De las promesas a los hechos: la derechista Keiko Fujimori asume este 28 de julio la presidencia de Perú y marca así el regreso del fujimorismo al Ejecutivo después de 25 años. En medio de la desconfianza institucional y la polarización social, la hija del fallecido autócrata Alberto Fujimori (1990-2000) llega al poder con promesas centradas en seguridad, economía, salud y educación.
Fujimori ha prometido que la seguridad será la prioridad de su Gobierno. Su programa plantea ampliar la videovigilancia, crear centros de comando y control en todo el país, reforzar la presencia policial y soportar las medidas contra la delincuencia y el crimen organizado, además de construir cuatro mega prisiones.
También propone impulsar obras de infraestructura, atraer inversión privada, construir nuevos colegios y hospitales, así como modernizar el Estado mediante el uso de tecnología e inteligencia artificial. Sin embargo, la aplicación de estas medidas dependerá del margen fiscal del nuevo Gobierno.
Chancay, el puerto que cambió el tablero regional
La política exterior será otro de los grandes retos del nuevo Gobierno de Fujimori. La inauguración del puerto de Chancay ha reforzado el peso estratégico de Perú para el comercio regional y lo ha situado en el centro de la competencia entre Washington y Pekín.
La infraestructura, que supone una inversión estimada de 3.500 millones de dólares, permitirá reducir el tiempo de transporte marítimo entre Perú y China de unos 40 a cerca de 23 días, una vez que opere por completo, consolidando a Chancay como un nuevo puente logístico entre Sudamérica y Asia.
China es actualmente el principal socio comercial de Perú, con un intercambio que supera los 40.000 millones de dólares anuales, según datos oficiales de 2024. Estados Unidos ocupa el segundo lugar, con un intercambio comercial cercano a los 25.000 millones de dólares en el mismo período. (DW)