Durante 18 días, valeria matos Se aferró a una esperanza que sabía cada vez más frágil. Desde España, sigue minuto a minuto los trabajos de búsqueda entre los restos del edificio donde quedaron atrapados casi todos los miembros de su familia después de los terremotos que devastaron La Guaira el 24 de junio. Repetía una frase como un acto de resistencia: “Hasta no conseguir los cuerpos no los vamos a dar por muertos”. La noche del sábado 11 de julio, 415 horas después del doblete sísmico que enlutó a Venezuela, esa espera terminó de la forma que más temía.
Su hermano Leandro, junto a otros voluntarios que continúan removiendo los escombros sin maquinarias ni ayuda gubernamental, recuperaron los cuerpos de su madre, Milagros Josefina Matos Magallanes; de su tía, Mariana Rodríguez de Díazy de su sobrino, Matías Jesús Medina Gonzálezen la OPP 22 —complejo habitacional construido en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela, que adoptó su nombre de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE)—. Días antes, el 8 de julio, había sido localizada sin vida su abuela, Alicia Magallanes. Ahora solo queda por encontrar a su padre, José Pérez.
Los cuerpos de Alicia Magallanes, Mariana Rodríguez, Milagros Matos y Mathias Media fueron hallados por sus familiares. Foto: CortesíaLa noticia le llegó a Valeria en Tarragona, la ciudad portuaria al noreste de España, a la que se mudó hace ocho meses en busca de un lugar que la pudiera sentir “en casa”después de cuatro años de abandonar La Guaira, su estado natal, en busca de un mejor futuro.
Horas antes del hallazgo, confesaba en conversación con El Nacional que cada día se hacía más difícil sostener la esperanza: “Ya por el día diez yo había perdido completamente la esperanza. Caí en un hueco. Pero hasta no conseguir los cuerpos, no los vamos a dar por muertos. Los vamos a dar por desaparecidos”.
Su mayor ilusión era encontrar con vida a Mathias, un niño de cinco años, que recién comenzaba la vida. “Tengo la esperanza de por lo menos conseguir a mi sobrino. Es un niño pequeño que todavía le queda mucha vida y quizás hay más posibilidades de que él esté con vida”.
Ese deseo terminó sepultado la noche del 11 de julio bajo los escombros dejados por los terremotos en la Torre A de la OPP 22, ubicada en el sector Caribe de Tanaguarenas, la única de las tres que componían ese complejo que se derrumbó por completo. El cuerpo del infante fue hallado junto a su abuela y tía..
El pequeño Mathias Jesús Medina Gonzáles fue hallado sin vida por su padre 18 días después de los terremotos. Foto: Cortesía.”Los familiares están haciendo lo que pueden”Durante los días, Valeria denunció que las labores de búsqueda dependían casi exclusivamente del esfuerzo de los familiaresmientras el régimen de Delcy Rodríguez daba por concluidas las labores de búsqueda en varios de los edificios devastados para concentrarse en un discurso de reconstrucción sin que cientos de familias hayan podido aún despedir a sus seres queridos.
“Hasta el día de hoy no se ha tenido ayuda del gobierno en lo absoluto para la búsqueda. Los únicos que han estado en la búsqueda activa han sido mis hermanos. Ellos están completamente solos”, sostuvo.
Un peluche encontrado entre las ruinas de la OPP 22. Foto: Cortesía.Por ello, Valeria es categórica en rechazar las declaraciones oficiales que afirman que los afectados por los movimientos telúricos recibieron atención permanente y que las denuncias de falta de apoyo gubernamental obedecían a una “guerra mediática”.
“Desde el día uno, en el edificio donde está toda mi familia, no ha llegado ayuda. No ha llegado ni siquiera insumos de primeros auxilios. Ahí no ha llegado nada, ni comida”. Aseguró que son los propios familiares quienes compran alimentos y medicinas para quienes siguen buscando entre los restos del edificio: “Solo los familiares son los que están haciendo lo que pueden ahí”.
Familiares de Valeria Matos se han mantenido desde el día uno buscando a sus seres queridos entre los escombros de la OPP 22. Foto: CortesíaTambién sostiene que la presencia gubernamental fue mínima desde el primer minuto. “Fueron solo dos veces, el día seis y siete, para hacer un escáner”. Según relatan, esos escáneres detectaban personas con vida hasta el séptimo día. “Para el día seis y siete todavía había vida en el edificio. Ya al día ocho dijeron que no había vida. O sea, las personas estuvieron ahí siete días luchando. Vidas que se pudieron salvar”, lamentó.
Después de esas inspecciones, mencionó, el interés de las autoridades por continuar las labores desapareció: “Si ellos no ven gente con vida, no les interesa el edificio, no siguen buscando, no envían una maquinaria.. Ha sido muy inexistente e ineficiente”.
Una fotografía de la familia encontrada entre los escombros de la OPP 22. Foto: CortesíaLos más de 7.600 kilómetros que separan La Guaira de Tarragona, incrementan su desesperación: “Para mí es frustrante no poder estar ahí. Tengo un bebé, no cuento con los medios para viajar y nuestra casa, nuestro hogar, está todo destrozado”.
Desde España organizando campañas, a través de las redes sociales, para conseguir maquinaria, ayuda económica para comprar herramientas, insumos y comida para los voluntariosy mantener vigente la atención sobre los desaparecidos, muchos de ellos bajo los escombros de los edificios desplomados en La Guaira.
