AMÉRICA LATINA · SEGURIDAD
Hechos clave
—El titular: América Latina y el Caribe registraron 1,6 millones de nuevos desplazamientos internos provocados por la violencia en 2025, según el IDMC.
—La tendencia: La cifra ha aumentado de 700.000 en 2022 a 800.000 en 2023, alrededor de 1,5 millones en 2024 y 1,6 millones el año pasado.
—La concentración: El IDMC dice que el 87 por ciento de todos los desplazamientos causados por la violencia criminal en todo el mundo se registraron en las Américas.
—El más afectado: Haití registró casi 977.000 desplazamientos, Colombia unos 394.000 y Ecuador cerca de 132.000 en 2025.
—El total: Las Américas albergan actualmente una cifra récord de 10,5 millones de personas que viven en situación de desplazamiento interno, la mayoría debido a conflictos y violencia.
—El punto ciego: Gran parte de este desplazamiento es invisible y se desarrolla en habitaciones alquiladas y casas de familiares, más que en campamentos.
El desplazamiento interno en América Latina alcanzó 1,6 millones de nuevos casos en 2025, y las cifras revelan una región donde la violencia criminal está remodelando silenciosamente el mapa, expulsando a las familias de sus hogares y atrapándolas dentro de fronteras que no lograron protegerlas.
Cómo el desplazamiento interno está redibujando a América Latina desde dentro. (Foto reproducción de Internet)RTPregúntele a Rio Times¿Tiene alguna pregunta sobre Brasil o América Latina? Obtenga una respuesta directa de nuestros informes.Empieza a preguntar →
Una marea creciente de desplazamiento interno Las cifras provienen del Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos, cuyo Informe Global sobre Desplazamientos Internos 2026 es la principal fuente internacional para rastrear el problema.
Encontró 1,6 millones de nuevos desplazamientos relacionados con la violencia en América Latina y el Caribe en 2025, el último paso en una crisis que el centro describe como que pasa de crónica a acelerada.
Lo más importante es que no se trata de totales acumulativos sino de nuevos movimientos cada año. Una sola persona puede huir, regresar y huir de nuevo, por lo que el conteo captura disturbios repetidos en lugar de una población fija.
A menudo se describe el desplazamiento como permanecer dentro de su propio país, pero en la práctica puede significar perder el lugar en el que creía vivir sin siquiera cruzar una frontera.
Cuando una familia huye, señala el centro, el mapa ya ha cambiado a su alrededor. Una esquina es ajena y el camino escolar se ha convertido en un aviso.
Contando a todos los que todavía viven desarraigados, las Américas albergan ahora alrededor de diez millones y medio de desplazados internos, frente a los nueve millones y medio del año anterior y un nuevo récord regional.
El crimen como forma de gobierno El hallazgo más claro es dónde se concentra este miedo. El IDMC informa que el 87 por ciento de todos los desplazamientos causados por la violencia criminal en todo el mundo se registraron en las Américas.
Esto debería inquietar a cualquiera que todavía trate el crimen organizado como una cuestión policial y no territorial. Los grupos armados no sólo están provocando caos; ellos están gobernando.
Gravan, reclutan, castigan y deciden quién pertenece, según el marco del informe. El desplazamiento se convierte en una herramienta de control, no sólo en un efecto secundario de la lucha.
El detonante rara vez es una declaración formal de guerra. Es un rumor, una amenaza o una motocicleta que frena delante de una casa, sugiere el informe, y luego una familia desaparece.
Según esta lectura, las familias se van no sólo cuando estalla la violencia, sino también cuando ésta se instala y se endurece hasta convertirse en una forma rival de administración en sus vecindarios.
Haití muestra el patrón en su forma más extrema, donde el lenguaje del colapso puede oscurecer una verdad más sombría: que los grupos armados han construido su propio orden funcional.
Tres países, tres advertencias Haití lleva la carga más pesada: el IDMC estima casi 977.000 desplazamientos en 2025, un quinto año récord consecutivo y un total acumulado que sitúa cerca de 1,4 millones.
Colombia, acostumbrada desde hace mucho tiempo al término, alcanzó un nuevo y sombrío máximo de alrededor de 394.000, la cifra más alta que el centro haya documentado para el país en un solo año.
