Logro: Subcampeón del Mundo (Segunda final consecutiva).El Goleador: Rob Rensenbrink (Firmó un triplete en el debut ante Irán).La Ausencia: Johan Cruyff (No participó al torneo por motivos de seguridad personal).Hito: Estuvieron a centímetros de ser campeones en el minuto 90 con un disparo al poste.Tras lo demostrado en 1974, la sensación general era que Holanda lo tenía todo para triunfar en su siguiente capítulo mundialista. En 1978, la cita se trasladó a Argentina, donde la misión del equipo era clara: a diferencia de lo ocurrido en territorio germano, esta vez no había margen de error para alcanzar la gloria.
Sin embargo, la selección naranja debía afrontar la sensible baja de su líder, Johan Cruyff. Durante años, su ausencia alimentó numerosas teorías y dudas; sin embargo, tiempo después se reveló que el talentoso jugador renunció a la cita tras haber sido víctima, junto a su familia, de un intento de secuestro en Barcelona. Cruyff priorizó la seguridad de los suyos por encima del fútbol.
El camino hacia la final fue más sinuoso que en el pasado. Holanda comenzó con un sólido triunfo ante Irán, donde Rob Rensenbrink brilló con tres anotaciones, pero luego sufrió para avanzar tras un duelo ajustado ante Escocia. En la segunda fase, el equipo recuperó su memoria futbolística: derrotó a Austria e Italia, y empató con Alemania Federal en una reedición de la final anterior. Esta combinación de resultados les otorgó el pase a la gran final. En un duelo de máxima tensión ante los anfitriones, un empate a un tanto llevó el juego a la prórroga, instancia en la que Argentina, con Mario Kempes como figura, decantó la balanza a su favor, dejando a Holanda nuevamente a las puertas de la inmortalidad.