9.5 C
Buenos Aires
Saturday, June 27, 2026
More

    Inopia logística: ¿Quién lidera los rescates en la zona cero?

    Unas 40 horas marcaron los ojos de la desolación en cientos de personas que esperaban ayuda sentadas entre los escombros, con la certeza de que sus familiares y allegados seguían posiblemente bajo toneladas de concreto y hierro. El paso del tiempo se convirtió en testimonio de la inmovilización institucional. y gubernamental, que, según los vecinos de La Guaira, ha llegado tarde y sin la coordinación necesaria para enfrentar la magnitud de la catástrofe.

    Tras el doble terremoto que devastó el centro-norte de Venezuela este miércoles, todavía pasadas las horas persiste la sensación de desorganización y de un gobierno inoperante. La estructura de mando oficial y la realidad en las calles ofrecen respuestas distintas a la pregunta de quién lidera los rescates, dejando a millas de ciudadanos en una situación de indefensión frente a una autoridad que se proclama al frente de la emergencia pero que no ha logrado asegurar una presencia eficaz y oportuna en la “zona de desastre”. En la cúspide del organigrama, la presidenta interina Delcy Rodriguez nombró al mayor general Juan Ernesto Sulbarán Quintero, comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana, como jefe de la contingencia, mientras que Estados Unidos envió al alcalde general Kevin J. Jarrard, del Comando Sur, a encabezar el despliegue de búsqueda, rescate y logística internacional, en un escenario en el que La Guaira ha quedado de facto militarizada con el control de la Guardia Nacional sobre los accesos a la ciudad.

    Tras el doble sismo, alrededor de las 18:04–18:05 del miércoles, el ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, fue el primero en hablar de la crisis pasadas las 20:10. En esa primera alocusión oficial informó de la activación “inmediata” de los protocolos de atención, rescate y evaluación de daños, con despliegue de Protección Civil, bomberos, cuerpos policiales, organismos de seguridad del Estado y brigadas de voluntarios civiles en los estados afectados.

    Casi cuatro horas después, Rodríguez anunció el “estado de emergencia nacional”, designó La Guaira como “zona de desastre natural” e informó de la creación del Estado Mayor de contingencia integrada por las vicepresidencias sectoriales asignadas a Diosdado Cabello para Política y Seguridad Ciudadana, Juan José Ramírez para Servicios y Obras Públicas, Héctor Rodríguez para el Área Social y Calixto Ortega para Economía, con la tarea de “empezar a canalizar toda esta situación generada de estos dos sismos seguidos” y coordinar la reacción institucional. En su mensaje, Rodríguez sostuvo que “inmediatamente de la ocurrencia de estos dos sismos” las autoridades y el sistema de protección civil se “abocaron a la tarea del rescate” y afirmó que la prioridad es “rescatar vidas” antes de abordar el material de reconstrucción.

    Sin embargo, las crónicas desde la zona cero señalan que los dispositivos de ayuda estatal se han mostrado ausentes o insuficientes en numerosos sectores durante las primeras 24 horas y aún pasadas más de 40 horas desde el terremoto, precisamente en el intervalo en que cada minuto cuenta para encontrar sobrevivientes con vida bajo los escombros.

    En el plano internacional, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó que se había movilizado para coordinar el envío de equipos de búsqueda y rescate urbano desde distintos países, y la Unión Europea activó su Mecanismo de Protección Civil para canalizar brigadas y apoyo técnico, mientras Estados Unidos, “por orden del presidente Trump”, desplegaba equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria a través del Departamento de Estado y el Comando Sur.

    Más de un millón de especialistas de al menos dieciséis países llegaron a Venezuela entrando progresivamente desde la Base Aérea de Maracay, en su mayoría, con perros, drones, ingenieros y unidades de salvamento urbano. La eficacia de esa ayuda depende, en última instancia, de la capacidad de las autoridades venezolanas para permitir la entrada y coordinar a esos equipos en las áreas críticasuna capacidad que se ve cuestionada cuando el acceso a La Guaira se mantiene cerrado a actores no estatales y la población sigue denunciando que “la ayuda no llega”.

    Para el cierre de esta nota, este diario confirmó que la mayoría de los equipos de rescate internacionales se encontraban aún en las bases aéreas del interior del país a la espera de poder movilizar a la zona cero la maquinaria, equipos y herramientas especializadas en romper las bases más gruesas de un edificio, que en Venezuela no existen.

