Durante más de dos décadas, Venezuela ha sido el principal escenario de la influencia política, económica e institucional del régimen cubano en América Latina. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, la presencia de asesores cubanos se expandió a áreas estratégicas del Estado venezolano, mientras millas de médicos, entrenadores deportivos y funcionarios llegaban al país bajo convenios de cooperación que con el tiempo trascendieron los ámbitos sanitario y educativo para abarcar sectores sensibles de la administración pública.
Ahora, una investigación académica sostiene que un proceso similar comenzó a desarrollarse en Colombia durante el gobierno de Gustavo Petro, aunque mediante una estrategia mucho más discreta.
El estudio, elaborado por el Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda, concluye que una de cada tres instituciones del Estado colombiano suscribió algún tipo de convenio con entidades cubanas entre 2022 y 2026. Basado en documentos oficiales obtenidos mediante derechos de petición, el informe sostiene que La Habana fortaleció su presencia en organismos públicos a través de acuerdos en salud, agricultura, educación y cultura, presentados como cooperación bilateral.
En entrevista para El NacionalSergio Ángel, director del Programa Cuba y uno de los autores de la investigación, explicó que el equipo consultó a 30 entidades estatales para determinar el alcance de esa relación.
“Esta es la segunda de tres entregas de la investigación. Les preguntamos a 30 entidades del Estado colombiano por convenios, acuerdos y distintas formas de colaboración con el régimen cubano. Diez de ellas respondieron que mantenían algún tipo de relación. Es decir, una de cada tres instituciones del Estado colombiano”, explicó.
Para Ángel, la cifra refleja un cambio significativo respecto a gobiernos anteriores.
“No solamente muestra la forma como se profundizó este tipo de relación entre los dos países, sino que también evidencia un incremento frente a administraciones pasadas”afirmó.
El investigador sostiene que el patrón observado resulta especialmente preocupante porque involucra organismos estratégicos como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura.
“Se intenta presentar al régimen cubano como un referente en distintos campos mediante programas de formación y programas culturales. Si se intenta emular un modelo que ha incorporado una práctica de persecución política e ideológica dentro de un régimen democrático, naturalmente se termina erigiendo como referencia algo que puede conducir a una desestructuración democrática desde la educación y la cultura”, aseguró.
Las vacunas que nunca llegaronUno de los episodios que más llama la atención en la investigación corresponde al anuncio realizado por el régimen cubano sobre la donación de 2.000 vacunas contra la fiebre amarilla durante la emergencia sanitaria registrada en Colombia en 2025.
La oferta fue difundida por la Embajada de Cuba y celebrada públicamente por la entonces canciller Laura Sarabia como una muestra de solidaridad entre ambos gobiernos.
Sin embargo, una respuesta oficial del Ministerio de Salud obtenida por los investigadores confirmó que las vacunas nunca llegaron.
Para Ángel, esos episodioso resume la lógica de la relación construida entre ambos gobiernos.
“Primero se anuncia una ayuda altruista por parte de Cuba. Después se hace creer que existe una cooperación bilateral, que un país entrega algo y el otro también. Pero cuando uno revisa la documentación oficial encuentra que esa reciprocidad no existe”, explicó.
Mientras la donación nunca se materializó, Colombia sí envió a Cuba un cargamento de 100 toneladas de ayuda humanitaria con alimentos, medicamentos, paneles solares, materiales eléctricos e insumos hospitalarios. gestionado por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional.
El arroz que nunca salió hacia CubaLa investigación también reconstruye una operación anunciada por el Gobierno colombiano para exportar 300 toneladas de arroz a la isla.
La Agencia de Desarrollo Rural presentó la iniciativa como una oportunidad comercial para productores del departamento del Meta.
Sin embargo, la documentación recopilada por el Programa Cuba concluye que el importador cubano nunca fue habilitado y que la exportación finalmente no se realizó.
A pesar de ello, los productores recibieron el pago correspondiente.
“A los productores se les hizo creer que estaban exportando arroz a Cubacuando en realidad quien había pagado ese arroz era el propio gobierno colombiano mediante recursos de cooperación. La pregunta es inevitable: ¿quién terminó pagando realmente esa operación?”, señaló Ángel.
Según el estudio, tanto el episodio de las vacunas como el del arroz responden al mismo patrón: construir públicamente la imagen de una cooperación recíproca que, al contrastarse con los documentos oficiales, no encuentra respaldo.
De Venezuela a ColombiaPara los autores del estudio, el caso colombiano no constituye un hecho aislado, sino una nueva etapa de una estrategia regional que Cuba ha desarrollado durante décadas para Garantizar recursos, respaldo político e influencia institucional.
Ángel sostiene que el antecedente más importante fue Venezuela, cuyo apoyo económico permitió durante años sostener al régimen cubano tras la desaparición de la Unión Soviética.
“Cuba es un Estado parasitario. Primero parasitó a la Unión Soviética, después a Venezuela y actualmente parasita a México. Lo que comenzó a instalarse en Colombia se parece más al modelo mexicano en su primera etapa, aunque forma parte de esa misma estrategia regional”, afirmó.
Según el investigador, la diferencia radica en los métodos.
“En Colombia avanzaron con mucha prudencia. Evitaron introducir misiones médicas porque sabían que eso tendría un costo político muy alto. La apuesta fue fortalecer convenios institucionales como una primera etapa”, explicó.
A juicio de Ángel, el objetivo trasciende la cooperación internacional.
“Lo que busca el régimen cubano es capturar recursos e instalar mecanismos de influencia dentro del aparato estatal de los países aliados. Esa ha sido una constante de su política exterior durante décadas”, concluyó.
Para los venezolanos, el debate resulta inevitable. Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la influencia cubana dejó de ser una hipótesis para convertirse en un elemento permanente de la relación entre Caracas y La Habana, con convenios de cooperación que se extendieron a áreas de salud, educación, seguridad e inteligencia, según han documentado investigaciones periodísticas, testimonios de exfuncionarios y organismos internacionales, aunque ambos gobiernos siempre han rechazado esas acusaciones.
La investigación del Programa Cuba plantea ahora que Colombia habría comenzado a recorrer un camino distinto en sus formas, pero similar en sus objetivos. La tercera entrega del estudio buscará ampliar esa hipótesis con nuevos documentos y casos. Entretanto, los investigadores consideran que las dos primeras entregas ya abren un debate que trasciende a Colombia: si el modelo de influencia que encontró en Venezuela su principal plataforma regional está tratando de consolidarse, bajo nuevos mecanismos, en otros países de América Latina.