{"id":12615,"date":"2025-11-26T01:22:36","date_gmt":"2025-11-26T04:22:36","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/26\/milei-thatcher-y-el-mamdani-ingles\/"},"modified":"2025-11-26T01:22:36","modified_gmt":"2025-11-26T04:22:36","slug":"milei-thatcher-y-el-mamdani-ingles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/26\/milei-thatcher-y-el-mamdani-ingles\/","title":{"rendered":"Milei, Thatcher y el Mamdani ingl\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>   Si Fi\u00f3dor Dostoievski escribiera en Los hermanos Karam\u00e1zov que \u201cDios y el Diablo est\u00e1n peleando y el campo de batalla es el coraz\u00f3n de cada hombre\u201d, hoy podr\u00edamos parafrasear al autor ruso: la extrema derecha y el progresismo est\u00e1n en constante conflicto en todo el mundo y el campo de batalla es la mente de cada persona. Figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Javier Milei dominan el panorama pol\u00edtico, pero cada vez m\u00e1s desde la izquierda se ven contrarrestadas por figuras como Zohran Mamdani, Bernie Sanders, Jean-Luc M\u00e9lenchon o los l\u00edderes de Die Linke en Alemania.<\/p>\n<p>    En el medio, los partidos tradicionales crujen y est\u00e1n surgiendo figuras disruptivas dentro y fuera de las estructuras establecidas, cada una de las cuales juega seg\u00fan sus propias reglas. En Argentina, quiz\u00e1s el ejemplo nacional m\u00e1s claro sea el de Juan Grabois quien, agobiado por el kirchnerismo, fue aplastado pol\u00edticamente; y a nivel local, Juan Monteverde en Rosario. El propio Milei ha reaccionado ante este fen\u00f3meno: en su m\u00e1s reciente viaje a Estados Unidos, en Miami, se refiri\u00f3 al llamado \u201cRiesgo Kuka\u201d o \u201criesgo de socialismo\u201d, dirigido en particular a Mamdani, a quien acus\u00f3 de ser un lobo con piel de cordero.<\/p>\n<p>    En el Reino Unido ha surgido una especie de &#8216;Mamdani ingl\u00e9s&#8217;: una figura tan at\u00edpica como llamativa y convincente, que busca responder a los mismos problemas que Mamdani con soluciones similares: salarios bajos, llamar la atenci\u00f3n sobre el trabajo precario, los altos costos de vida y los problemas de vivienda, que pueden abordarse mediante impuestos a los ricos, junto con la preocupaci\u00f3n ambiental por el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>    Zack Polanski \u2013un activista medioambiental, gay, vegano y ex actor\u2013 puede parecer una especie de caricatura despierta inventada por la extrema derecha, pero est\u00e1 ganando terreno entre los votantes j\u00f3venes y ahora est\u00e1 poniendo ansioso al Partido Laborista del Reino Unido. En este mismo momento, el partido gobernante ve avanzar la extrema derecha de Nigel Farage y ahora tambi\u00e9n ve su apoyo recortado por Polanski. \u00bfPor qu\u00e9 este crecimiento de dos nuevos partidos \u2013uno de extrema derecha y otro \u201cecosocialista\u201d\u2013 est\u00e1 sacudiendo el sistema bipartidista m\u00e1s antiguo del mundo?<\/p>\n<p>    En el fondo, muchos brit\u00e1nicos \u2013particularmente aquellos en el norte industrial, en Gales, en las Midlands y en gran parte de Escocia\u2013 sienten que la calidad de vida nunca volvi\u00f3 a los niveles anteriores a Thatcher. Y esto no es abstracto: se refleja en indicadores concretos que se han acumulado desde los a\u00f1os ochenta. Margaret Thatcher cerr\u00f3 minas, acer\u00edas, astilleros y ecosistemas industriales enteros.<\/p>\n<p>    La historia oficial era que el pa\u00eds se estaba \u201cmodernizando\u201d, pero en la pr\u00e1ctica esas regiones nunca volvieron a producir empleo de alta calidad. Tony Blair, lejos de revertir la situaci\u00f3n, se limit\u00f3 a gestionar la situaci\u00f3n con medidas paliativas. Para esas comunidades, la idea de \u201cvivir bien\u201d (salarios estables, sindicatos fuertes, viviendas asequibles, servicios p\u00fablicos confiables) muri\u00f3 en esa \u00e9poca. El norte industrial ingl\u00e9s es un reflejo del Rust Belt estadounidense, esa industria abandonada que impuls\u00f3 a Trump al poder, a pesar de que su pol\u00edtica industrial era opuesta a la de Milei o Thatcher. Esto es de particular inter\u00e9s para nosotros, porque el Presidente de Argentina es un abierto admirador de Thatcher.