    Los primeros rescatistas: los vecinosMientras el Gobierno delineaba su Estado Mayor desde Miraflores, la primera línea de rescate no la ocuparon las instituciones, sino los propios vecinos. En La Guaira, Macuto, Playa Grande y Catia La Mar, familias y residentes comenzaron a remover escombros con las manos, palas, carretillas y tubos. cuando se detuvieron las sacudidas, guiándose por las voces que emergían desde debajo del concreto y organizando refugios improvisados ​​en plazas, parques y calles. “Lo que sucedió es fuerte, queremos una ayuda pronto”, declaró un vecino que había perdido su casa y parte de su familia y que seguía buscando a su hija desaparecida sin apoyo suficiente. Las escenas se repiten con adolescentes atrapados durante horas a la vista de todos, madres que señalan puntos donde creen que están sus hijos y voluntarios que piden. “gente que venga a ayudar, militares, que vengan a ayudar” para poder sacar a quienes siguen vivos bajo las ruinas.

    En Caracas, particularmente en Chacao, sí se documenta, ya en la noche del miércoles y durante el jueves, la presencia de personal médico, bomberos y rescatistas institucionales trabajando entre edificios dañados, lo que indica que la estructura municipal ha logrado articularse en pocas una presencia visible en algunos sectores de la capital.

    En La Guaira, en cambio, vecinos y periodistas describen cadáveres sin recoger, saqueos y gritos entre los escombros, y señalan que el primer contingente oficial visible en determinados puntos fue un grupo reducido de bomberos con una decena de funcionarios y un equipo básico de rescate, insuficiente frente a decenas de edificios colapsados.

    Las primeras 24–72 horas tras un terremoto son determinantes para encontrar supervivientes con vida bajo estructuras colapsadas. Sin embargo, un día después del doble sismo, agencias internacionales constatan que en algunos sectores la gente “todavía usaba sus manos para cavar” y que los esfuerzos de rescate seguían siendo insuficientes. Mientras, los vecinos siguen sin descanso salvando vidas.

    La Guaira militarizada con sus pros y contrasA esa falta de despliegue homogéneo se suma un elemento clave: el acceso a la zona más afectada. Fuentes consultadas por El Nacional reportan que durante todo el día de hoy viernes se ha obstaculizado el acceso a La Guaira desde la autopista Caracas‑La Guaira, que la Guardia Nacional Bolivariana mantiene cerrada y custodiada, según esas versiones, “por órdenes internacionales”.

    En un momento, la La militarización del lugar respondió a la necesidad de “poner control” al incremento de saqueos llevados a cabo por policías, según afirmaron fuentes del gobierno.. Sin embargo, este cierre del paso también impidió que rescatistas de organizaciones sin ánimo de lucro y fundaciones pudieran llegar a la zona cero para apoyar las labores de búsqueda y salvamento durante el día.pese a los pedidos de auxiliares de vecinos y familiares de desaparecidos.

    Asimismo, un grupo de rescatistas de Protección Civil fue retenido durante ocho horas en el estado La Guaira con el fin de participar en un acto protocolar donde las autoridades anunciarían, formalmente, el despliegue del cuerpo de salvamento.

    Hasta las 10:00 de la mañana la GNB solo había dejado pasar a los equipos de Cruz Roja Venezuela ya unos 20 voluntarios de Campamentos Universitarios Multidisciplinarios de Investigación y Servicio. Algunos paramédicos de Ángeles de la Autopista y dispositivos de Cruz Roja Venezuela ya permanencían en el Litoral Central desde el jueves tras el sismo. Para el cierre de esta nota, el equipo de la Cruz Verde que pertenece a Primeros Auxilios UCV, no había podido llegar a la zona por el cierre, pero permanecieron haciendo labores de rescate hasta altas horas de la noche del jueves en Catia La Mar donde casi todos los edificios se derrumbaron.

    aunque fuentes oficiales aseguraron que el tráfico en la Caracas-La Guaira se debía a la cantidad de gente tratando de llegar para llevar insumos, la realidad es que la fuerza de apoyo no estuvo coordinada y sufrió un bloqueo por parte de la GNB, que ha impedido que rescatistas de organizaciones sin ánimo de lucro y fundaciones entren a la zona para apoyar los labores de búsqueda y salvamento. durante las horas clave.

    En un estado declarado oficialmente “zona de desastre natural”, la principal vía de acceso se ha convertido en una barrera que separa a quienes quieren ayudar de quienes esperan ser rescatados. De este modo, el terremoto ha puesto sobre el pavimento la inoperatividad de un gobierno marcada por la crisis política, económica y humanitaria que incrementa con el paso de las horas, haciendo que el liderazgo efectivo, en muchos puntos de la “zona de desastre”, recaiga en vecinos que trabajan entre ruinas y sin recursos.

    La indefensión de los ciudadanos se expresa en esa brecha entre lo que se anuncia desde Miraflores y lo que ocurre en los edificios colapsados, en la combinación de cadenas de mando solemnes con escenas de ausencia prolongada bajo el viento lleno de sal, arena y cal. Por ahora, toda ayuda sigue siendo necesaria.