Solo en un departamento fronterizo, los primeros dos meses del año produjeron más desplazamientos que todo 2024, mientras los grupos armados luchaban por los corredores y la economía de la cocaína.
Ecuador, alguna vez vendido como una isla de calma, experimentó cerca de 132.000 desplazamientos en 2025 a medida que las redes criminales convirtieron puertos, prisiones y distritos pobres en activos estratégicos.
México y Honduras también reportan desplazamientos persistentes impulsados por la violencia, pero los débiles registros oficiales hacen que sea difícil ver la verdadera escala, una brecha que el informe califica en parte de política.
Lo que los gobiernos no cuentan, observa el centro, lo pueden posponer más fácilmente, dejando a las personas desplazadas fuera de la política oficial y fuera del alcance del apoyo básico.
La violencia supera al desastre El informe marca un punto de inflexión global. A nivel mundial, 2025 fue el primer año registrado en el que los conflictos y la violencia provocaron más desplazamientos que los desastres.
En las Américas el panorama es mixto: los desastres aún desencadenaron más movimientos violentos, alrededor de 4,3 millones, pero la violencia es cada vez más la presión definitoria y más permanente.
Esa distinción es importante porque el desplazamiento remodela los estados desde adentro, vaciando áreas rurales, hinchando asentamientos informales y sobrecargando escuelas y clínicas.
La familia desarraigada hoy en Puerto Príncipe, Buenaventura o Guayaquil puede convertirse mañana en el caso de asilo, la escasez de mano de obra o la historia de migración transfronteriza.
También pone a prueba la soberanía de la manera más dura, preguntando si un Estado puede proteger a un niño que regresa a casa o proteger de represalias a una familia que denuncia una extorsión.
La crisis que permanece invisible Parte de lo que hace que este desplazamiento sea tan fácil de pasar por alto es su apariencia. No hay ciudades de tiendas de campaña ni puestos fronterizos, sólo sofás de familiares, habitaciones alquiladas y refugios de iglesias.
Esa invisibilidad tiene consecuencias, advierte el IDMC, ya que la financiación humanitaria sigue siendo escasa y la atención internacional a menudo llega sólo una vez que el desplazamiento cruza una frontera.
El conteo insuficiente es en sí mismo parte de la crisis, ya que la inseguridad, el registro deficiente y la negación oficial probablemente signifiquen que las cifras reales sean más altas que las registradas.
Como lo expresó un director de ayuda regional, sin datos los desplazados quedan fuera de las políticas públicas, los servicios y la protección básica, lo que profundiza la crisis misma que describen las cifras.
La crisis de desplazamiento, en el marco del centro, es en última instancia una medida de quién controla el territorio y cuya ciudadanía se trata como condicional.
Según esa lectura, las cifras son menos una nota humanitaria a pie de página que un pronóstico político, y el pronóstico para la región se está oscureciendo en lugar de aclararse.
Tanto para los inversores como para los gobiernos y los planificadores de la migración, ese cambio es una señal que vale la pena leer ahora, mucho antes de que llegue a una frontera distante como un problema de otra persona.
Preguntas frecuentes ¿Qué es el desplazamiento interno? Es cuando las personas se ven obligadas a huir de sus hogares pero permanecen dentro de su propio país, en lugar de cruzar una frontera como refugiados, y a menudo se mudan repetidamente a lo largo del tiempo.
¿Qué tan mal está la situación en América Latina? El IDMC registró 1,6 millones de nuevos desplazamientos relacionados con la violencia en 2025 y dice que el 87 por ciento de todos los desplazamientos por violencia criminal en todo el mundo se produjeron en las Américas.
¿Qué países son los más afectados? Haití, con casi 977.000 desplazamientos en 2025, seguido de Colombia con alrededor de 394.000 y Ecuador con cerca de 132.000, y México y Honduras probablemente no contabilizados.
¿Por qué importa más allá de la región? El desplazamiento remodela a los Estados desde dentro y a menudo alimenta la migración transfronteriza posterior, por lo que la crisis interna de hoy puede convertirse en el desafío regional y diplomático del mañana.