<\/p>\n<p>    Recordemos algo de los archivos: en su debate presidencial con Sergio Massa, sobre el conflicto entre Gran Breta\u00f1a y Argentina por las Islas Malvinas (Falklands), Milei declar\u00f3: &#8220;Me identifico con Churchill y Thatcher. La se\u00f1ora Thatcher fue una gran l\u00edder&#8221;. Milei admira a Thatcher y si se analiza su pensamiento, comparten muchos puntos en com\u00fan: el mercado como centro organizador de la sociedad, el individualismo extremo y el asalto a las estructuras sindicales. Pero el pa\u00eds que Thatcher dej\u00f3 atr\u00e1s es la ra\u00edz del descontento brit\u00e1nico actual.<\/p>\n<p>    Este descontento ha llevado a los brit\u00e1nicos a buscar soluciones, generando efectos pol\u00edticos cada vez m\u00e1s inusuales en una tierra acostumbrada a la estabilidad. El Brexit fue mucho m\u00e1s que una ruptura comercial o geopol\u00edtica: fue la plataforma emocional que catapult\u00f3 a Farage y al nacionalpopulismo brit\u00e1nico a su momento de mayor influencia desde la era Thatcher.<\/p>\n<p>    Durante a\u00f1os, Farage construy\u00f3 todo un movimiento con la promesa de \u201crecuperar el control\u201d, explotando la ansiedad econ\u00f3mica de una sociedad que sufre estancamiento salarial, servicios p\u00fablicos insuficientemente financiados y una desigualdad sin precedentes. Cuando el Reino Unido finalmente abandon\u00f3 la Uni\u00f3n Europea, la narrativa parec\u00eda completa: Farage se hab\u00eda convertido no s\u00f3lo en el arquitecto pol\u00edtico de la campa\u00f1a para abandonar la Uni\u00f3n Europea, sino tambi\u00e9n en el int\u00e9rprete oficial de la ira brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>    Sin embargo, las consecuencias econ\u00f3micas del Brexit (barreras comerciales, ca\u00edda de la inversi\u00f3n, inflaci\u00f3n importada, p\u00e9rdida de trabajadores europeos, estancamiento del crecimiento) produjeron algo inesperado: un vac\u00edo pol\u00edtico. No fue ocupado por la derecha que hab\u00eda prometido prosperidad sino por una generaci\u00f3n de l\u00edderes que entienden que el pa\u00eds no s\u00f3lo est\u00e1 agotado sino desorientado. <\/p>\n<p>    Entra Zack Polanski. El nuevo l\u00edder del Partido Verde es casi el perfecto inverso de Farage. Mientras que el exl\u00edder reformista y del UKIP apuesta por el nacionalismo y la ruptura identitaria, Polanski propone una reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica y moral del Reino Unido a partir de una narrativa muy diferente: apertura, derechos sociales, una transici\u00f3n verde y un sentido de comunidad que trascienda el aislamiento. Pero su postura sobre Europa quiz\u00e1 sea la que mejor capta el contraste. Polanski sostiene que el Brexit fue un error y que el pa\u00eds deber\u00eda regresar a la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>    Polanski lo expresa con precisi\u00f3n quir\u00fargica: no niega el resultado del refer\u00e9ndum ni insulta a quienes votaron a favor de salir; reconoce que fue una decisi\u00f3n democr\u00e1tica, pero subraya que muchos ahora la reconsiderar\u00edan a la luz del evidente da\u00f1o econ\u00f3mico. Su enfoque es pragm\u00e1tico, no grita &#8220;\u00a1\u00danete!&#8221; como un eslogan militante, pero s\u00ed traza un camino pol\u00edtico claro: abrir una conversaci\u00f3n nacional sobre el reingreso a la UE, potencialmente a trav\u00e9s de un nuevo refer\u00e9ndum o incluso incorpor\u00e1ndolo al manifiesto del Partido Verde, si las condiciones pol\u00edticas lo permiten.