Los murales de Palenque cuentan la historia del pueblo y su gente.
Foto:Cortesia Esteban Rolong
El regreso de un picó rompe el silencio mucho antes de llegar a la plaza. De esa caja negra gigante salen las notas de guitarras africanas, los ritmos de tambores y las voces que hacen imposible caminar sin acompañar el paso.
La musica que retumba por todos los rincones y esquinas, rebota en los murales de Benkos Biohó y se mezcla con las risas de los palenqueros que pareciera que se movieran al son de esos ritmos. Es San Basilio de Palenque (Bolívar) la alegría no parece un espectáculo preparado para el visitante. Es la banda sonora de la vida cotidiana.
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ContenidoMientras avanza por una de sus calles calurosas entiendo que aquí la música cumple una función distinta. No solo anima el ambiente. También cuenta una historia. Cada canción parece recordar que este pueblo nació de hombres y mujeres que escaparon de la esclavitud paraca fundarhace más de cuatro siglos, un territorio donde la libertad dejó de ser un sueño y se convirtió en una forma de vivir.
Llegué con la misma pregunta que se hacen muchos viajeros: ¿qué guarda un caserío de apenas unas cuantas calles y de menos de cuatro mil habitantes para despertar el interés de antropólogos, lingüistas, historiadores, sociólogos, abogados y comunicadores ¿Que regresan una y otra vez? La respuesta no apareció en un museo ni en una placa conmemorativa.
Comenzó a revelarse mientras caminaba despacio. Los saludos es lengua palenqueralas conversaciones en los patios, los peinados, los tambores y hasta la forma como la comunidad organiza su vida cotidiana me hicieron comprender que Palenque no es únicamente un patrimonio de la humanidad. Es un aula abierta donde el territorio enseña todos los días
La libertad convertida en territorioSan Basilio de Palenque nació del desafío. A comienzos del siglo XVII, un grupo de hombres y mujeres esclavizados escapados de Cartagena bajo el liderazgo de Benkos Biohó y levantó, en las estribaciones de los Montes de María, un territorio donde la libertad dejó de ser un anhelo para convertirse en una forma de vida. Tras años de enfrentamientos y negociaciones con la Corona española, la comunidad logró el reconocimiento de su autonomía. Aunque Biohó fue capturado y ejecutado en 1621, su legado sobrevivió y terminó convirtiéndose en el nacimiento de una identidad que hoy sigue intacta.
Es 2005 la Unesco declaró el Espacio Cultural de San Basilio de Palenque Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidadreconocimiento que en 2008 quedó inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. La distinción protege sus expresiones musicales, rituales, médicas y orales, además de la lengua palenquerauna lengua criolla con base léxica española y estructuras heredadas de lenguas bantúes africanas.
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ContenidoPero la historia apenas explica una parte del fenómeno. lo extraordinario ocurre cada semestre, cuando antropólogos, sociólogos, comunicadores, historiadores, abogados y lingüistas llegan para estudiar cómo una comunidad ha conservado durante siglos formas propias de organización, justicia, memoria y transmisión del conocimiento.
Durante dos días caminé esas calles junto a profesores, investigadores y estudiantes. En ningún momento tuve la sensación de estar recorriendo un destino turístico. Era más parecido a entrar en una universidad sin edificiosdonde los Los maestros aparecen en cualquier esquina. y las clases comienzan alrededor de un tamboruna cocina, un peinado, una conversación en el arroyo o escuchando la musica que no se detiene en los picos.
Un territorio que no deja de enseñar”Este es un pueblo alegre. Nos acostumbramos a ver a los turistas ir y venirlo mismo que a los profesores con sus estudiantes. Por las calles de Palenque siempre hay gente”cuenta Luis, un joven que atiende un negocio de artesanías en la plaza principal.
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ContenidoSin exageraciones. Mientras unos visitantes levantan sus teléfonos para fotógrafo los muralesotros cargan grabadoras, cámaras y cuadernos de campo. Buscan comprender cómo funcionan el Consejo Comunitariola Guardia Cimarronala transmisión de la lenguael significado del lumbalú, o las formas de gobierno que la comunidad ha construido durante siglos.
La profesora Gleidis Paola Salgado Reyes explica que el territorio mantiene una estructura organizativa propia encabezada por el Consejo Comunitario, máxima autoridad del pueblo, acompañado por diferentes consejerías y por la Guardia Cimarrona. Incluso frente al proceso de municipalización, considera que estas instituciones seguirán siendo el eje de la vida palenquera.
