Encuentro: España 1 – 0 Países Bajos (ts)Instancia: Final – Mundial Sudáfrica 2010Sede: Estadio Soccer City, Johannesburgo (84.490 espectadores).Hito: La primera Copa del Mundo para España y el triunfo de un estilo basado en la técnica sobre la fuerza física.El primer título siempre es el más difícil. España y Países Bajos llegaron con esa idea al estadio Soccer City de Johannesburgo, sede de la final del Mundial de Suráfrica 2010. Los neerlandeses disputaron sin éxito las finales de 1974 y 1978 con un fútbol vistoso y efectivo, pero ahora estaban más concentrados en conseguir el resultado a toda costa. Los españoles confiaban en el tiqui-taca para llegar a la gloria y aquel 11 de julio se vivió uno de los capítulos más emocionantes en la historia de las copas del mundo.
Bajo el arbitraje del inglés Howard Webb —quien repartió catorce tarjetas amarillas—, el juego se convirtió en un campo de minas donde el arte de España fue puesto a prueba por la dureza de hombres como Van Bommel y Nigel de Jong, cuya patada al pecho de Xabi Alonso quedó como la imagen de la hostilidad neerlandesa.
A pesar del caos, el talento logró abrirse paso. España dominó la posesión, pero sufrió ante la falta de pegada y los contraataques letales de la selección naranja. En el minuto 62, el mundo contuvo el aliento cuando Arjen Robben quedó mano a mano frente a Iker Casillas; el guardameta español, en un acto de fe y reflejos, desvió el balón con la punta de su bota derecha, manteniendo vivo el sueño español. La prórroga se volvió inevitable, y con ella, el desgaste psicológico de unos neerlandeses que terminaron con diez hombres tras la expulsión de John Heitinga al minuto 109.
Cuando los penales parecían el único destino posible, apareció la magia española. Al minuto 116, tras un pase de Cesc Fábregas, Andrés Iniesta controló el balón en el área y, con un derechazo cruzado, batió a Stekelenburg. El gol rompió la roja y décadas de frustraciones para España. La victoria por 1-0 —el sello de la “Roja” en toda la fase de eliminación— consagró a una generación con un fútbol de orfebrería que, tras haber perdido su primer juego ante Suiza, terminó levantando el trofeo más preciado ante los ojos del mundo.