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Tuesday, July 14, 2026
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    Ciudad bendita, un faro de esperanza en La Guaira

    Al recorrer durante varios minutos parte de Mare Abajo y bordea la orilla de la playa, un cartel llama la atención de quien camina por el lugar: ciudad bendita. El nombre recuerda a la famosa telenovela que escribió Leonardo Padrón en 2006, que transmitió Venevisión, cuya trama principal se desarrolló en un mercado popular. Hoy la historia no pertenece a la ficción. Se trata de la vida real: un campamento de damnificados en el que la valentía de su gente es protagonista.

    Zaida Espinoza Estaba sentada fuera de su carpa frente a Playa Surfista y terminaba de pintar y cortar el nuevo cartel con el que han identificado a esta pequeña comunidad de sobrevivientes de los trágicos terremotos del 24 de junio.

    “¡Esperen, mejor tómenle fotos a este!”, pidió al equipo de El Nacional que fotografiaba el cartón marrón con letras amarillas. Quería presumir del nuevo cartel porque hizo las letras con los colores de la bandera de Venezuela.

    En La Guaira identifican con letreros algunos campamentos | Ezequiel Carías/El NacionalEs un sobreviviente de los terremotos, un impulso más que suficiente para seguir adelante. “La idea surgió de las bendiciones de Dios. Estamos dando gracias porque estamos vivos y nos dejamos aquí por alguna misión que Él sabrá. Así nació la idea de Ciudad bendita porque somos guerreros y estamos aquí afrontando el día a día”, comentó.

    Una vida entre carpas y olas.En esta “nueva ciudad”, Espinoza, así como el resto de los damnificados, pasan los días bregando porque las condiciones en las que están son difíciles. En especial las de los niños, a quienes tiene interés de ayudar. Por eso, la mujer pidió una pizarra y libros con los que pueda distraer y educar a los más pequeños mientras esperan por un lugar seguro para vivir.

    “No quiero que pasen todo el día metidos ahí en esa carpa caliente, quiero que ellos tengan algo que hacer”, destacado.

    Ezequiel Carías/El NacionalEn Mare Bajo son millas las familias que quedaron malditas | Ezequiel Carías/El NacionalLa guaireña reconoció que luego del doble terremoto todo ha sido cuesta arriba, pero con el pasar de los días ha entendido que tiene que seguir adelante, sin olvidar a todas las personas que murieron en la tragedia.que según los datos del gobierno interino de Delcy Rodríguez son más de 4.300.

    “Le pedimos a Dios que nos siga dando vida y bendiciones y, por los que no están, rezamos en las noches. Pero le damos gracias al creador que seguimos; hay que seguir la vida, ¿qué vamos a hacer? Estamos tristes por los que se fueron, pero nosotros estamos aquí y el Señor sabe por qué”, expresó.

    Las lecciones que le ha dejado el doblete sísmico apuntan a fortalecer su calidad humana. Intenta ser mejor persona, amar al prójimo y perdonar, según dijo. “Todo lo bonito de la vida hay que reforzarlo, cero hipocresías y peleas”.. Hay que abrazar a cada quien. Eso me deja todo esto: el amor y el querer al prójimo”, añadió.

    Algunos guaireños asumen con actitud positiva la situación en la que están | Ezequiel Carías/El NacionalBromeó al decir que tiene una “quinta” en la Ciudad Bendita y, de interpretar un personaje en una telenovela, tendría como características la diversión y el liderazgo para organizar situaciones complejas.

    “Soy la que está en todo y con todo. Mi personaje sería la rumbera, la bochinchera, alguien alegre.la que corre, la que anda con un pito. Yo aquí ordeno la fila con las ayudas, pongo a los niños aquí, los adultos allá”, comentó entre risas sobre cómo es ahora su día a día.

    En La Guaira se las ingeniosas para sobrellevar la vida en los campamentos | Ezequiel Carías/El NacionalDe Ciudad bendita a Ciudad carpitaLa Guaira comienza a reconfigurarse luego de la destrucción. Hay algunas personas que se lo toman con humor, otras dicen que no es el momento.

    Está ciudad carpitaque surgió por la gran cantidad de campamentos que hay. Otro sitio, que aunque no tiene ni pagodas ni dragones, lo identificaron como el Barrio Chinodebido a las carpas azules donadas por las autoridades de China que instalaron para ayudar a los damnificados.

    Barrio Chino: así le llaman algunos habitantes de La Guaira a uno de los refugios luego del terremoto del 24 de junio | Ezequiel Carías/El NacionalTragedia tras tragediaEn ciudad carpita está Héctor Ramírez, quien reflexionó cerca de la orilla de la playa. Un muro se ha convertido en el asiento en el que ve pasar las horas de la tarde. Desde allí narró su experiencia como sobreviviente de varias tragedias: Tacoa (1982), el deslave de 1999 y la pandemia del covid-19.

    Siente que a los 71 años de edad ha visto de todo, pero lo ocurrido con el terremoto es incomparable por la cantidad de muertes y pérdidas materiales que se han registrado. En su caso, el impacto ha sido también fuerte porque, aunque se enfrentó a varias catástrofes, es la primera vez que quedó damnificado y además perdió a una sobrina de 15 años de edad.

