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Monday, July 6, 2026
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    Chacao bajo amenaza: la fragilidad sísmica de una ciudad que se rompe

    El conjunto residencial Petunia, I y II, fue sinónimo del esplendor de un municipio, y de la expansión y crecimiento urbano de una Caracas marcado por la bonanza petrolera, grandes obras públicas y una arquitectura que buscaba proyectar modernidad, altura y prestigio. Todo ello visto con admiración y rimbombancia desde el extranjero. Construidas entre el 1965 y 1966, el reciente colapso de sus torres de 21 y 15 pisos deja una huella del deterioro institucional y gubernamental que no se imaginaban los caraqueños de entonces. Su desplome deja una profunda conmoción que es espejo del desplome del país presente.

    El municipio Chacao volvió a quedar expuesto como uno de los territorios más golpeados de la capital venezolana tras los terremotos del 24 de junio de 2026. En el eje Altamira–Los Palos Grandes, donde se concentran edificios residenciales, oficinas y comercio, el sacudón dejó estructuras colapsadas, decenas de inmuebles consolidados y un saldo humano que se ha ubicado en 62 fallecidos dentro de la jurisdicción.

    La dimensión del desastre en Chacao obliga a leer el presente con la perspectiva histórica de acontecimientos similares. El terremoto de Caracas de 1967 de 6,6 en la escala de Richter ya había dejado en esta zona, que para entonces pertenecía al Municipio Sucre, uno de los cuadros más graves de destrucción de toda la ciudad. Entonces colapsaron cuatro edificaciones y Altamira junto con Los Palos Grandes quedó entre las áreas más castigadas. A escala de la capital, aquel sismo dejó entre 225 y 300 muertos y 1.536 heridos, cifras que siguen siendo la gran referencia comparativa cuando se evalúa cualquier gran evento sísmico sobre Caracas y la mayoría de los decesos se producen en este sector.

    Tras los acontecimientos del 24 de junio, los inmuebles afectados figuran una vez más el conjunto residencial Petunia, así como los edificios Belmont y Don Pepe, además de otras edificaciones sometidas a evaluación por daños graves. Los Petunia en la primera transversal de Los Palos Grandes, fueron identificados como uno de los casos emblemáticos del colapso, con un saldo de 30 fallecidos, 16 personas rescatadas. y dos mascotas recuperadas con vida.

    La comparación entre 1967 y 2026 es una repetición territorial. Análisis posteriores al doble sismo de 2026 han subrayado que varios de lLos derrumbes recientes ocurrieron muy cerca de los puntos donde ya habían caído edificios durante el terremoto de los años 60. La coincidencia se debe a una vulnerabilidad sísmica persistente en esta franja de la ciudad, donde confluyen grandes aluviones en el terreno, el “efecto de sitio” y el envejecimiento del parque inmobiliario.

    Ese marco explica por qué el saldo de Chacao no puede limitarse a un inventario de daños recientes. Lo ocurrido en Altamira, Los Palos Grandes y sectores vecinos vuelve a poner sobre la mesa la historia sísmica del municipio, la evolución —y las limitaciones— de las normas sismorresistentes posteriores a 1967, y el peso que tiene el suelo en la respuesta diferencial de Caracas ante un terremoto.

    1967, el sismo que dejó huella en la zonael terremoto del 29 de julio de 1967 sigue siendo el antecedente decisivo para entender lo ocurrido en Chacao en 2026. Aquel sismo golpeó con especial fuerza a Altamira y Los Palos Grandes y convirtió esa franja urbana en símbolo de la vulnerabilidad sísmica de Caracas. Los registros históricos lo ubican entre los eventos más destructivos de la capital, con un saldo de entre 225 y 300 muertos y 1.536 heridos.

    En el caso específico de Chacao, para entonces parte del Municipio Sucre, la literatura técnica y los estudios sobre planificación urbana recuerdan que cuatro edificaciones colapsaron dentro del municipio durante el sismo de 1967 y la zona quedó marcada desde entonces como una de las más sensibles frente a un gran movimiento telúrico.

