Informe de Luis López y Antonieta Jurado.
Sobre una montaña de concreto y cabillas expuestas, un grupo de familiares continúa el mediodía de este miércoles, 1 de julio, la búsqueda de sus seres queridos entre los restos del edificio Los Corsarios en La Guaira. Su estructura de ocho pisos colapsó por completo durante el terremoto ocurrido en Venezuela el pasado 24 de junio. Desde entonces, los familiares y vecinos no han contado con respaldo institucional y se han visto obligados a retirar los escombros con sus propias manos.
Norkis Hachasuría, residente del sector y familiar de dos de las personas que se encontraban dentro del edificio al momento del colapso, dijo a El Nacional que desde el momento de la catástrofe no ha habido presencia de funcionarios en el lugar. Si bien no cuentan con un estimado del número de personas que estaban en el edificio al momento del derrumbe, aseguró que su madre y hermana quedaron tapiadas bajo los escombros.
Hasta la fecha, cinco personas han sido rescatadas, según Hachasuría, pero todas fueron encontradas sin vida. De acuerdo con su testimonio, por el lugar pasó un funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), quien acudió en busca de sus propios parientes; les prestó apoyo mientras estuvo presente, pero se retiró una vez los localizados.
Pero también llegó una persona, cuya suegra y hermanas se encontraban entre las víctimas del edificio, y dejó allí una máquina de la Vicepresidencia de Servicios, luego de que su familia lograra recuperar los cuerpos que buscaba. Esa máquina, precisa Hachasuría, es la que ha estado operando en el sitio, aunque con importantes limitaciones. “La máquina tiene apenas dos días trabajando, hoy comenzó a trabajar a las 10 de la mañana porque no tenía operador”, explicó, subrayando además que no se ha contado con personal, insumos ni logística por parte de ninguna institución. “No se han inmutado a preguntarnos qué necesitamos”, afirmó.
Hachasuría hizo un llamado directo: “Por favor, necesitamos ayuda”. Indicó también que se ha contado con la presencia de rescatistas especializados en estructuras colapsadas, para verificar si existen signos de vida en el interior del edificio.
La esperanza de encontrar sobrevivientes.Pese al tiempo transcurrido, Hachasuría mantiene la esperanza de que todavía pueda encontrarse a alguna persona con vida, tal como ha ocurrido en otras edificaciones colapsadas en el mismo contexto. Sin embargo, aclaró que en el caso específico de Los Corsarios, solo se han recuperado personas fallecidas.
Esa posibilidad es lo que sostiene la labor de los familiares que continúan removiendo escombros con herramientas escasas, ante la ausencia de un despliegue institucional que permita avanzar con mayor rapidez y seguridad.