La pesca del pejerrey es una de las modalidades más técnicas de la pesca deportiva. A diferencia de otras especies, el denominado “Flecha de Plata” suele detectar rápidamente cualquier anomalía en la presentación de la carnada o en el funcionamiento del aparejo. Por eso, cada detalle cuenta. Además, durante los meses más fríos del año, cuando el agua registra bajas temperaturas, el pejerrey disminuye su actividad y se vuelve mucho más selectivo. En consecuencia, evitar errores básicos puede marcar la diferencia entre una jornada inolvidable y otra sin resultados.
Cuando se pesca en superficie, el nailon principal debe flotar. De lo contrario, se forma una panza bajo el agua que dificulta el contacto con el aparejo y perjudica la clavada.Si se utiliza flota líneas, debe aplicarse con moderación, ya que un exceso puede acumularse en los pasahilos y dificultar la salida del hilo del reel. En tanto, el multifilamento no necesita este tratamiento, porque naturalmente posee flotabilidad. Si no lo hace, es de muy mala calidad. Uno de los errores más habituales consiste en pensar que un nailon más grueso ofrece mejores resultados. Sin embargo, para la mayoría de las pescas de laguna un diámetro entre 0,25 y 0,30 mm resulta más que suficiente. Además, las brazoladas deben ser blandas para otorgarle movimiento natural a la carnada. Un nailon excesivamente grueso rigidiza el aparejo y le quita naturalidad a la presentación.
Los anzuelos, ya sean de paleta o de ojo, deben mantenerse siempre muy afilados y con una muerte perfectamente definida. Asimismo, en lagunas muchos pescadores prefieren los anzuelos de ojo atados con el tradicional nudo loco, ya que brindan una mayor movilidad a la carnada y mejoran la cantidad de piques.
Los nudos corredizos permiten modificar rápidamente la profundidad de pesca. Por otra parte, conviene colocar un doble nudo delante de la boya principal para evitar desplazamientos, mientras que el posterior debe permanecer más flojo para regular la trampa del aparejo según las condiciones del día. Cuando se pesca a flote, el pilotín o boya talón resulta indispensable. Su función es mantener correctamente acomodada la línea, incluso cuando el viento aumenta. Por eso, debe combinar buen peso con excelente flotabilidad, evitando desacomodar todo el aparejo. Una línea con mucha panza reduce considerablemente la sensibilidad. Lo ideal es mantener el contacto más directo posible entre la caña y el aparejo para responder rápidamente al pique. Además, nunca conviene pescar con la línea atravesada respecto del viento, ya que se pierde control y disminuye la eficacia de la clavada.
Otro error frecuente consiste en frenar la línea mientras deriva. Al hacerlo, las brazoladas se levantan y la carnada deja de trabajar en la profundidad elegida. Por ese motivo, el pick-up del reel debe permanecer abierto, permitiendo que el aparejo derive libremente. Cuando el pejerrey baja al fondo, conocer la profundidad exacta resulta determinante. La mejor técnica consiste en marcar el fondo mediante dos nudos corredizos y luego levantar los anzuelos entre 5 y 15 cm sobre el barro, donde habitualmente se alimentan los ejemplares. Si se utilizan filetes, nunca deben colocarse gruesos. Las tiras deben cortarse finas y transversalmente, permitiendo que se muevan naturalmente con el agua. Además, el encarne debe realizarse con una sola pasada del anzuelo, evitando que el filet quede rígido. Por otra parte, ninguna carnada debe permanecer demasiado tiempo en el agua, ya que pierde atractivo rápidamente.
Contrariamente a lo que muchos creen, durante los meses más fríos los mejores piques suelen producirse cerca del mediodía. A medida que el sol eleva algunos grados la temperatura del agua, el pejerrey incrementa su actividad alimenticia. Por eso, en jornadas invernales no siempre vale la pena llegar antes del amanecer, ya que durante las primeras horas la actividad suele ser muy escasa. La diferencia está en los detalles La pesca del pejerrey exige paciencia, observación y precisión. Pequeños errores en el armado del equipo o en la presentación de la carnada pueden reducir notablemente las posibilidades de captura, incluso cuando el pescado está presente.
Por eso, revisar cada uno de estos aspectos antes de salir a la laguna permitirá pescar con mayor confianza y aprovechar al máximo cada pique. Después de todo, en una modalidad tan técnica como esta, el éxito suele depender mucho más de los detalles que de la suerte.
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