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Wednesday, June 17, 2026
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    Un hallazgo de 106 dólares en un mercado de pulgas se convirtió en una batalla legal surrealista

    MÉXICO · ARTE

    Hechos clave

    —El hallazgo: un comprador mexicano pagó 2.000 pesos (106 dólares) por un gouache atribuido a Leonora Carrington, comprado en línea durante la pandemia.

    —La obra: “Chapeau chaud pour le ski” (1952), uno de los pocos gouaches de gran formato atribuidos al artista.

    —El giro: una importante galería mexicana lo autenticó; la Fundación Carrington bloqueó la venta y luego la calificó de falsa.

    —El traje: El propietario presenta una demanda por daños morales de hasta 1 millón de dólares contra la fundación.

    —Lo que está en juego: Las obras autenticadas de Carrington ahora se venden por millones, lo que convierte las disputas sobre procedencia en peleas de alto valor.

    Una pintura comprada por el precio de una agradable cena se ha convertido en el centro de una lucha legal de un millón de dólares, exponiendo el turbio y arriesgado mundo de la autenticación de arte justo cuando el mercado del difunto surrealista alcanza niveles récord.

    Una obra atribuida a Leonora Carrington está en el centro de una demanda de autenticación. (Foto: reproducción en Internet)RTPregúntele a Rio TimesPregunte sobre los mercados, las monedas y las empresas de América Latina: respuestas a partir de nuestros informes y datos en vivo.Empieza a preguntar →

    Cómo empezó el hallazgo en el mercadillo Según un reportaje de la revista mexicana Proceso, la historia comenzó durante la pandemia de 2020, cuando un hombre identificado como Jesús Rodríguez se topó con una pintura en Facebook Marketplace. Atraído por la imagen más que por la firma, compró la pieza – “Chapeau chaud pour le ski”, un gouache de 1952 – por 2.000 pesos, unos 106 dólares, como regalo para su esposa.

    Sólo después empezó a sospechar lo que podría tener: una obra atribuida a Leonora Carrington, la surrealista de origen inglés que pasó la mayor parte de su vida en la Ciudad de México y se convirtió en una de las artistas más célebres del movimiento.

    Rodríguez se propuso confirmar la atribución. Se puso en contacto con la Fundación Leonora Carrington, dirigida por el hijo del artista, pero la fundación le dijo que no emite certificados de autenticidad.

    En cambio, le indicó la Galería de Arte Mexicano, una de las instituciones con las que trabaja. La galería examinó la pieza y la autenticó como un Carrington genuino, valorado, según diversas cuentas, en cientos de miles de dólares.

    Para un comprador que había gastado apenas 100 dólares, parecía una de las grandes ganancias inesperadas del mercadillo.

    Cuando la autenticación se convirtió en una pelea La ganancia inesperada no se materializó. Rodríguez dice que cuando intentó vender la obra, la venta fue bloqueada y atribuye la obstrucción a la fundación.

    Se canceló una oferta de subasta inicial. En el curso de una demanda anterior contra una casa de subastas, que Rodríguez perdió, la fundación afirmó que la obra era, en realidad, falsa.

    El propietario ahora alega que ni siquiera ha podido comunicarse con la fundación, que, según él, es efectivamente imposible de contactar, y ha presentado una demanda por daños morales valorada en hasta 1 millón de dólares.

    La disputa se sitúa de lleno en una de las zonas más grises del mundo del arte. La autenticación de una galería y el veredicto de una fundación de artistas van en direcciones opuestas, sin un árbitro neutral y con mucho dinero en juego.

    La fundación de Carrington ha declarado públicamente que no firma certificados de autenticidad y trabaja sólo con un pequeño conjunto de instituciones, una posición que deja a los propietarios de obras no verificadas en un limbo difícil. El caso, señalan los observadores, podría sentar un precedente sobre cómo los propietarios privados, las galerías certificadoras y las fundaciones de artistas resuelven tales enfrentamientos.

    Un mercado en máximos históricos Lo que hace que la pelea sea tan intensa es la trayectoria del mercado de Carrington. Una vez eclipsada por sus contemporáneos masculinos, la surrealista se ha convertido en uno de los nombres más buscados en este campo.

    En 2024, su pintura “Les Distractions de Dagobert” se vendió en Sotheby’s en Nueva York por una suma récord de decenas de millones de dólares, y desde entonces sus esculturas también han alcanzado precios de ocho cifras. El interés por las mujeres del surrealismo, liderado por los elevados valores atribuidos a Frida Kahlo, ha elevado a Carrington al territorio enrarecido que alguna vez estuvo reservado para Dalí y Max Ernst.

    La atención renovada se extiende más allá de la sala de ventas. Por otra parte, los medios mexicanos han informado sobre la aparición de un óleo de Carrington nunca antes visto, “Villa Pilar”, que se dice que el artista le dio a un médico después de un período de hospitalización y que permaneció en poder de esa familia durante décadas.

    Tales descubrimientos profundizan la fascinación (y aumentan los riesgos financieros) en torno a cualquier trabajo que pueda vincularse de manera creíble a su nombre. Para Rodríguez, la controversia se ha convertido en algo más que dinero; pero en un mercado tan caliente, la cuestión de si una compra de 106 dólares no tiene valor o vale una fortuna es precisamente lo que los tribunales pueden tener que resolver.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué compró realmente el comprador? Un gouache titulado “Chapeau chaud pour le ski” (1952), atribuido a Leonora Carrington, comprado en Facebook Marketplace por unos 2.000 pesos (106 dólares) durante la pandemia de 2020.

    ¿Por qué se discute? La Galería de Arte Mexicano autenticó la obra, pero la Fundación Leonora Carrington bloqueó su venta y luego la declaró falsa, dejando su estatus en disputa.

    ¿De qué se trata la demanda? El propietario ha presentado una demanda por daños morales de hasta 1 millón de dólares, alegando que la fundación obstruyó sus intentos de vender la pintura.

    ¿Por qué importa el caso? Las obras autenticadas de Carrington se venden ahora por millones, por lo que la disputa resalta los altos riesgos y la incertidumbre de la autenticación y procedencia del arte.