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Saturday, June 27, 2026
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    Presencia del Estado no mejora los problemas de organización en Caracas a dos días del terremoto

    “No podía quedarme en mi casa encerrado, con los brazos cruzados, viendo cómo la gente se está muriendo. Se nos murió un amigo en La Guaira, es muy duro aceptarlo”. Esas fueron las palabras que nosotros José (quien pidió no ser identificado) para describir la emoción que lo llevó a salir a las calles de Caracas, junto con un grupo de amigos, a buscar cómo ayudar a las víctimas del terremoto del pasado 24 de junio.

    Como él, Caracas entera se ha mantenido volcada en un esfuerzo civil para tratar de colaborar con las víctimas del peor terremoto que Venezuela ha sufrido en más de un siglo.

    José, que se encontraba en Altamira con un grupo de cuatro amigos, todos de entre 18 y 22 años de edad, intentaba, de alguna manera, prestar sus manos para ayudar en el esfuerzo contrarreloj por las víctimas.

    Jóvenes en Altamira tratando de acceder a uno de los edificios colapsados ​​para ayudar. Foto: Tairy GamboaNo es fácil, ya que en muchos de los lugares a los que llegan jóvenes como estos, el voluntariado heroico —que en las primeras horas rescató a personas y animales de los escombros en diversas zonas de la capital— ya no es tan necesario. A las manos, palas y picos que estuvieron presentes inmediatamente después del movimiento telúrico, las han reemplazado, en algunos lugares, máquinas excavadoras y personal de Protección Civil y de la policía.

    “Vamos a ver si nos quedamos; si nos dejan pasar, vamos a intentar bajar hasta La Guaira”, comentó uno de los jóvenes que acompañaba a José.

    Chacao es una de las zonas que presenta este escenario y, de hecho, el municipio del este de la Gran Caracas es quizás uno de los que goza del recurso que más hace falta en otros rincones de la ciudad: organización.

    Maquinaria pesada removiendo escombros en uno de los edificios colapsados ​​en Altamira. Foto: Tairy GamboaMáximo Sánchez, presidente del Concejo Municipal de Chacao, detalló que desde el municipio se han dispuesto zonas con baños públicos, acceso a internet, vigilancia policial y atención médica para atender el desastre. Esto, desafortunadamente, no es la regla en todos los sitios afectados.

    “Estamos trabajando para tratar de tener un mejor saldo en cuanto a los supervivientes. Agradecemos el apoyo de los voluntariados; ya hoy se están incorporando varios apoyos nacionales. Vamos a tener una reunión con ingenieros especializados para planificar los próximos pasos y para realizar informes sobre los edificios que no colapsaron”, señaló Sánchez.

    Esta logística, que busca atender la emergencia desde varios ángulos, no se aprecia en otras zonas de Caracas.

    En Chacao la coordinación de las autoridades funciona bien, algo que no se repite en otras zonas de Caracas. Foto: Tairy GamboaEn San Bernardino, zona en la que colapsó el edificio Rita, se encontró un cordón policial que limitaba el acceso de un grupo de personas que querían colaborar en los escombros. Uno de ellos era Carlos Bengochea, estudiante universitario de 19 años.

    “Vine por el sentido de pertenencia, soy de la zona. Es mi segundo día en la calle; ayer, el 25, estuve aquí mismo. Ayer nos estaban dejando pasar para trabajar, hoy no. Tenemos horas acá al sol esperando para poder colaborar con las personas que quizás están debajo del edificio. Casi estamos mendigando que nos dejen ayudar”, señaló.

    Voluntarios esperando bajo el sol para poder acceder a los escombros en San Bernardino. Foto: Tairy GamboaBengochea dijo que no existía ningún tipo de explicación por parte de la PNB (cuerpo que controlaba el lugar) sobre el porqué no los dejaban pasar.

    “Al principio fueron muchas malas respuestas; después vino otra persona y nos dijeron que estaban esperando para mover una losa. El tema es que nosotros queremos ser el relevo. Allá adentro hay personas que no están haciendo nada, algunos incluso están comiendo, ya nosotros, que estamos aquí listos, no nos dan el acceso”, cuestionó el joven.

    A pocos metros, una carpa de Protección Civil recibía insumos como centro de acopio. De los efectivos que allí se encontraban, ninguno se acercó al grupo de voluntarios presentes con picos y palas para decirles que “solo si están equipados con cascos, guantes y herramientas” se les podía dar el acceso; una información que fue dada por uno de los efectivos en la zona, pero que no trascendió a los jóvenes en el sitio.

    Punto de acopio en carpa de Protección Civil en San Bernardino. Foto: Tairy GamboaLa falta de organización por parte del Gobierno para manejar a los cientos de millas de voluntarios es una constante que incluso se aprecia en un tema tan sencillo como el de los centros de acopio y el traslado de insumos a La Guaira.

    En el momento en el que Jorge Rodríguez hacía el anuncio en televisión nacional sobre los sitios para recibir recursos —lo cual se combinó con la petición a los ciudadanos de “no bajar a La Guaira para no colapsar las vías”—, eran decenas de millas los vehículos de todo tipo que no paraban de trasladar agua, comida y ropa. El llamado a acudir a los dos centros de acopio también parecía ser ignorado, con zonas como Caricuao, Montalbán y las universidades privadas y autónomas de la ciudad recibiendo un flujo constante de voluntarios.

    Queremos informar a la población que hemos dispuesto 2 grandes centros de acopio aquí en la ciudad de Caracas, uno en la carpa de La Carlota y otro en la Almacenadora Caracas, Catia. El mejor apoyo es no congestionar las vías para que los equipos puedan hacer mejor su trabajo. pic.twitter.com/IIPvIYkp6R

    — Jorge Rodríguez (@jorgerpsuv) 26 de junio de 2026 “Llegué a la UCV para ponerme a la orden, para ver cómo podía ayudar, así fuera solo a organizar lo que venían trayendo, y me dijeron que ya tenían demasiadas personas en el sitio”, comentó María Silva.

    La ausencia del Gobierno en algunas zonas no mejora la situación de la falta de organización; por ejemplo, en El Junquito, donde, a lo sumo, los funcionarios de Protección Civil, la PNB y la GNB no llegaban a 30.

    Ahí, algunos voluntarios con camionetas tipo levantar repartían insumos en el medio de la calle a las personas que los requerían. Al preguntársele a una mujer de la zona el porque no había nadie del Gobierno organizando eso, ella respondió con una pregunta propia:

    “¿Cuál gobierno?”, dijo antes de soltar una risa sarcástica.

    Voluntarios entregando comida y ropa desde la parte de atrás de un camión. Foto: Tairy Gamboa