<\/p>\n<p>    En entrevistas recientes, Polanski fue a\u00fan m\u00e1s lejos: afirm\u00f3 que el fin de la libre circulaci\u00f3n \u2013una de las pol\u00edticas emblem\u00e1ticas de Farage\u2013 ha sido un desastre para Gran Breta\u00f1a, perjudicando el mercado laboral, la productividad y la vitalidad econ\u00f3mica. Su estilo no es ni apolog\u00e9tico ni profesoral; es directo, emp\u00e1tico, casi terap\u00e9utico. Criticar el Brexit no se presenta como un ajuste de cuentas con el pasado, sino como algo de sentido com\u00fan: el pa\u00eds est\u00e1 peor, podr\u00eda estar mejor, y regresar a Europa es una de las formas de estabilizarlo.<\/p>\n<p>    El contraste no podr\u00eda ser m\u00e1s marcado. Farage surgi\u00f3 de la fractura y la amplific\u00f3. Polanski emerge del agotamiento de esa fractura y busca superarla. Ambos son productos del mismo fen\u00f3meno \u2013el largo declive del modelo econ\u00f3mico del Reino Unido nacido bajo Thatcher\u2013, pero representan respuestas opuestas. Mientras Thatcher inici\u00f3 un ciclo de desindustrializaci\u00f3n, privatizaci\u00f3n y debilitamiento sindical que produjo desigualdad estructural, bajo crecimiento y servicios p\u00fablicos en crisis permanente, Farage ofreci\u00f3 a Europa como chivo expiatorio.<\/p>\n<p>    Polanski, en cambio, ofrece un diagn\u00f3stico m\u00e1s complejo: la econom\u00eda brit\u00e1nica necesita reintegrarse al mundo, reconstruir su estado de bienestar y repensar su modelo productivo, no uno que rechace la globalizaci\u00f3n sino uno que la regule y la utilice en beneficio del pa\u00eds. Considerando todas las diferencias, que Gran Breta\u00f1a le d\u00e9 la espalda a la UE es similar a que Argentina le d\u00e9 la espalda a Brasil.<\/p>\n<p>    Polanski, al igual que Mamdani, tambi\u00e9n plantea la identidad de los inmigrantes como un campo de batalla ideol\u00f3gico. Mamdani, que emigr\u00f3 de Uganda, mantiene y muestra sus ra\u00edces en un contexto donde la extrema derecha se aferra a una perspectiva nacionalista tradicional que rechaza a los inmigrantes.<\/p>\n<p>    Polanski, nacido como David Paulden, cambi\u00f3 su apellido a \u201cPolanski\u201d cuando era joven para \u201crecuperar\u201d un apellido de sus antepasados \u200b\u200bde Europa del Este. Si la extrema derecha en torno a Farage culpa a los inmigrantes de todos los problemas, la izquierda progresista utiliza la migraci\u00f3n como bandera de identidad.<\/p>\n<p>    En esta nueva batalla por el alma pol\u00edtica de Gran Breta\u00f1a, Polanski no es s\u00f3lo un l\u00edder verde carism\u00e1tico: es una se\u00f1al de que la era Farage puede haber llegado a su techo. El Brexit dej\u00f3 heridas visibles; Polanski representa a quienes ya no buscan justificarlos sino curarlos. Y en un pa\u00eds donde la resignaci\u00f3n se hab\u00eda convertido en la norma, eso marca \u2013finalmente\u2013 un cambio de atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>    Comparar este fen\u00f3meno con figuras como Mamdani en Nueva York, la reconfiguraci\u00f3n de la izquierda en Alemania (con la saga de Die Linke y el surgimiento de Sahra Wagenknecht), o con liderazgos en declive en Am\u00e9rica Latina como Jeannette Jara en Chile, es un intento de leer la misma tormenta pol\u00edtica en diferentes geograf\u00edas: la sensaci\u00f3n de que el marco cl\u00e1sico de socialdemocracia versus conservadurismo ya no responde a las demandas cada vez m\u00e1s urgentes de la gente.<\/p>\n<p>    Polanski encarna el cambio de una pol\u00edtica \u201cverde agradable\u201d a una forma de ecopopulismo. No es un ap\u00f3stol del campo y de las bicicletas por s\u00ed mismas: vincula las demandas medioambientales con la vivienda, los salarios, las nacionalizaciones selectivas y la regulaci\u00f3n de los oligopolios. Esta combinaci\u00f3n hace que su pol\u00edtica parezca menos una instrucci\u00f3n moral y m\u00e1s una distribuci\u00f3n justa de costos y beneficios: si la transici\u00f3n energ\u00e9tica tiene un precio, que lo paguen los ricos, no los trabajadores.