionado\u201d.<\/p>\n<p>Recuerda que antes se instalaban mesas grandes en la calle, con vitrinas llenas de guisos y otras preparaciones t\u00edpicas. La gente se sentaba, com\u00eda y compart\u00eda en comunidad. Esa tradici\u00f3n, sin embargo, se ha perdido.<\/p>\n<p>Hoy, todas las noches, las casas de su calle instalan mesas para que los turistas comprendan c\u00f3cteles, desde mojitos hasta caipirinhas. El sonido de los parlantes, con m\u00fasica de distintos g\u00e9neros, puede resultar aturdido. para quienes no aman las multitudes. Por eso, en la noche, Hoayek suele ir a la casa de su vecina, donde se sienta a conversar y observar c\u00f3mo la vida nocturna transforma un Getseman\u00ed que destaca por el arte callejero y su arquitectura.<\/p>\n<p>&#8220;Dicen que van a construir unos apartamentos para que vuelva la gente. Ojal\u00e1 lo hagan. Me gustar\u00eda verlos de regreso y que el barrio fuera como antes. Las casas las compraron extranjeros, las remodelaron; les pagan a alguien para que las cuide, pero no viven ac\u00e1 y la puerta siempre est\u00e1 cerrada\u201d, afirma Hoayek.<\/p>\n<p>La Plaza de la Trinidad es uno de los principales puntos de encuentro en Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>Foto:Andrea Moreno. CEET<\/p>\n<p>Esta esperanza de los vecinos se refleja en el Plan Especial de Salvaguardia (PES), que Incluye acciones concretas para proteger la identidad del barrio.: proyectos de retorno y repoblamiento, fortalecimiento de su calendario festivo y preservaci\u00f3n de los espacios urbanos y p\u00fablicos. El objetivo es que plazas, calles y callejones signifiquen siendo lugares de encuentro, celebraci\u00f3n y expresiones culturales, esenciales para la uni\u00f3n social y la identidad barrial.<\/p>\n<p>ANGIE RODR\u00cdGUEZ &#8211; REDACCI\u00d3N VIDA DE HOY &#8211; @ANGS0614<\/p>\n<p>ANGROD@ELTIEMPO.COM<\/p>\n<p>                      Conforme a los criterios de                <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada d\u00eda, con sus manos prodigiosas, como muchos vecinos las describen, Katia \u00c1lvarez, una matrona que ha vivido toda su vida en Getseman\u00ed, cocina platos tipicos del caribe colombiano como arroz con coco o cocina de mar. 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