Ante los más de 43 días de bloqueos en el país y sus afectaciones a distintos sectores y regiones, desde la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Bolivia, instaron a las autoridades a asumir 4 medidas de apoyo para los hogares más vulnerables. Asimismo, a través de un pronunciamiento enfatizaron en que el diálogo debe primar ante el conflicto.
En ese marco, como primera medida, piden activar redes de asistencia material y espiritual para combatir el desabastecimiento en los hogares más vulnerables. También, instantáneo al acompañamiento Profético, es decir una presencia física y procesos de escucha compasiva junto a los sectores atrapados en los bloqueos y la crisis económica.
De igual forma, como tercera medida piden la construcción de espacios de diálogo e iniciativas de reconciliación para desactivar la polarización y la intolerancia política, mientras que, como cuarta medida, exhortan a la organización de jornadas de oración, eucaristías y rosarios en espacios públicos como motor de transformación social.
En el documento, religiosos y religiosas expresan su preocupación ante la situación del país, aclarando que la vida consagrada no puede, ni debe, ser un espectador muda ante el colapso de la paz social. Por lo que reafirmaron que el diálogo franco, desinteresado y sincero es el único camino inexcusable para resolver las divergencias.
“Nos estremece y preocupa profundamente la gravedad de la situación nacional, que ya no solo es una crisis política, sino un drama humano insostenible. El sufrimiento de nuestro pueblo no es un dato ni una noticia de prensa: es la carne misma de Cristo sufriente la que hoy llora en nuestras calles y nos interpela de rodillas”, se lee en el mismo.
En esa línea, lamentan que en el área rural y las provincias, el desabastecimiento de combustible ahoga la producción, dejando a campesinos viendo perder sus cosechas con total impotencia. También, detallaron que las carreteras troncales y rutas interdepartamentales, se han convertido en trampas de asfalto donde millas de transportistas y familias enteras quedan varados, desprotegidos ante las inclemencias del clima, el hambre y el desprecio. Sumado a esto, en los barrios de las ciudades y centros urbanos, siguen las interminables filas por alimento, la alarmante escasez de insumos médicos y la angustia económica de la inflación devoran el salario y la dignidad de los más humildes, obligándolos a enfrentarse entre compatriotas por la subsistencia diaria. Siendo esta la realidad por la que instantánea a tomar estas medidas de apoyo a los más vulnerables.