    Esa memoria sísmica ha acompañado cada discusión sobre urbanismo, renovación estructural y regulación constructiva en el municipio. El terremoto de 2026 reactivó esa memoria con crudeza, porque las nuevas imágenes de derrumbe se superpusieron, casi de forma exacta, con los corredores urbanos donde ya se habían producido colapsos casi seis décadas antes.

    Fragmento del estudio Plan básico de prevención de desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas realizado por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) en 2005.¿Por qué el municipio Chacao?el ingeniero estructural Esteban Tenreiro explica, en entrevista con El Nacional, que en esta zona existe tanto un problema de infraestructura como de ubicación: la norma lo define como “factor de sitio”. “Altamira, Los Palos Grandes y El Cafetal se asientan sobre grandes depósitos aluviales, producto de millas de años de erosión de la montaña; en estos sectores el basamento rocoso está a profundidades que pueden superar los 300 metros, lo que significa que los edificios descansan sobre suelos blandos y muy pesosno sobre roca firme cercana a la superficie, lo que produce este efecto”, asegura.

    “El efecto de sitio consiste en que la onda sísmica que viaja por la roca se amplifica al entrar en estos suelos blandos, generando un comportamiento comparable al de una gelatina: si se coloca sobre un plato y se mueve la base, la parte superior oscila con mucha mayor amplitud, como una especie de látigo”, indica.

    En términos sísmicos, explica Tenreiro, la masa blanda del terreno amplifica la vibración y provoca que la superficie se mueva con más intensidad, de modo que los edificios construidos sobre esos rellenos sufren aceleraciones mayores y, por tanto, daños más severos que estructuras similares apoyadas directamente sobre roca firme.

    Algo similar ocurre en áreas de la costa de Vargas, como Caraballeda y partes de Catia La Mar, donde existen grandes rellenos y sedimentos acumulados.

    A esto se le suma el riesgo. El experto estructural subraya que “en zonas sísmicas el problema no es solo el lugar donde se construye, sino también cómo se construye”. “El riesgo aumenta cuando coinciden, por un lado, una zona de alta amenaza sísmica y, por otro, edificios vulnerables, es decir, mal diseñados, con materiales deficientes o construidos sin cumplir las normas. Cuando se juntan una amenaza alta y una vulnerabilidad alta, el resultado es un riesgo mucho mayor. Por eso un edificio puede ser especialmente peligroso no solo por estar en un sitio expuesto, sino también por la calidad de su diseño y de su estructura”.

    Qué es la microzonificación de Caracas y por qué importa en ChacaoDiversos estudios en las últimas dos décadas advierten que Chacao está subdividida en sectores de comportamiento sísmico comparable, o microzonificación sísmica.

    Esto ha mostrado la necesidad de integrar mejor la amenaza sísmica a la planificación en este sector, de modo que lcomo autoridades han debido tomar en cuenta la adecuación estructural de edificios existentes, la renovación urbana, el seguimiento y control del cumplimiento de las normas sismorresistentes. y un acompañamiento técnico y social sostenido para reducir los niveles de riesgo, tal y como afirman el estudio de 2011 “La microzonificación sísmica en el proceso de planificación urbana. Caso de estudio: Municipio Chacao”, publicado en la Revista de la Facultad de Ingeniería de la UCV, y “Aportes a la caracterización de la amenaza sísmica del municipio Chacao”, del Centro de Investigación en Gestión Integral de Riesgos, de 2020.

    La importancia de esa discusión se vuelve evidente cuando se observa el mapa de daños históricos. Si 1967 dejó cuatro edificios colapsados ​​en el municipio y 2026 volvió a concentrar derrumbes en los mismos corredores, el problema no puede leerse únicamente como una fatalidad natural. También remite a cómo se construyó, se densificó y se administró el riesgo urbano en una zona particularmente expuesta.

    “La ingeniería busca que la estructura sea lo más resistente posible, pero la arquitectura —la mampostería, los tabiques, las paredes interiores— introduce una rigidez adicional que modifica este comportamiento. En algunos casos esas paredes ayudan a que el edificio resista mejor; en otros, generan irregularidades que distorsionan la respuesta sísmica y terminan castigando la estructura, haciendo que el edificio se comporte de manera inadecuada frente a un terremoto”, explica Tenreiro.

