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Tuesday, July 21, 2026
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    De 2015 al post-28J: el dilema de Washington para reconocer a los liderazgos en Venezuela

    La crisis venezolana continúa ocupando un lugar relevante en la política exterior de Estados Unidos. El respaldo del secretario de Estado, Marco Rubio, a un comunicado de la Asamblea Nacional electa en 2015, difundido en la red social X, y apoyo de la Embajada de EE.UU. UU. para Venezuela a una iniciativa conjunta con el gobierno interino para promover una transición democrática y la recuperación del país reavivaron el debate sobre los actores que Washington reconoce como interlocutores legítimos en la crisis venezolana.

    Esta postura generó una reacción inmediata. Más allá de los alineamientos ideológicos, diversos sectores en Venezuela coinciden en formular una misma inquietud: ¿Por qué la Casa Blanca insiste en tomar como referencia un parlamento electo hace más de una década, mientras los acontecimientos derivados de los comicios presidenciales de 2024 parecen ocupar un lugar secundario en su discurso?

    El peso de la Asamblea de 2015Durante varios años, la Asamblea Nacional de 2015 fue reconocida por numerosos gobiernos occidentales como la última institución venezolana elegida bajo estándares democráticos aceptables. Ese reconocimiento se convirtió en uno de los pilares de la estrategia internacional para ejercer presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

    Sin embargo, el escenario político venezolano experimentó un cambio significativo que está próximo a cumplir dos años. Las elecciones del 28 de julio de 2024 marcaron un nuevo punto de inflexión en la crisis del país. Tras el anuncio de los resultados oficiales, se registraron protestas en distintas regiones, mientras organizaciones de derechos humanos documentaron denuncias sobre represión, detenciones y presuntas vulneraciones de derechos fundamentales.

    Estos hechos agudizaron la incertidumbre política y social en un país ya marcado por el éxodo masivo de millones de ciudadanos en busca de estabilidad, seguridad y oportunidades. Frente a este panorama, organismos como la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V) señalan que la evolución de la coyuntura política sigue siendo un factor determinante en las dinámicas migratorias de la región.

    El debate sobre la legitimidadA la crisis poselectoral se suma la discusión sobre la continuidad del Poder Ejecutivo.

    El pasado 3 de julio se cumplieron 180 días desde el inicio del período presidencial correspondiente a 2025, un lapso que algunos constitucionalistas consideran relevante para evaluar las consecuencias jurídicas derivadas de la controversia sobre la investidura presidencial y el ejercicio de funciones del Ejecutivo.

    En ese contexto, la exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia Blanca Rosa Mármol sostiene que los plazos previstos en la Constitución para la juramentación presidencial ya se habrían agotado, circunstancia que, a su juicio, profundiza la crisis de legitimidad institucional.

    En un mensaje publicado en la red social X, expresó:

    “Es la hora de la ciudadanía. Reunidos en asambleas a todo lo largo y ancho del país, llegamos a una sola decisión vinculante: una Junta de Gobierno para conducir al país hacia elecciones libres y la libertad de los presos políticos. No hay presidente”.

    Su interpretación coincide con la de otros especialistas y dirigentes políticos que consideran que la controversia surgida tras las elecciones presidenciales del 2024 continúa sin una solución ampliamente aceptada, lo que mantiene abierto el debate sobre la legitimidad de las instituciones.

    La dimensión humanitariaA este complejo entramado político se sumó un factor humanitario crítico: los recientes terremotos que afectarán al país. La emergencia puso a prueba la precaria infraestructura del Estado y evidenció sus debilidades operativas, siendo la sociedad civil y las organizaciones locales quienes asumieron el peso de la respuesta inmediata.

    Frente a esta coyuntura, trascendieron informes sobre una eventual participación más directa de Estados Unidos en la administración temporal de la ayuda y la reconstrucción nacional. No obstante, dicha posibilidad plantea interrogantes complejos sobre el límite entre la cooperación internacional y la soberanía nacional.

    El llamado de Machado a la comunidad internacionalEn medio de este escenario, María Corina Machado intervino en el Foro PPE Libertas Madrid 2026donde hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para acelerar el respaldo a una transición democrática en Venezuela. La líder opositora afirmó que el país no enfrenta una dictadura convencional, sino una estructura criminal en proceso de debilitamiento, y aseguró que la ciudadanía se mantiene organizada para contribuir al restablecimiento del Estado de derecho una vez se concreta un cambio político.

    El desafío de reconstruir la confianza.El futuro de Venezuela dependerá de la capacidad de sus actores internos y de la comunidad internacional para responder a una realidad compleja y en constante transformación. El debate sobre el reconocimiento político, la legitimidad institucional y el papel de Estados Unidos no puede separarse de las demandas de una sociedad que, tras años de crisis, reclama soluciones concretas, transparencia y garantías democráticas.

    Más allá de las posiciones diplomáticas, el principal desafío continúa siendo la reconstrucción de un país que necesita recuperar la confianza en sus instituciones y generar condiciones de estabilidad para sus ciudadanos. La nueva etapa que enfrenta Venezuela requerirá no solo decisiones políticas, sino también un compromiso sostenido con la justicia, el Estado de derecho y un proceso de transición que coloque las necesidades de la población en el centro de cualquier acuerdo.