El eco de la incertidumbre que ha rodeado a la Azucarera Río Turbio, CA parece encontrar una salida. Tras meses de parálisis técnica, el sector cañicultor de los estados Lara y Yaracuy —agrupado bajo la Sociedad de Cañicultores del Turbio (SOCATUR)— ha levantado su voz para respaldar las recientes decisiones judiciales y ministeriales que buscan devolverle la operatividad a la planta.
Para los productores, el anuncio no es meramente administrativo; representa la posibilidad de recuperar el sustento de cientos de familias que dependen del engranaje agroindustrial. Egar Alvarado, presidente de SOCATUR, subrayó que la designación de nuevas autoridades es el paso “crucial y muy esperado” para poner en marcha los motores de un complejo vital para la economía regional.
Egar Alvarado, presidente de SOCATUR / Foto Jhon RomeroEl sector no ha ocultado el impacto de la crisis: gran parte de la materia prima ha quedado retenida, sin posibilidad de refinación ni distribución hacia los anaqueles. “Apoyamos la medida del Ministerio de apertura y reactivación, ya que tenemos azúcares retenidas que no se han podido procesar para honrar nuestro compromiso con el abastecimiento nacional”, señaló Alvarado.
La expectativa del gremio está puesta en la próxima zafra 2026-2027. El mensaje de los cañicultores hacia la comunidad es de apertura: invitan a los productores de la zona a sumarse a esta nueva etapa administrativa, que, según las promesas de la nueva gestión, se regirá bajo los principios de eficiencia, transparencia y puertas abiertas.
Con esta movilización, los cañicultores no solo buscan rescatar una planta, sino evitar que la crisis del azúcar profundice una herida mayor en la soberanía alimentaria del país.