    En este sentido, el especialista señala que el riesgo resulta de la combinación entre la amenaza que puede representar el suelo y la vulnerabilidad de la estructura. “La amenaza implica estar en un sitio delicado, que sabes que vas a construir en una zona peligrosa”, mientras que “la vulnerabilidad depende del diseño y la calidad de la edificación”.

    “Si diseñas mal, con materiales de baja calidad, arquitectura deficiente y sin cumplir las normas, la vulnerabilidad aumenta”, dice, de modo que el riesgo se multiplica.

    Para ilustrarlo de forma gráfica, comparó esta condición con un contexto bélico: “Es como enviar a alguien enfermo, débil, a una zona de guerra, donde la amenaza es alta; las probabilidades de daño se multiplican”.

    Normas sismorresistentes: lo que cambió después de 1967Ubicado en la 1ª Transversal de Los Palos Grandes, en Chacao, el conjunto residencial Petunia I y II fue levantado entre 1965 y 1966 como parte de la expansión urbana del este de la capital. Se trataba de dos torres residenciales de carácter suntuoso para la época: Petunia I, de 15 pisos, y Petunia II, de 21 niveles.esta última con una altura cercana a los 46,8 metros y una huella aproximada de 88,4 metros cuadrados, lo que la convertía en una edificación esbelta, de alta densidad de mampostería y representativa del auge inmobiliario de entonces.

    Ambos edificios resultaron afectados por el terremoto de 1967, un evento que marcaría un antes y un después en la ingeniería sismorresistente del país. En el caso de Petunia II, la estructura fue reforzada en 1968 mediante la incorporación de pantallas y muros de concreto armado en sus fachadas, una intervención que aumentó significativamente su rigidez lateral y le permitió mantenerse en pie durante casi seis décadas. Tanto su diseño original como ese reforzamiento se ejecutaron bajo las normativas del entonces. Ministerio de Obras Públicas (MOP), previas al desarrollo sistemático de los códigos modernos.

    Se trata únicamente de un conjunto de “Normas para la Construcción de Edificios” que regulan aspectos técnicos de la obra: revestimientos, acabados, pavimentos, excavaciones, fundaciones, armado de concreto, mampostería, instalaciones y seguridad de ejecución, pero no incluyen normativa sísmica. En los documentos de 1962 y 1966 aparecen exigencias sobre limpieza del terreno, excavación, compactación, apuntalamiento, obras de armado concreto y ejecución de fundaciones, además de especificaciones de materiales y procedimientos constructivos.

    Ese sismo de 1967 impulsó la primera gran revisión normativa en Venezuela. De acuerdo con Funvisis, tras el evento se publicó una separada técnica que incorporó por primera vez un mapa de zonificación sísmica, sentando las bases de una evolución progresiva de los criterios de diseño. Con el tiempo, estas disposiciones derivaron en normas más avanzadas, como la COVENIN 1753 para estructuras de armado concreto y la COVENIN 1618 para acero, hasta llegar a estándares más recientes como la COVENIN 1756-1:2019 para edificaciones sismorresistentes.

    En esta línea, el ingeniero Tenreiro explica que, pese a las normativas, no todas las teorías de diseño estructural se cumplieron en este caso, porque la fuerza del sismo fue mucho mayor de lo previsto y estimado. Según detalla, “la aceleración aplicada sobre los edifi cios superó ampliamente el estándar promedio considerado en el diseño” con lo que su La afectación se debe a una serie de factores que combinan la naturaleza con la toma de decisiones de seguridad ciudadana, que solo la ingeniería forense podrá revelar.

    Del MOP a la COVENIN: la evolución de la normativa sísmica en VenezuelaNormativa de construcción · Venezuela

    Del MOP a la COVENIN: la evolución de la norma sísmicaCómo el terremoto de Caracas de 1967 transformó los criterios técnicos de construcción en el país, hasta la norma vigente hoy y su prueba más reciente: el doble sismo del 24 de junio de 2026.

