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Saturday, July 4, 2026
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    Desalojo preventivo y traslados de emergencia en el JM de los Ríos por daños en la infraestructura a causa de los terremotos

    El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 registrado el 24 de junio con epicentro en Yaracuy obligó a la evacuación preventiva en servicios de internamiento del Hospital de Niños JM de los Ríos, en Caracas. El evento sísmico, que según el balance oficial causó 2.595 fallecidos y 12.400 heridos, generó Daños en la infraestructura del principal centro pediátrico del país. Esta situación afectó la continuidad de la atención de pacientes con enfermedades crónicas y no transmisibles y comprometió los espacios destinados a su cuidado.

    Los daños estructurales causados ​​por los movimientos telúricos –registrados con solo 39 segundos de diferencia– afectarán las áreas de hospitalización del centro asistencial.

    La situación afectó la continuidad de la atención de pacientes con enfermedades crónicas y no transmisibles | Foto: Álvaro Algarra (Archivo)Al día siguiente, el jueves 25 de junio, expertos en ingeniería y representantes de organizaciones internacionales efectuaron una inspección técnica en el hospital para evaluar la situación. Ante los riesgos detectados en la estructura, las autoridades desalojaron los servicios de hospitalización por medidas de prevenciónpor lo que tuvieron que dar de alta a los pacientes con condiciones médicas que lo permitían y derivaron a otros centros de salud de la capital a los niños que requerían mantener cuidados estrictos.

    Para el viernes 26 de junio en la tarde, la organización Prepara Familia confirmó a través de una publicación en Instagram que los pisos de hospitalización permanecían vacíos y que mantuvieron a un grupo de niños y niñas en el área de la emergencia. Mientras tanto, el personal del centro asistencial evaluaba la viabilidad técnica para reparar y reabrir paulatinamente los espacios afectados.

    El martes 30 de junio, el informe preliminar sobre la situación del Sistema de Protección constató que los pasillos de hospitalización general seguían clausurados debido a los riesgos de la infraestructura, por lo que el JM de los Ríos se mantuvo operando con limitaciónmanteniendo abiertas únicamente las áreas de emergencia y terapia intensiva.

    Los pacientes de la unidad de diálisis también fueron trasladadosEl impacto del doble terremoto obligó a tomar medidas extremas en áreas críticas. Niños, niñas y adolescentes adscritos a la unidad de diálisis del hospital tuvieron que ser trasladados de emergencia a otra unidad de diálisis de la capital debido a los efectos y daños que los sismos causaron en el servicio original.

    Para un paciente pediátrico con enfermedad renal crónica, la continuidad de la terapia de sustitución renal no es opcional; la suspensión de una sola sesión de diálisis implica la acumulación de toxinas en el organismo, riesgos de edema pulmonar y peligro de muerte.

    El traslado, ejecutado en medio de una ciudad con fallas eléctricas, escasez de agua y réplicas sísmicas, representó una travesía de tensión para los nefrólogos y los familiares, que debieron reubicar contrarreloj los cupos de tratamiento en una red de salud ya saturada.

    Enfermedades no transmisibles: las necesidades específicas desatendidasEn un comunicado el miércoles primero de julio, la organización detalló una serie de factores críticos que amenazan directamente la salud y supervivencia de los niños con enfermedades no transmisibles tras los sismos. En primer lugar, se enfrentan a graves brechas en el acceso a tratamientos de alto costo, por lo que resulta indispensable asegurar el suministro permanente e ininterrumpido de quimioterapias, inmunosupresores y medicamentos de alta complejidad requeridos para condiciones prolongadas como el cáncer o afecciones renales.

    A esta situación se suma la parálisis intermitente del sistema de transporte público y los serios daños en la vialidad, combinación que disminuye enormemente las opciones de traslado para las familias de escasos recursos que deben viajar desde el interior del país o desde las zonas damnificadas hasta los centros asistenciales de Caracas. Dado que las alternativas de transporte privado son costosas, resulta necesaria la creación urgente de un canal de traslado garantizado para estos pacientes.

    La emergencia ha agudizado el déficit crónico de personal especializado en el sector salud. El sistema sanitario venezolano ya experimentó la migración de decenas de millas de trabajadores del área, y se requiere reforzar los servicios con personal debidamente capacitado para atender condiciones críticas y patologías pediátricas complejas.

    En el comunicado también resaltan que la falta de suministros médicos y la afectación en la infraestructura hospitalaria limitan la capacidad de diagnóstico. La interrupción de los servicios de agua y electricidad, junto con los daños físicos, impiden realizar a cabo estudios de apoyo y exámenes clínicos fundamentales para el correcto seguimiento y ajuste de los tratamientos médicos esenciales.

    El espejo de la tragedia: hospitales al límite y la sombra de La GuairaEl desalojo preventivo del Hospital de Niños Dr. JM de los Ríos evitó lo que en otras regiones del país fue una tragedia consumada. A pocos kilómetros, en el litoral central, el colapso de la estructura del Centro de Atención Psicofamiliar El Niño y El Mar, en Catia La Mar (La Guaira), dejó 16 niños fallecidos.

    Este centro atendía exclusivamente a infancias con discapacidades neurológicas, cognitivas y motoras, cuya condición de movilidad redujo los indefensos ante el desplome del edificio el 24 de junio.

    La respuesta de emergencia coordinada por la ONU –que incluye la movilización de toneladas de insumos desde Panamá y Dinamarca, y el despliegue de campamentos temporales en el Polideportivo José María Vargas– contrasta con el diagnóstico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). De los ocho hospitales detalladamente evaluados en Caracas, Miranda y La Guaira, tres presentan daños estructurales graves y el resto opera muy por encima de sus capacidades.

    Centros clave como el Hospital Vargas de La Guaira sufren de morgues desbordadasfalta de telefonía y agua potable suministrada únicamente por acarreo manual, lo cual eleva el riesgo de brotes epidémicos como sarampión o diarreas agudas en los refugios.

    Las personas afectadas por los terremotos en el estado La Guaira viven ahora en tiendas de campaña | Foto UnicefEl llamado de la sociedad civilAnte este escenario, la Unicef ​​estima que al menos 680.000 niños y niñas necesitan asistencia humanitaria urgente en Venezuela tras los sismos.

    Organizaciones de la sociedad civil, a través de informe preliminar sobre la situación del Sistema de Protección en la Gran Caracas, La Guaira y Aragua, han instalado a las autoridades a establecer un mecanismo nacional de coordinación para la protección de niños, niñas y adolescentes en situaciones de emergenciacon énfasis en aquellos que padecen condiciones de salud especiales.