Estados Unidos e Irán tienen previsto retomar este domingo en Suiza las negociaciones para poner fin a la guerra en Medio Oriente, centradas en la guerra en el líbano y el programa nuclear iraní.
El acuerdo firmado por Teherán y Washington el pasado miércoles establece un periodo de 60 días renovable para llegar a un acuerdo. Sin embargo, desde su firma, se han ido acumulando los obstáculos.
Irán exige que las negociaciones incluyan un alto el fuego en Líbano entre Israel y el grupo proiraní Hezbolá y el sábado, ante la continuación de los bombardeos israelíes, anunciaron en represalia el cierre del estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
Alabama menos 30 personas murieron el sábado en el este y el sur del territorio libanés. La calma volvió al final de la jornada, cuando el ejército israelí recibió la orden de cesar los enfrentamientos con Hezbolá.
El Ministerio de Exteriores suizo informó de que la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance, y la iraní, liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, llegaron al hotel de Bürgenstock, a orillas del lago de Lucerna, donde se celebrarán las conversaciones.
Los países mediadores, Pakistán y Catar, también se encuentran allí.
Las discusiones deben durar “unos días”, afirmó el sábado JD Vance a la prensa antes de partir de Estados Unidos, precisando que solo podría quedarse en Suiza “uno o dos días”, donde –según él– también se encuentran el emisario Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
“Espero que logremos avanzar en la cuestión nuclear, avanzar en el tema del alto el fuego en Líbano. Esos son los dos grandes asuntos en los que estaremos enfocados”, afirmó.
El domingo, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, indicó que el Líbano es el tema principal de las conversaciones, junto con los activos congelados de Irán y sus exportaciones de petróleo.
Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, reiteró el domingo que Irán está dispuesto a dar garantías de que no fabricará armas nucleares, aunque insistió en que no renunciará a su derecho a enriquecer uranio.
“La otra parte no tendré más remedio que acepte este derecho”, dijo en una publicación en su sitio web oficial.