<\/p>\n<p>    Esta idea, con sus matices, le permite competir por distritos electorales que hasta ahora pertenec\u00edan al laborismo u otras fuerzas de izquierda. La prensa brit\u00e1nica ya ha ajustado su an\u00e1lisis: Polanski \u201cviene a por\u201d los votantes laboristas descontentos, insistiendo tanto en las cr\u00edticas al establishment econ\u00f3mico como en medidas concretas que prometen un alivio inmediato (vivienda, impuestos sobre el patrimonio, controles de precios de servicios esenciales).<\/p>\n<p>    En cuanto a las cifras de las encuestas, es mejor no obsesionarse con una sola cifra. Las olas recientes muestran a los Verdes en niveles inusuales en su historia reciente. Dependiendo de la encuesta y la metodolog\u00eda, los Verdes aparecen entre el 11 y el 18 por ciento en varias muestras nacionales, y encuestas espec\u00edficas (YouGov y otros agregadores) los sit\u00faan en torno al 16 por ciento en algunos momentos recientes. <\/p>\n<p>    Estas figuras tienen dos caras. Por un lado, es un fen\u00f3meno en pleno crecimiento sin un techo claro; por el otro, la volatilidad es alta: parte del supuesto \u201cauge\u201d puede estar impulsado por din\u00e1micas temporales (desconfianza en los principales partidos, impactos de crisis espec\u00edficas). Pero la tendencia es real: un r\u00e1pido crecimiento desde porcentajes bajos hacia cifras que, de consolidarse, obligar\u00edan a reescribir el mapa electoral brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>    La estrategia comunicacional de Polanski merece un cap\u00edtulo propio. No se trata s\u00f3lo de titulares o apariciones en televisi\u00f3n: su comunicaci\u00f3n es h\u00edbrida, pensada para tiempos digitales y audiencias fragmentadas. Primer pilar: lenguaje directo y sin jergas. Convierte pol\u00edticas complejas en exigencias cotidianas: \u201chacer que las empresas de agua rindan cuentas\u201d, \u201cimponer impuestos a los s\u00faper ricos\u201d, \u201cm\u00e1s inversi\u00f3n p\u00fablica en vivienda\u201d. Segundo pilar: desempe\u00f1o medi\u00e1tico. Con experiencia en teatro y activismo, Polanski sabe c\u00f3mo utilizar gestos y entrevistas de alto rating para transmitir mensajes. Tercer pilar: centrarse en las redes sociales y la juventud. Los J\u00f3venes Verdes y su aparato digital se han ampliado con contenido breve, visual y viral. Cuarto pilar: \u201ctriangulaci\u00f3n\u201d estrat\u00e9gica. Una mezcla de confrontaci\u00f3n con l\u00edderes tradicionales (rechaza los pactos autom\u00e1ticos con Keir Starmer) y apertura a alianzas t\u00e1cticas con nuevas fuerzas de izquierda cuando sea ventajoso.<\/p>\n<p>    Esta mezcla le da elasticidad: puede aparecer como un disruptor de la vieja pol\u00edtica y al mismo tiempo presentarse como una soluci\u00f3n concreta a los problemas inmediatos. Y esto nos lleva a Jeremy Corbyn, quien hace unos a\u00f1os fue la versi\u00f3n brit\u00e1nica de Bernie Sanders.<\/p>\n<p>    Corbyn, una figura disruptiva dentro del Partido Laborista que estuvo a punto de disputar el poder, se qued\u00f3 corto. Renunci\u00f3 como l\u00edder del partido en 2020 despu\u00e9s de derrotas electorales y profundas tensiones internas. El reciente intento de Corbyn de refundar la izquierda a trav\u00e9s de un nuevo partido \u201calternativo real\u201d no ha despegado del todo: hay ambig\u00fcedad sobre su identidad institucional, cr\u00edticas a su liderazgo personalizado y dificultades operativas para convertir su base emocional en una estructura pol\u00edtica s\u00f3lida.