Portugal se durmió ante RD Congo en el comienzo del Grupo K de la Copa del Mundo 2026 y solo igualó 1-1, en un partido que tuvo dos capítulos bien distintos: un primer tiempo aburridísimo y un segundo de vértigo, a pura ida y vuelta. El primer gol lo convirtió en Joao Neves en el minuto 6, mientras que Yoane Wissa, de cabeza, empató antes del descanso.
El arranque, con gol de Neves, pareció ser la invitación a un primer tiempo vibrante, de muchos goles y emociones, pero fue solo un deseo. El equipo europeo, considerado uno de los favoritos a ganar el título, se conformó con el grito tempranero y administró la pelota con control, pero con poca profundidad y demasiada lentitud.
Ese gol tempranero obligó al equipo de Sébastien Desabre a salir rápido del fondo. Pensamos, los ilusos, que podía ser el anticipo de una goleada. Sin embargo, nada de eso pasó, porque el choque pasó a ser casi un entrenamiento a puertas abiertas. Uno que se conformaba y otro que ni siquiera intentaba. A puro bostezo en Houston.
Samuel Moutoussamy, en el mediocampo, empezó a controlar las acciones para los congoleños. Poco a poco, mostró su categoría. Y en el cuarto minuto de adición del primer tiempo, un desborde desde la derecha terminó en el inesperado empate: Wissa se elevó y venció a un sorprendido Diogo Costa. Lo mejor, entonces, estaba por venir.