El senegalés Sadio Mané y la belga Jérémy Doku, dos de las principales armas de sus selecciones, no han sido nada letales en este Mundial y tendrán que afinar la puntería antes de enfrentarse el miércoles en Seattle.
A sus 24 años, Doku llegaba con grandes expectativas al equipo belga tras una buena temporada en la Premier League con el Manchester City.
Una infección respiratoria lastró, sin embargo, su torneo. Primero realizó una actuación sin brillo ante Egipto (1-1) y luego se perdió el partido contra Irán (0-0) por viajar a Londres para estar con su esposa, que dio a luz a un niño.
En su regreso, el delantero (45 partidos internacionales, siete goles) fue titular contra Nueva Zelanda, pero salió a la hora de juego en la holgada victoria de los Diablos Rojos (5-1).
Mané, de 34 años, disputa su último gran torneo internacional con los Leones de la Teranga.
En su competición anterior, la Copa Africana de Naciones, ganó el título en el campo, pero lo perdió después a favor de Marruecos, ya que los senegaleses fueron sancionados por abandonar el terreno de juego durante la final en protesta contra un penal en contra.
El exatacante del Liverpool, que se marchó al saudita Al-Nassr, junto a Cristiano Ronaldo, fue titular pero no marcó en los tres partidos de grupos contra Francia (derrota 3-1), Noruega (derrota 3-2) e Irak (5-0).
Pero sí influyó en el juego, con una asistencia para Ismaïla Sarr ante los noruegos.
También estará bajo la lupa la actuación del capitán Kalidou Koulibaly, tras dos errores que costaron un gol ante Noruega.
Por el lado belga, Romelu Lukaku ganó el lunes su papel de suplente, que no le impidió marcar un gol ante los All Whites.