<\/p>\n<p>    En contraste, Polanski ha ascendido dentro del Partido Verde con un discurso audaz: una combinaci\u00f3n de justicia social, ecolog\u00eda popular y redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica. No es un \u201cverde moral\u201d, sino alguien que habla de vivienda, salarios, nacionalizaci\u00f3n de servicios y hacer que los ricos paguen por la transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Esto resuena especialmente en una generaci\u00f3n agotada por la crisis clim\u00e1tica, la precariedad y la desigualdad.<\/p>\n<p>    Colocando a Polansk Junto a Mamdani aclaro dos cosas: forma y contenido. Mamdani, joven, con mentalidad comunitaria, con experiencia en pol\u00edtica local y un perfil socialista democr\u00e1tico, construy\u00f3 su capital pol\u00edtico abordando cuestiones urbanas concretas (vivienda, transporte, servicios) combinadas con una ret\u00f3rica popular que centra el conflicto econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>    Los dos comparten el deseo de transformar la ira social en programas, pero difieren institucionalmente. Mamdani ha demostrado fortaleza electoral en un contexto municipal\/estatal dentro de las estructuras del Partido Dem\u00f3crata y dentro de los Socialistas Democr\u00e1ticos de Am\u00e9rica. Polanski, mientras tanto, opera dentro de un partido peque\u00f1o pero con potencial de crecimiento nacional. Mamdani no hace exactamente \u201cecopopulismo\u201d; hace populismo redistributivo y ha demostrado una gran capacidad para convertir las demandas locales en victorias legislativas. Polanski utiliza el ambientalismo como marco que justifica la redistribuci\u00f3n. Una comparaci\u00f3n \u00fatil: Mamdani representa a la izquierda organizadora municipal; Polanski la izquierda nacional-ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Mirando a la Europa continental, Die Linke en Alemania ofrece una doble lectura. Por un lado, fue durante a\u00f1os el hogar de una fuerza de izquierda con un programa claro (un Estado de bienestar, una regulaci\u00f3n mejorada, defensa de los salarios) que no logr\u00f3 traducirse en un atractivo masivo fuera de ciertas regiones. Por otro lado, su crisis interna (y su implosi\u00f3n cuando figuras como Wagenknecht lanzaron nuevas formaciones) muestra lo dif\u00edcil que es equilibrar las credenciales radicales con la ambici\u00f3n electoral. <\/p>\n<p>    Lo que Polanski comparte con partes de Die Linke es el intento de relegitimar la pol\u00edtica de izquierda entre quienes temen perder empleos o viviendas: ambos buscan rebajar el tono moralizador del izquierdismo \u201cverde puro\u201d o doctrinario y poner en primer plano problemas tangibles. Sin embargo, Die Linke sufri\u00f3 tensiones de identidad internas y dilemas de alianzas; Polanski, si quiere crecer, se enfrentar\u00e1 a la misma pregunta: \u00bfradicalismo por lealtad o pragmatismo por expansi\u00f3n?<\/p>\n<p>    La actual situaci\u00f3n econ\u00f3mica brit\u00e1nica constituye el caldo de cultivo para Polanski. Despu\u00e9s de recientes episodios de alta inflaci\u00f3n, recuperaci\u00f3n pospand\u00e9mica desigual y un problema persistente de productividad \u2013se\u00f1alado por organismos desde la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) del Reino Unido hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI)\u2013 millones de hogares sienten que la econom\u00eda \u201cno les funciona\u201d, incluso si ciertas cifras macroecon\u00f3micas mejoran. Los salarios reales han sido centrales en el debate: el empleo se ha recuperado, pero el poder adquisitivo se ha erosionado durante la \u00faltima d\u00e9cada, junto con el aumento de los costos de la vivienda, la energ\u00eda y los servicios.<\/p>\n<p>    Informes recientes subrayan que el crecimiento del PIB del Reino Unido no se ha traducido en una mejora para los hogares m\u00e1s vulnerables y que, ante shocks energ\u00e9ticos o de tasas de inter\u00e9s, la fragilidad es alta. Este malestar material es un terreno pol\u00edticamente f\u00e9rtil para un mensaje que diga: &#8220;No es s\u00f3lo el clima; es la econom\u00eda. Y si el sistema no redistribuye, alguien tiene que hacerlo&#8221;.