Nada más conocerse el triunfo del Tigrecomo sus seguidores llaman al presidente electo Abelardo de la Espriella, miles de ciudadanos de la frontera se lanzaron al Malecón de Cúcuta, donde la semana pasada se vivio la mayor concentración política de su historia en el cierre de campaña de Defensores de la Patria.
Fuegos artificiales como si fuera el primero de enero, las camisetas de la selección Colombia como principal atuendo y alegría desbordada como si ese mismo equipo hubiera ganado el Mundial.
Las primeras horas del día después confirmaron que la capital fronteriza sufría un fuerte guayabo (resaca) tras la megafiesta del triunfo electoralen la que se entonó mil y una veces el himno futbolero de “vamos, vamos colombianos, a ganarle a Petro por nuestra nación”. Hasta las primeras horas de la tarde no comenzaron a llenarse las calles.
“Él pintó la raya al Tigre porque aquí no queremos ser como Venezuela”, aseguró convencida Eliana Balmaseda La Naciónuna forma de resumir por qué el departamento de Norte del Santander ha vuelto a ser, como ya pasara en primera vuelta, el principal bastión nacional de Abelardo de la Espriella.
“Petro abandonó tanto a la frontera que ni madres… Nosotros hemos visto pasar a millones de hermanos venezolanos huyendo del chavismo, con lágrimas en los ojos”recordó la joven, que no exagera: los cuatro puentes fronterizos entre el estado venezolano Táchira y Norte de Santander se convirtieron en la principal vía de escape para la diáspora criolla, más de nueve millones de migrantes, según las estadísticas del Observatorio Venezolano de Migración.
Muchas millas se quedaron atrapadas al principio en la región fronteriza, pero luego se fueron distribuyendo por todo el país, en torno a 3 millones según los mismos datos. En esta región fronteriza con Venezuela, donde la guerrilla se ha fortalecido durante el gobierno de Petro y donde el Tren de Aragua se ha multiplicado. extorsiones y sicariatos, el candidato de la derecha populista ha cosechado 76,56% de los votos, 54 puntos por encima de Iván Cepeda y 428.500 papeletas de diferencia.
El candidato presidencial colombiano del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella | Foto: Juan Barreto – AFP”Tenemos el espejo de Venezuela frente a nosotros, en la puerta de nuestra casa de Cúcuta. Es un temor muy vigente todavía aquí, pese a que en Venezuela pareciera que comienzan a ver la luz. Nosotros lo que queremos es volver a ser la frontera más dinámica de América”, subrayó con vehemencia el empresario Juan Carlos Arocha.
Las opiniones de Balmaseda y Arocha son mayoritarias en Norte de Santander, pero la campaña de Defensores de la Patria se mantuvo firme hasta el último día.
“La fiesta en Cúcuta fue una gran caravana, muy cerca de la Riviera, donde estaba la sede central de De la Espriella. Sobre todo, se sintió el fervor de saber que viene el cambio con un presidente que trabaja con EE UU y nos traiga apoyo armamentístico para recuperar la soberanía del país y territorios totalmente olvidados. Hay que combatir a la guerrilla y acabarla de una vez por todas.”, se felicitó David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y uno de los mandos políticos de la campaña ganadora.
En municipios de este departamento el voto a favor del opositor ha rozado 90%, pero en el total final no es tan alto por los resultados en la zona bajo control de la guerrilla, en especial cuatro de los municipios elegidos para las llamadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT). El mes pasado, Petro autorizó el traslado de miembros de los grupos armados a estas zonas.
El candidato presidencial colombiano del gobernante Pacto Histórico, Iván Cepeda | Foto:
Raúl Arboleda – AFPLa tradición marca que Norte de Santander vota mayoritariamente por la derecha, pese a que uno de sus dirigentes más poderosos es el exministro Juan Fernando Cristo, de centroizquierda, que se había sumado a la campaña de Cepeda.
Ya en 2018, en plena crisis de los caminantes venezolanos en la zona fronteriza, el derechista Iván Duque dio buena cuenta de Petro, con 61% de los apoyos en primera vuelta y 77,8% en segunda. Cuatro años después, el forastero Rodolfo Hernández, natural de Santander (departamento vecino también muy crítico con Petro) obtuvo un porcentaje similar.
“Somos el departamento que más vivo tiene el reflejo de Venezuela. Haber vivido en carne propia las consecuencias de la dictadura venezolana y la migración forzada de los venezolanos ha generado un antídoto contra todo lo que se parece a ese gobierno. Las coincidencias de Cepeda con el modelo venezolano y la falta de contundencia en calificar el gobierno de Maduro como una dictadura, entre otras cosas, hicieron que Norte se volcara masivamente a apoyar a Abelardo”, profundizó para La Nación Estefanía Colmenares, exdirectora de La Opiniónel medio más influyente de la frontera.
Lo sucedido en los últimos cuatro años, con un desborde continuo de la violencia, ha consolidado la animación contra el gobierno central. Los habitantes del Catatumbo fueron víctimas de primera mano de cómo el gobierno de Caracas permitió a los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) trasladarse por territorio venezolano para atacar la retaguardia desprotegida de las disidencias de las FARC. Ambas guerrillas se enfrentan desde años para controlar el pasillo que conduce hasta el Caribe, la salida favorita para la cocaína del Catatumbo, las 2/3 partes de lo que se produce en Colombia.
La Defensoría del Pueblo y otras organizaciones denunciaron que la guerrilla impuso el terror en los municipios donde ganó Cepeda, donde ni Estado ni fuerzas de seguridad hacen presencia.
“Y no solo la crítica situación del Catatumbo, también de la zona metropolitana de Cúcuta, afectada por la disputa de guerrillas y por la confrontación entre bandas criminales. La propuesta de cero tolerancia con estos grupos y del fin de la paz total (defendida por Petro y Cepeda) conquistó a la mayoría de la gente. Acá piden a gritos que la autoridad pueda operar y que la extorsión, el secuestro y el lavado de activos tengan control”, añadió Colmenares, convencida también de que el desmantelamiento del manejo migratorio y la mala gestión en salud (todo el mundo se queja del tiempo de espera y de la falta de medicamentos) confluyeron en contra del gobierno.