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Sunday, June 21, 2026
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    Madrid reunión voces de Venezuela, Irán y el activismo antidiscriminación en un encuentro contra el antisemitismo

    Madrid acogió este miércoles el encuentro «Antisemitismo y libertad», una convocatoria centrada en la defensa de los derechos y libertades del pueblo judío, del pueblo iraní y del pueblo venezolano. La actividad se celebró en Casa Rojana, en la calle Serrano 25, y reunió a representantes de distintas organizaciones vinculadas a la denuncia del antisemitismo y otras formas de persecución política.

    Durante su intervención, Manuel Rodríguez, representante de la Alianza por la Libertad de Venezuela, sostuvo que el discurso de odio no debe entenderse como una suma de insultos aislados, sino como una herramienta política de exclusión. «Cuando hablamos del discurso de odio, muchas veces pensamos que únicamente son palabras, pensamos en insultos, en mensajes en las redes antisociales o en declaraciones desafortunadas en un bar. Pero el discurso de odio es mucho más que eso. Es una herramienta que busca señalar a un grupo humano como culpable de los problemas de una sociedad. Es una forma de deshumanizar al otro», afirmó.

    Rodríguez agregó que ese mecanismo «es el primer paso para justificar la discriminación, la exclusión y, en los casos más graves, la violencia», y afirmó que en Venezuela «los ataques antisemitas fueron aumentando progresivamente» desde la llegada de Hugo Chávez al poder. También dijo que la narrativa construida desde el poder contribuyó a «generar un clima de hostilidad hacia Israel y en demasiadas ocasiones hacia los propios judíos».

    Recordó que «cuando se criminaliza colectivamente a una población, se está fomentando el prejuicio y la estigmatización», y mencionó episodios como los operativos en el Colegio Moral y Luces Herzl-Bialik, así como la agresión a la sinagoga Tifereth Israel de Caracas en 2009. «La comunidad judía denunció los hechos como actos de intimidación», señaló.

    Por su parte, Esteban Ibarra, representante del Movimiento contra la Intolerancia y CELCA, centró su intervención en lo que definió como el «nuevo antisemitismo», al que describió como una estrategia de «culpabilización», «deslegitimación», «doble rasero» y «demonización de Israel». «El antisemitismo no es ni más ni menos que un antisemitismo disfrazado», afirmó, y sostuvo que ese fenómeno «ha ido además en aumento a partir del 7 de octubre».

    Ibarra también advirtió sobre la normalización del odio en el debate público. «La historia nos ha enseñado que ningún ataque contra una comunidad comienza con la violencia. Jamás. Comienza con palabras, comienza con prejuicios, comienza con la construcción de un enemigo, de un falso relato», dijo. Luego vinculó esa lógica con episodios de violencia y con lo que descrito como «campañas continuas» que terminan legitimando «el acoso» y «la hostilidad».

    En otro tramo de su exposición, alertó sobre la necesidad de defender las libertades públicas frente a los mecanismos de señalización. «Si abrimos la boca, que hay que abrirla, y decimos que eso es una falacia, pues automáticamente lo que nos van a hacer es calificar de cómplices del genocidio», señaló. También llamó a usar la Constitución española «sobre todo en materia de protección de libertades y derechos fundamentales», al advertir que los delitos de odio atentan «contra la dignidad de la persona y las libertades y derechos fundamentales».

    Arezoo Mojaverian, representante de La Voz de Irán, presentó el caso iraní como el de un país sometido a un régimen que, según dijo, usa el Estado para sostener un proyecto de control y represión. «Irán es un país rico. Irán es un país que ha invadido el régimen de los ayatolás para desarrollar este proyecto, para enfrentarse con Israel, con Estados Unidos, para hacer alianzas», afirmó.

    El activista sostuvo que no se trata de una disputa entre iraníes, sino de una población atrapada por un poder autoritario. Mojaverian expresó que las acciones de la República Islámica han provocado numerosas desapariciones a lo largo de estos años, intensificadas a partir del movimiento «mujer, vida, libertad» de 2022, que fue la primera vez que se levantaron y pidieron un cambio total de régimen. Añadió que la represión se extendió también a las calles: «Empezaron a disparar desde balcones, desde azoteas, con tanques, con cualquier arma que tenían, con drones para ubicar a los protestantes».

    El encuentro se cerró con un mensaje compartido sobre la necesidad de denunciar el antisemitismo, la persecución política y la instrumentalización del odio como herramienta de poder. La convocatoria había definido la cita como «un espacio para el diálogo, la convivencia y la defensa de la dignidad humana frente al odio, la persecución y la intolerancia».