<\/p>\n<p>    Aqu\u00ed regresa el debate hist\u00f3rico: \u00bfqu\u00e9 conexi\u00f3n tiene el contexto actual con los cambios introducidos por Margaret Thatcher en los a\u00f1os 1980? La respuesta no es monocausal, pero el legado es claro. Thatcher inaugur\u00f3 una profunda reorganizaci\u00f3n: desregulaci\u00f3n, privatizaci\u00f3n de bienes p\u00fablicos, reducci\u00f3n del poder sindical y apuesta por el mercado como motor central. Estos cambios no s\u00f3lo reformaron la estructura productiva (m\u00e1s servicios, menos industria pesada) sino que recalibraron las expectativas del Estado: menos intervenci\u00f3n, m\u00e1s dependencia de los mercados y, por tanto, mayor exposici\u00f3n de los hogares y los trabajadores a las fluctuaciones del mercado.<\/p>\n<p>    Desde entonces, los sucesivos gobiernos han suavizado o profundizado estas reformas, pero la arquitectura b\u00e1sica \u2013mercado en el centro, redes p\u00fablicas comprimidas\u2013 todav\u00eda condiciona la capacidad del Estado para responder a las crisis econ\u00f3micas. El resultado acumulado es una econom\u00eda con fuertes retornos para ciertos sectores financieros y corporativos, pero con estancamiento salarial, presi\u00f3n inmobiliaria y una sensaci\u00f3n generalizada de precariedad que alimenta pol\u00edticas disruptivas.<\/p>\n<p>    Aqu\u00ed est\u00e1 el origen de un descontento expresado en fen\u00f3menos pol\u00edticos contradictorios: desde el Brexit como terremoto pol\u00edtico que culpa a los inmigrantes y a la globalizaci\u00f3n, desde una primera ministra libertaria que dur\u00f3 dos semanas (Liz Truss) hasta el primer primer ministro de ascendencia india (Rishi Sunak), desde Corbyn a Farage y ahora Polanski.<\/p>\n<p>    El Reino Unido, durante mucho tiempo cuna de estabilidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica, oscila hacia adelante y hacia atr\u00e1s porque la estructura heredada del thatcherismo contin\u00faa generando insatisfacci\u00f3n entre la mayor\u00eda social, interpretada a veces por la derecha y otras por la izquierda. Esto es particularmente interesante para nosotros en Argentina porque nuestro Presidente admira a Thatcher. Lejos de dejar atr\u00e1s un pa\u00eds m\u00e1s estable y pr\u00f3spero, para muchos brit\u00e1nicos el l\u00edder del Partido Conservador marc\u00f3 la ruptura de un bienestar que nunca recuperaron. De hecho, poco se sabe que Thatcher dej\u00f3 el cargo antes de tiempo.<\/p>\n<p>    El Cargo Comunitario \u2013 conocido popularmente como \u201cImpuesto Electoral\u201d \u2013 fue una reforma tributaria profundamente impopular que reemplaz\u00f3 el impuesto local a la propiedad con un cargo fijo por persona, independientemente de sus ingresos o riqueza. En la pr\u00e1ctica: un millonario pagaba lo mismo que un desempleado. Esto desencaden\u00f3 una reacci\u00f3n social sin precedentes: entre 1989 y 1990 hubo grandes marchas, boicots masivos y disturbios, especialmente en Escocia y Londres. En \u00faltima instancia, provoc\u00f3 una rebeli\u00f3n dentro de los conservadores, que retiraron su apoyo y pusieron fin a la era Thatcher.<\/p>\n<p>    Volviendo al presente, \u00bfsignifica esto que Polanski es la versi\u00f3n brit\u00e1nica de un \u201cnuevo populismo de izquierda\u201d destinado a triunfar? <\/p>\n<p>    No es tan simple. Quedan dos l\u00edmites claros: la capacidad organizativa y la gobernabilidad. Hist\u00f3ricamente, el Partido Verde ha sido d\u00e9bil en infraestructura electoral (activismo intenso pero pocas redes institucionales comparables a las del Partido Laborista). Subir en las encuestas es una cosa; convertirlos en parlamentarios, poderes locales o, eventualmente, funciones ministeriales es otra. <\/p>\n<p>    Adem\u00e1s, la l\u00f3gica de la coalici\u00f3n del Reino Unido castiga la fragmentaci\u00f3n: si los Verdes ascienden pero no pueden convertir esto en mayor\u00edas o acuerdos firmes, sus propuestas corren el riesgo de ser excluidas del proceso de toma de decisiones. En cambio, podr\u00edan obligar a los laboristas a inclinarse hacia la izquierda y, en ese escenario, Polanski habr\u00e1 ganado influencia sin necesidad de gobernar. Esto es menos dram\u00e1tico pero pol\u00edticamente significativo.