    1962

    MV 101-1962, “Acciones en la edificación”Esta norma actualizó el esquema anterior de cargas y sobrecargas para el proyecto estructural, sentando una base técnica previa a la incorporación del criterio sísmico.

    Antes de 1967

    Un marco técnico sin norma sísmica integralEl Ministerio de Obras Públicas (MOP) regulaba principalmente cargas, materiales, ejecución, fundaciones, concreto armado y seguridad constructiva, pero todavía sin una norma sísmica integral moderna.

    29 de julio de 1967

    El terremoto de Caracas, punto de quietudEl sismo marcó un antes y un después en la ingeniería venezolana. A partir de ese evento se incorporó por primera vez una zonificación sísmica y se revisaron a fondo los criterios de diseño antisísmico.

    evento sísmico

    1967

    Norma Provisional AntisísmicaComo respuesta técnica inmediata al sismo, se publica la Norma Provisional Antisísmica, primer instrumento formal dedicado exclusivamente al diseño sismorresistente en el país.

    1968 en adelante

    La transición hacia el reforzamiento estructural.Comienza el tránsito hacia intervenciones de reforzamiento en los edificios afectados, con mayor atención a la vulnerabilidad del parque construido existente.

    Década de 1970

    La norma se formalizaLa normativa evoluciona y se va consolidando en criterios técnicos más específicos, orientados particularmente a las edificaciones de armado concreto.

    1980

    Llega la COVENIN 1750-80Se consolida la COVENIN 1750-80, que sistematiza las especificaciones generales para edificaciones y refleja un marco técnico mucho más desarrollado que el esquema anterior del MOP.

    2019 – 2020

    La normativa vigente: COVENIN 1756-1:2019Sustituye por completo a la versión de 2001 y es la norma sismorresistente que rige hoy en Venezuela. Introduce cambios en el cálculo del espectro sísmico, nuevos factores de importancia, tipologías estructurales más detalladas y tres estados de desempeño ante un sismo (frecuente, de diseño y extremo), siguiendo lineamientos de normativas internacionales como ASCE y el Eurocódigo.

    Norma vigente

    24 de junio de 2026

    El doble sismo que puso a prueba al paísUn doblete sísmico sacudió la costa norte de Venezuela hacia las 6:04 pm, hora local: un primer sismo de magnitud 7,2 con epicentro cerca de San Felipe (Yaracuy), seguido apenas 39 segundos después por uno de magnitud 7,5, más superficial y destructivo, cerca de Yumare. Es el evento sísmico más fuerte registrado en la zona en más de un siglo, con edificios colapsados ​​en Caracas y otras ciudades y una alerta PAGER roja emitida por el USGS.

    Magnitudes 7,2 y 7,5 Fallecidos 920+ Heridos/afectados 3.360+

    evento sísmico Realizado por El Nacional — Línea de tiempo: evolución de la normativa sísmica en Venezuela

    Chacao y la ciudad que se rompeLo ocurrido en Chacao tras los terremotos de 2026 deja un saldo que trasciende la emergencia inmediata. Hay víctimas, edificios colapsados, familias desplazadas y una huella física aún en evaluación, pero también hay una evidencia más profunda: la ciudad se volvió un mameluco.

    Más de 100 ingenieros y arquitectos voluntarios han sido desplegados para inspeccionar las edificaciones por cuadrículas, evaluar su habitabilidad y determinar qué inmuebles pueden ser reocupados, cuáles requieren reforzamiento y cuáles deben permanecer desalojados o entrar en fase de demolición.

    Altamira y Los Palos Grandes reaparecen como escenarios del dolor actual. También como la huella, las migas de pan de la continuidad histórica. El municipio Chacao, presentado durante décadas como uno de los espacios urbanos más dinámicos y valorizados de Caracas, exhibe al mismo tiempo una vulnerabilidad persistente.

    La microzonificación sísmica, estudiada durante años por especialistas, advirtió justamente que no toda la ciudad vibra de la misma manera y que Chacao forma parte de un corredor cuya amenaza requiere decisiones urbanas y estructurales mucho más rigurosas.