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Friday, July 3, 2026
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    Una empresa estadounidense construirá el primer reactor nuclear privado de Argentina

    Energía

    Hechos clave

    —La propuesta. Meitner Energy ha propuesto el primer reactor nuclear de Argentina con financiación privada, un proyecto de 1.200 millones de dólares en el complejo de Atucha.

    —El diseño. Se trata de un pequeño reactor modular de unos 300 megavatios, considerado el primero de su tipo construido en el mundo.

    —Los patrocinadores. La firma combina capital estadounidense del Grupo Ansari con una participación del 40 por ciento ligada a la empresa estatal de tecnología argentina INVAP.

    —El vehículo. Buscaría refugio bajo el régimen de incentivos Super RIGI, que aún espera una votación en el Senado.

    —El contraste. El plan aterriza mientras la agencia nuclear estatal recorta empleos y deja de lado su propio prototipo de reactor.

    Argentina ha dado un primer paso hacia un hito inusual: una financiación privada reactor nuclear argentinopagado íntegramente con dinero de la empresa y no con dinero del Estado.

    Una empresa estadounidense construirá el primer reactor nuclear privado de Argentina. (Foto reproducción de Internet) El 2 de julio, una empresa registrada en Estados Unidos llamada Meitner Energy presentó el plan al ministro de Economía, Luis Caputo, y al secretario de asuntos nucleares. El coste estimado es de mil quinientos millones de dólares y la construcción durará unos cinco años.

    Si procede, sería la primera planta nuclear en Argentina construida sin fondos estatales, un cambio notable en un sector que los gobiernos han administrado desde que comenzó hace setenta años.

    Qué implica el plan del reactor nuclear argentino El diseño es un pequeño reactor modular, o SMR, llamado ACR-300, con una capacidad de aproximadamente trescientos megavatios. Las autoridades dicen que se basa en ingeniería argentina y sería la primera unidad de este diseño construida en cualquier parte del mundo.

    Los pequeños reactores modulares son una clase emergente de plantas nucleares, construidas en fábrica en secciones y más pequeñas que una estación tradicional, lo que, según sus partidarios, las hace más baratas y rápidas de implementar. Ninguno de este diseño exacto está todavía en funcionamiento, por lo que Argentina sería el anfitrión de una verdadera primicia.

    La planta se ubicaría en el complejo de Atucha, al norte de Buenos Aires, donde ya funcionan dos de los tres reactores del país. El operador estatal, Nucleoeléctrica Argentina, tendría derecho a operarlo y mantenerlo en condiciones de mercado.

    ¿Quién está detrás y cómo se paga? Meitner Energy está registrada en Estados Unidos y dirigida localmente por un ex ejecutivo de Shell. Alrededor del cuarenta por ciento está vinculado a INVAP, la empresa de tecnología estatal de la provincia sureña de Río Negro, lo que le da a la empresa un fuerte núcleo de ingeniería argentina.

    El resto está en manos del Grupo Ansari, dirigido por un magnate con sede en Estados Unidos. La totalidad de la factura será sufragada por capital privado, sin desembolso del tesoro, y la empresa pagaría una tarifa por los derechos sobre la tierra.

    Para que los números funcionen, el proyecto buscaría el Super RIGI, el régimen de incentivos mejorado para inversiones superiores a mil millones de dólares que ofrece estabilidad fiscal y libre acceso a divisas. Ese régimen ha aprobado la cámara baja pero aún necesita el Senado.

    Por qué importa el momento El anuncio llega en un momento puntual. La agencia nuclear estatal está en crisis, ya que se negó a renovar docenas de contratos en una campaña de reducción de costos que provocó protestas, y su propio prototipo de reactor pequeño ha sido dejado de lado.

    La señal más amplia para un lector extranjero es ésta: la apuesta del presidente Milei es que el dinero privado y el riesgo, bajo reglas estatales, pueden revivir industrias estratégicas que el Estado cada vez más reducido ya no puede financiar, y la energía nuclear es ahora la prueba más clara de ello.

    Hay mucho entre el plan y una planta en funcionamiento. El regulador de licencias aún debe aprobar el diseño y la construcción, el Senado debe aprobar el Super RIGI, y un reactor único en su tipo conlleva los riesgos de cronograma y costos que conlleva cualquier tecnología no probada.

    Aun así, el proyecto es un marcador. Es la segunda propuesta nuclear privada presentada bajo Milei, y los funcionarios la presentan como prueba de que las décadas de conocimiento nuclear de Argentina ahora pueden atraer capital extranjero en lugar de depender del erario público.

    ¿Quién construye el reactor nuclear argentino? Meitner Energy, una empresa registrada en Estados Unidos que agrupa al Grupo Ansari con una participación del 40 por ciento vinculada a la empresa estatal de tecnología de Argentina INVAP, ha propuesto la planta, que sería construida en el complejo de Atucha y operada por la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina.

    ¿Cuánto costará y quién paga? El proyecto está estimado en mil quinientos millones de dólares y sería financiado íntegramente con capital privado, sin gasto alguno del Estado argentino, bajo el régimen de incentivos Super RIGI que aún espera la votación del Senado.

    ¿Qué tipo de reactor es? Se trata de un pequeño reactor modular llamado ACR-300, de unos trescientos megavatios, calificado por funcionarios como de ingeniería argentina y como la primera unidad de su diseño construida en el mundo.

    Meitner Energy, una empresa registrada en Estados Unidos, está detrás del proyecto, combinando el capital del Grupo Ansari con una participación del 40 por ciento vinculada a INVAP, la empresa tecnológica estatal argentina de la provincia de Río Negro. La planta sería operada por la actual empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina.

    El proyecto se estima en mil quinientos millones de dólares, pagados íntegramente con capital privado: el Estado argentino no aporta nada y la empresa pagaría una tarifa por el terreno. Para que las finanzas funcionen, el proyecto utilizaría el régimen de incentivos Super RIGI, que aún necesita la votación del Senado para convertirse en ley.

    Se trata de un pequeño reactor modular llamado ACR-300, con una capacidad de unos 300 megavatios, que se describe como inspirado en la ingeniería argentina. Aún no se ha construido ninguna unidad con este diseño exacto en ningún lugar del mundo, por lo que Argentina sería la sede de una verdadera primicia.