<\/p>\n<p>    Finalmente, las lecciones de la comparaci\u00f3n: Mamdani, Die Linke y Jara ofrecen estrategias y advertencias. Mamdani muestra el poder de la praxis y la gobernanza locales; Die Linke revela la fragilidad de la identidad cuando un partido crece sin resolver las tensiones internas; Jara muestra el valor de las coaliciones institucionales para convertir las pol\u00edticas en medidas viables. Polanski aprende de los tres: pretende disputar los \u00e1mbitos local y nacional con un lenguaje sencillo, superar la soledad hist\u00f3rica de los \u201cverdes\u201d convirti\u00e9ndolos en un partido de masas y utilizar la comunicaci\u00f3n como fuente de legitimidad. Si puede construir un aparato y convertir las encuestas en una estructura, su impacto podr\u00eda ser profundo; de lo contrario, corre el riesgo de convertirse en una oleada de entusiasmo absorbida o neutralizada por los partidos m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>    En definitiva, Polanski expresa un momento pol\u00edtico en el que la ecolog\u00eda deja de ser un lujo moral y se convierte en un argumento pr\u00e1ctico a favor de la redistribuci\u00f3n; donde la precariedad econ\u00f3mica hace que las demandas de vivienda y salarios sean inseparables de la transici\u00f3n energ\u00e9tica; y donde el legado thatcherista crea un terreno f\u00e9rtil para un discurso que promete \u201cecolog\u00eda con pan en la mesa\u201d.  Las encuestas dan hoy a Polanski un impulso real (las encuestas que sit\u00faan a los Verdes en torno al 16 por ciento no son poca cosa). Su comunicaci\u00f3n es \u00e1gil y adaptativa y su principal desaf\u00edo ser\u00e1 convertir la visibilidad en poder institucional, sin perder la identidad que lo hac\u00eda atractivo. <\/p>\n<p>    Si tiene \u00e9xito, Polanski tendr\u00e1 m\u00e1s en com\u00fan con Mamdani y las corrientes exitosas de la izquierda que con los restos de los viejos Verdes. Si fracasa, seguir\u00e1 sirviendo de advertencia: en tiempos posteriores a Thatcher, las crisis econ\u00f3micas exigen grandes respuestas, y la pol\u00edtica est\u00e1 recalibrando qui\u00e9n puede ofrecerlas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si Fi\u00f3dor Dostoievski escribiera en Los hermanos Karam\u00e1zov que \u201cDios y el Diablo est\u00e1n peleando y el campo de batalla es el coraz\u00f3n de cada hombre\u201d, hoy podr\u00edamos parafrasear al autor ruso: la extrema derecha y el progresismo est\u00e1n en constante conflicto en todo el mundo y el campo de batalla es la mente de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12616,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[251,4295,1834,654,4293,61,533,4290,4297,252,59,3342,531,4292,2101,4294,4296,3231,4291],"tags":[],"class_list":["post-12615","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-analysis","category-brexit","category-far-right","category-geopolitics","category-green-party","category-javier-milei","category-left","category-margaret-thatcher","category-modo-fontevecchia","category-opinion","category-politics","category-reform","category-right","category-the-left","category-uk","category-uk-green-party-leader","category-uk-politics","category-united-kingdom","category-zack-polanski"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12615","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12615"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12615\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}