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” data-large-file=”https://i0.wp.com/notienred.info/wp-content/uploads/2026/07/img_3773.jpg?fit=758%2C426&quality=20&ssl=1″> Captura de pantalla La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026, tras el triunfo 2-1 sobre Inglaterra en Atlanta, dejó una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo y que ahora podría tener consecuencias disciplinarias. Mientras celebraban junto a los hinchas, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez desplegaron sobre el campo de juego una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», un mensaje que la FIFA podría considerar de carácter político.
Otamendi y Lo Celso con la bandera de la polémica. El episodio adquirió mayor relevancia porque ocurrió apenas 24 horas después de que las autoridades del operativo de seguridad del partido informaron que no se permitiría el ingreso al estadio de banderas, camisetas o carteles con referencias a las Islas Malvinas ni a la guerra que se libró en 1982. La decisión había sido tomada en una reunión entre la FIFA, las autoridades estadounidenses y los organismos de seguridad involucrados en el encuentro, catalogado como de máximo riesgo.
Además, las autoridades advirtieron que cualquier elemento con referencias a “Malvinas”, “Falklands” o incluso camisetas con la silueta de las islas podía ser retenido en los controles de acceso si era considerado un mensaje político o provocador.. Finalmente, ese tipo de manifestaciones no apareció en las tribunas, pero sí sobre el césped una vez terminado el partido.
La FIFA prohíbe la exhibición de mensajes políticos, ideológicos o religiosos durante las competencias organizadas por el organismo. El Código Disciplinario contempla sanciones para jugadores, federaciones y asociaciones cuando se producen manifestaciones que vulneren esos principios.. En este tipo de casos, el organismo suele abrir un expediente para evaluar el contexto antes de definir una eventual sanción.
Las consecuencias pueden ir desde una advertencia hasta multas económicas para la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) o para los futbolistas involucrados. Una suspensión deportiva aparece, en principio, como una posibilidad menos probable y generalmente queda reservada para casos considerados especialmente graves o reiterados.
El principal antecedente se produjo durante el Mundial de Rusia 2018. Tras el triunfo de Suiza por 2-1 sobre Serbia, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri celebraron sus goles realizando con las manos el águila bicéfala de la bandera albanesa.un gesto cargado de simbolismo político por el conflicto entre Serbia y Kosovo. La Federación Serbia presentó una denuncia ante la FIFA al considerar que se trataba de una provocación.
Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, en 2018. En aquella oportunidad, el organismo disciplinario analizó el caso y descartó aplicar suspensiones. Tanto Xhaka como Shaqiri fueron multados con 10.000 francos suizos cada uno, mientras que el capitán Stephan Lichtsteiner, que también realizó el gesto, recibió una multa de 5.000 francos suizos. Los tres fueron sancionados por conducta antideportiva contraria a los principios del juego limpio.
Ese antecedente aparece ahora como la referencia más cercana para lo ocurrido en Atlanta.
Aunque cada expediente se analiza de manera individual, la jurisprudencia reciente de la FIFA muestra que, frente a manifestaciones interpretadas como políticas realizadas por futbolistas durante un Mundial, el organismo ha privilegiado las sanciones económicas antes que las deportivas.
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