    En medio del caos, logró rescatar a su hermano de su apartamento ya su perro, que se encontraba escondido debajo de una cama. Actualmente, mantiene una rutina para pasear a su mascota a las 4:00 pm para evitar que el animal se estrese por el cambio de vida.

    Cuando le mencionan el nombre de Ciudad carpita, se ríe por el ocurrente cartelito que se viralizó en redes sociales. Luego, explicó que todo ocurrió por el gran número de carpas que instalaron y que podría cambiar a “Ciudad carpota”, por la nueva estructura que las autoridades arman para reubicarlos.

    Héctor Ramírez dice que ahora pasarán a ser Ciudad carpota por la instalación de una nueva estructura en el refugio | Ezequiel Carías/El NacionalLa unión del guaireñoRamírez describió a los habitantes de este refugio como una gran familia que comparte lo poco que tiene, como el café o la comida, y destacó que la unión es lo mejor que tiene el pueblo de La Guaira.

    Expresó su deseo de que los jóvenes que emigraron regresaran y señaló que el estado necesitará mucha mano de obra para su reconstrucción.

    El apoyo del guaireño es clave luego de la destrucción | Ezequiel Carías/El NacionalAdemás, el hombre contó que, aunque algunos familiares le han pedido que se vaya a Guárico, no se ve en otro lugar por el inmenso arraigo que tiene por esta tierra costera. “Tengo 71 años en La Guaira y, como me decía mi mamá, ‘el ombligo tuyo está sembrado en Mare’. No quiero irme de aquí, aunque el mapa de riesgo dice lo contrario”, afirmó.

    Tiene esperanza de que todo esto pase rápido, con la convicción de que la tragedia será pronto un mal recuerdo.”Este es un pueblo que, así como se cae, se levanta. Somos fuertes, pero vamos a esperar a dónde vamos a ir”.

    Héctor Ramírez destaca la fuerza y ​​el humor del guaireño, a pesar de las dificultades | Ezequiel Carías/El Nacional”Dios nos dio una oportunidad”vanessa de santos reía con sus amigas mientras caminaba rápidamente para ver qué ayuda llegaba. “Somos personas a las que Dios les dio una nueva oportunidad para seguir. Es Él quien nos da esa sonrisa y esa fortaleza para seguir en medio de la tormenta. La vida es un regalo, por eso somos bendecidos, por el hecho de estar vivos y poder movernos”, afirmó luego de buscar algunos alimentos.

    Vanessa de Santos dice que, si volviera a nacer, elegiría La Guaira | Ezequiel Carías/El NacionalDestacó que en su comunidad predomina la fortaleza y, como muestra, está la resistencia que han tenido luego del terremoto. “Mare se negó a morir. Hemos pasado millas de vicisitudes, pero creo que Mare está bendecida por Dios”.

    Expresó un profundo amor por su tierra y aseguró que no cambiaría a este estado por nada. “Creo que, si volviera a nacer, elegiría a La Guaira”expresó.

    Daños en La Guaira luego del terremoto del 24 de junio | Ezequiel Carías/El Nacionaljuventud esperanzadaEn La Guaira, a más de 15 días de los terremotos, hay habitantes que intentan despejarse luego de los momentos tan intensos que viven. Uno de ellos es Josnel Moreno, de 21 años de edad.quien reside en Maiquetía, pero acudió a Mare Abajo a acompañar a algunos damnificados. Él pasaba el tiempo sentado en una enorme piedra frente al mar en la que estaba escrito “La Guayra ancestral”.

    Escuchaba música.

    Josnel Moreno, habitante de Maiquetía, cuenta su experiencia luego del terremoto | Ezequiel Carías/El NacionalA pesar de su juventud, Josnel ha tenido que ser el pilar emocional de su hogar. Confesó que se ha sentido abrumado y con profundas ganas de llorar, pero decidió contener sus lágrimas para darles aliento y fuerza a los suyos. Su gratitud por tener a sus padres con vida convive con un luto devastador: al menos 10 de sus primos fallecieron.

    Josnel pasa el tiempo encima de una piedra frente al mar en La Guaira | Ezequiel Carías/El NacionalContó también que, en su comunidad, la realidad es crítica por la escasez de agua y gas doméstico. Además, los supermercados apenas funcionan con normalidad bajo fuertes aglomeraciones.

    Para este joven guaireño, la fe es una manera positiva para guiarse en medio de tanto caos. “Solo Dios sabe por qué pasan las cosas. Dios sabrá qué es lo mejor para nosotros”reflexionó, convencido de que Venezuela volverá a levantarse.

    Aunque los nombres resultan jocosos, las condiciones en las que están en los refugios no son las ideales. Debido a la falta de soluciones, han tomado decisiones. Almacenan agua en los tanques que lograron rescatar, hicieron conexiones eléctricas a través de los postes y también quien logró preservar su cocina, ventilador o cama la empleada para sentir algo de comodidad. Quieren construir una nueva historia sin olvidar a quienes fallecieron. Los sobrevivientes imaginan una vida fuera de las carpas.