El acceso a maquinaria privada, explicó, tampoco era sencillo. “Mi cuñada intentaba conseguir una grúa telescópica y una excavadora, pero se necesitaba un funcionario para poder bajarla. Sin la autorización de un funcionario uno no podía bajar la ayuda. Lo frustrante es que si ellos no ayudan, ni siquiera dejan que uno le ayude por su propia cuenta”, aseveró.
La familia también buscó alquilar equipos pesados que ya operaban en el estado por cuenta propia. Sin embargo, la suma que pedían para ayudar a retirar los escombros era exorbitante: “Solo por seis horas de una excavadora estaban cobrando dos mil euros”.
“Ellos lo que quieren ahorita es demoler todo”Durante la entrevista, Valeria cuestionó que la prioridad oficial hubiera pasado de rescatar personas a remover estructuras para iniciar la reconstrucción. “Solo hablan de reconstruir. Están llevando maquinaria para reconstruir edificios, pero no para buscar a las personas que todavía están bajo los escombros.”.
Afirmó que las familias se oponían a la demolición de edificios donde todavía se consideraba que había desaparecido. “Ellos lo que quieren ahorita es demoler todo con las personas allí dentro. No quieren que las personas sigan buscando a sus familiares y no, nosotros vamos a seguir en la búsqueda”.
Con el apoyo que ha logrado conseguir mediante campañas de redes sociales, lograron comprar insusmos y alimentos para la familia y voluntarios que continúan en la búsqueda. Foto: Cortesía.El gobierno emitió sólo una vez, el 25 de junio, una cifra de desaparecidos, ubicándola en 157 personas. Desde ese primer informe, se ha negado a actualizar la cifra con la excusa de “evitar caer en especulaciones”. Para los familiares, la realidad es otra: “Que dicen que no hay personas (en los edificios derrumbados) da rabia porque sí hay personas, solo que ellos no quieren que se sepa más para que no suba el número de muertosporque el número de muertos no es ni la cuarta, tercera parte de la cantidad de desaparecidos que hay”.
Agregó: “La mayoría de los desaparecidos están dentro de los apartamentos, dentro de los edificios”tomando en consideración que el evento sísmico ocurrió un miércoles, a las 6:04 de la tarde, en un día festivo en el país, que era aprovechado por muchos para descansar.
Por ello, se mantiene firme en su determinación de encontrar a todos los miembros de su familia. “Mis hermanos no se van a mover de ahí hasta conseguir todos los cuerpos. Pasarán días, semanas o meses, pero de ahí no se van a mover”. Horas después de pronunciar esas palabras, fueron precisamente ellos quienes encontraron los cuerpos de tres de sus seres queridos, tres días después de encontrar a la abuela de la familia.
El cuerpo de la abuela de la familia, Alicia Magallanes, fue hallado el 8 de julio, al cumplirse 15 días del doblete sísmico. Foto: Cortesía”La tragedia sigue”La indignación de Valeria no termina en la respuesta posterior al terremoto. Recordó que su familia había recibido esa vivienda alrededor de 12 años después de sobrevivir a la tragedia de Vargas de 1999. Aseguró que el edificio presentaba problemas desde hacía años: “Mi abuela tuvo muchos problemas con filtraciones desde el día uno”.
Añadió que los vecinos denunciaron reiteradamente el deterioro. “Muchas veces fueron los entes gubernamentales a valorar cómo estaban las estructuras. Decían que las iban a reparar, pero nunca hicieron nada”. Una realidad que se repite en todos los complejos residenciales construidos por el chavismo en la entidad costera.
Ahora observa con escepticismo los anuncios de nuevos proyectos habitacionales. “Yo solamente pido que de verdad sean viviendas dignas, que se hagan estudios del suelo. Ellos solo piensan en reconstruir para vender nuevas propiedades, pero aún no dan respuestas a las personas que han perdido sus casas”.
Aunque cuatro integrantes de su familia ya fueron recuperados, Valeria insistió en que el drama continúa para decenas de personas que aún buscan a sus desaparecidos, por lo que pide el apoyo de los venezolanos: “No abandonemos La Guaira. Aunque ya no sea tendencia, todavía se sigue necesitando ayuda”.
Valeria Matos junto a su padre, José Pérez, el único miembro de la familia que falta por encontrar. Foto: CortesíaTambién advirtió que la atención no puede limitarse a levantar nuevas edificaciones. “Ahora es que La Guaira va a necesitar ayuda. No solo para reconstruir nuevamente la vida, sino muchísima ayuda psicológica”.
Su mayor temor es que el paso de los días se convierta en el desastre en una noticia olvidada. “Para nosotros sigue siendo una tragedia como el día uno.. Sigue siendo igual de devastador, aunque para muchos ya no les importa. Empezando por el gobierno”.
Mientras espera que su padre también pueda ser recuperado, guarda un deseo que alguna vez conversó con su madre: despedirla en el lugar que más amaba. “Mi mamá siempre amó el mar. Ella decía que cuando no estuviera, quería que la cremáramos y la lleváramos al mar. Siento que sería lo más bonito, porque estemos donde estemos siempre podremos ir al mar y sentir que estamos con ellos, aunque sea un ratito.”.
Milagros Matos y su nieto Mathias Medina perdieron la vida en los dobles terremotos del 24 de junio. Foto: Cortesía.