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Friday, July 31, 2026
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    El regreso de los dorados gigantes

    Cuando en la cabeza retumba la idea de pescar un dorado grande de verdad, de esos que son cuadro, que son tapa de libro, de los que no hace falta mentir, sin dudas los pensamientos van derecho a la ciudad entrerriana de Concordia, a la pared, a La Zona. Y esta vez no fue la excepción. Ante un mensaje contándome que reabría la costa argentina para pescar en la zona de exclusión de la represa Salto Grande, solo tuvimos que organizar algunos detalles y el viaje estaba hecho.

    Cuando nombramos zona de exclusión hablamos de un área restringida aguas debajo de la represa de Salto Grande, sobre el río Uruguay. Es como hablar de un santuario de pesca deportiva internacional que se volvió muy famoso por cobijar a los dorados más grandes que se puedan capturar. Para pescar en este ámbito se requieren varios requisitos y la pesca está obligatoriamente sujeta a la modalidad de captura y devolución.

    Muchos años atrás, los pescadores sobrepasaban el límite natural a escondidas o de contrabando, pero ante la gestión de nuestro recordado amigo Héctor Bradanini, precursor en todo esto de la pesca deportiva en el lugar, se pudo llegar a un arreglo para el ingreso legal de solamente dos embarcaciones y poder pescar en este sector del río Uruguay únicamente con señuelos o moscas. Así se hizo famoso con el nombre de La Zona.

    Equipos necesarios Pasaron muchos años de esta notable apertura hasta que un día se prohibió el ingreso desde la costa argentina y hubo que esperar hasta estos días para que se rehabilitara gracias a la gestión de Lilian Farquharson, conocida por todos como Lolo, y poder pescar nuevamente. Los equipos para este tipo de pesca estarían compuestos por cañas de baitcasting o spinning de 20 lb a 25 lb (1 lb = 0,453 kg), entre 1,80 y 2,10 m de largo; reeles frontales tamaño 5000 o 6000, o rotativos tamaño 300, con buen registro de freno y capacidad para 100 m de multifilamento de 50 a 65 lb. También podríamos agregar fluorocarbono de 0,70 mm para la terminación de la madre del reel y buenos snaps o mosquetones para intercambiar los señuelos. Obviamente, se puede usar también líder de acero de 60 lb de resistencia.

    Como en todos lados, debemos llevar señuelos que cubran todas las posibilidades en cuanto a profundidad y, entre los que se destacan, podemos nombrar Rapala Super Shad Rap 14, Mojarra NG 140, Mojarra Paraná Lures, Strike Pro Shad, Rapala CD 18 Mag y FMag, Rapala Magnum 20 y 30, poppers Cano y otra gran diversidad de modelos que cumplan con esas funciones. En otra cajita conviene llevar repuestos de anillas, anzuelos, cable de acero, cargas de multifilamento extra, pinza, anteojos, visera y hasta reeles y cañas de repuesto. La pesca en el lugar es grande y puede suceder cualquier cosa.

    Trámites y sorpresas Ya había hablado con Lolo y con el Rafa, quien trabaja con las lanchas en el lugar, y solo había que poner día y hora de partida. No fue muy difícil. En esta oportunidad me acompañó Pablo Lescano -de Damas Gratis-, quien se bancó el viaje manejando ida y vuelta hasta Concordia. Llegamos bien de madrugada -tipo 5:30 AM- a La Zona Lodge, un hotel cinco estrellas que se encuentra de pasada hacia el camping La Tortuga Alegre. El lodge posee todo lo que hay que tener para pasar días realmente inolvidables. Como era muy temprano, nos acostamos un ratito, pero a las 8 en punto nos levantamos y fuimos hacia el comedor, donde nos esperaba Pamina con un desayuno americano muy completo y que haría las delicias antes de subirnos a la embarcación. Desayunamos como Dios manda y derechito al muelle del camping, donde Rafa y Milton Geier nos esperaban con todo listo para desandar los pocos metros del arroyo hacia el río Uruguay y enfrentarnos con esa tremenda pared de la represa de Salto Grande. Primero hicimos rol de llegada en Prefectura y de ahí mismo nos largamos a pescar. Pablo en proa y yo en popa, cada uno caña en mano y diferentes opciones de señuelos.

    Comenzamos con los lanzamientos hacia costa argentina y en principio no obtuvimos respuestas, aclarando que el río estaba muy bajo y los guías hacían peripecias para esquivar las piedras. A marcha lenta remontamos el cauce y, largándonos al garete por el centro del pesquero, empezaron los primeros piques, que realmente los obtuvo todos Pablo utilizando unos señuelos soft emplomados que hacía picar en el fondo. Los dorados no eran grandes, pero había actividad. Luego nos cruzamos hacia la costa uruguaya y, haciendo bajadas hacia El Corralito, pudimos obtener algunos dorados más. Faltaban los grandes.Por allá, en una remontada sobre la mitad del cauce, picó el primero de los buenos. Clavada firme, corrida y lo vimos saltar a unos 10 m. Tenía alrededor de 15 kg, un doradazo. Fotos y al agua. Se hizo el mediodía, teníamos un poco de hambre, comimos unos sándwiches y, haciendo bajadas por la costa argentina, comenzó la fiesta de los dorados más grandes del mundo.

    Frenada brusca La verdad, éramos una máquina de lanzar señuelos hacia la orilla aprovechando las estructuras de piedras del lugar. Me toca una primera frenada brusca del señuelo, corrida paralela de un doradazo, un par de saltos cortitos y lo pudimos subir a la embarcación. Grande, gordo, peleador.

    Seguimos en la misma bajada y Pablo clava con firmeza otro doradazo. Salimos de la zona de peligro por las piedras y subimos para una nueva gareteada por la costa. La suerte estuvo de mi lado. Un par de piques de los buenos y otra vez foto y al agua. Se sucedieron algunas cargadas arriba de la lancha, pero los dos seguíamos pescando codo a codo, tiro a tiro.

    Para dejar descansar el lugar, cruzamos de costa y solo obtuvimos algún toque de dorados chicos. De reojo mirábamos nuestra costa y, antes de concluir la jornada, fuimos a realizar otra bajada comenzando a unos metros de las escaleras de Prefectura. Tanto Pablo como yo sabíamos que había dos piedras que venían dando buenos réditos. Ninguno quería tirar antes. Tira Pablo y engancha en una piedra, pero mientras quería salir del enganche le toma un dorado y, en la corrida por el pedregal, se corta el multifilamento. Atrás de eso me toca tirar a mí. Dos manijazos y ¡pumba!, otro dorado enorme toma mi señuelo. Lo acercamos luego de unos minutos y la foto reveló que era otro de nuestros trofeos, lo que fuimos a buscar. La jornada de pesca terminó de la mejor manera, logrando varios ejemplares de dorados que superaron los 15 kg de peso holgadamente y con la alegría de contarles a todos nuestros lectores que la costa argentina ya se encuentra operativa para que todos los amantes de la pesca deportiva puedan acercarse y vivir días únicos disfrutando de La Zona Lodge y de los dorados más grandes que se puedan pescar en el mundo.

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