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ContenidoPara el filósofo carlos peñaDoctora en Comunicación y profesora de la Universidad del Magdalenaque todos los semestres llega con un autobús de estudiantes de derecho, Palenque representa mucho más que un caso de estudio. “Palenque tiene una autoridad propia y esta imparte justicia. Eso es la evidencia pluralismo jurídicoporque aquí coexisten las prácticas de justicia de la comunidad con el sistema legal del Estado colombiano. La Guardia Cimarrona ejerce esa autonomía sin perder sus prácticas culturales ancestrales”.
En otra esquina, una mujer que vende dulces reanudar la esencia del pueblo con una frase que desarma cualquier expectativa.
“Aquí en Palenque no hay mucho que ver… pero Sí mucho para escuchar”.
La sentencia permanece flotando mientras continúa atendiendo a quienes cruzan la plaza. Después de recorrer el pueblo resulta evidente que el mayor patrimonio de palenque no está hecho de ladrillos, sino de historias.
la universidad sin paredesHeno investigadores que llevan más de 15 años regresando. Uno de ellos es el Luis Ricardo Navarro, PhD en Ciencias Socialesquien convirtió esa experiencia en una propuesta pedagógica bautizado’el territorio como aula viva’.
“El Territorio como Aula trasciende las paredes tradicionales de la educación y lleva a los estudiantes a aprender directamente de las comunidades. Allí los saberes académicos dialogan con la riqueza cultural, social y ancestral del territorio. los estudiantes fortalecen su sensibilidad, su capacidad de escucha y comprenden contextos que ningún salón de clases puede reproducir”, explica Navarro.
Profesores y estudiantes realizan recorridos de campo por Palenque para estudiar su organización comunitaria, la lengua palenquera y las prácticas culturales que aún permanecen vivas.
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Ese mismo espíritu guía las inmersiones académicas del Doctorado en Sociedad y Cultura Caribe (DSCC) de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. su directora, marelvis marianoquien vivió durante dos años en Palenque, explica que el programa escogió este territorio porque allí convergen la memoria, el patrimonio, la justicia, las narrativas, la música y las formas propias de la organización comunitaria.
“Construir una epistemología del caribe exige reconocer los saberes y las racionalidades que han configurado históricamente la región desde sus propios territorios. San Basilio de Palenque representa un referente indispensable por la vigencia de esos saberes como expresión viva del pensamiento caribe”sostiene ella.
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ContenidoLa estudiante mexicana mariana estrada descubrió esa dimensión durante una conversación con jóvenes de la comunidad mientras compartían un boli (helado casero) en la Casa Tradicional Masu Tejedor. “Comprendí que el patrimonio no es algo inmovil. Está vivo porque son los jóvenes quienes siguen habitándolo y resignificándolo”.
La investigadora cartagenera Leidys Luz Hadechini Encontré otra lección alrededor de una fogata, cuando escuchó el relato de Yaneth, una mujer desplazada de La Bonga. “Poner sus heridas en palabras Fue el acto más valiente que pude observar. Encontro en la palabra una forma de sanar, resistir y volver a empezar”.
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ContenidoEl recorrido también dejó una impresión profunda es Yoni Vizcaíno, secretario de Cultura de Barranquilla y estudiante del DSCC.
“Palenque es un acto de rebeldía convertido en geografía. Fundado por cimarrones que huyeron de la esclavitud y se atrincheraron en el monte, es reconocido como el primer pueblo libre de américa. Aquí la libertad no fue una fecha escrita en un decreto, sino una construcción cotidianasostenida durante siglos por una comunidad que decidió no doblegarse. Caminar por la calle s es caminar sobre la resistenciasobre una ancestralidad que se niega al olvido”.
Cuando abandono San Basilio de Palenqueel picó que durante la mañana y noche del sábado llenó el pueblo de música africana ya no suena. Es domingo en la tarde y las calles parecen dormidas bajo el peso del calor. Por un instante da la impresión de que el pueblo se hubiera apagado. Pero basta detenerse unos segundos para descubrir que no existe el silencio.
Hablan los murales, hablan las casas, habla la lengua que aún resiste y habla, sobre todo, la figura de Benkos Biohóinmovil en la plaza, con el brazo señalando hacia África como quien se niega a olvidar de dónde vino la libertad. Comprendo entonces que esa es la alcalde lección de palenque: aqui el territorio sigue enseñando incluso cuando nadie parece estar hablando.
LEONARDO HERRERA DELGANS enviado especial de EL TIEMPO a San Basilio de Palenque (Bolívar), leoher@eltiempo.com y en X:@leoher70
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