La Pampa de Achala es una altiplanicie que acompaña a las Sierras Grandes cordobesas, desde el macizo Los Gigantes al cerro Champaquí. Una meseta con alturas entre 1.900 y 2.300 m, con un único y desolado camino que resulta especial para mountain bike, accesible desde la ruta de Altas Cumbres con dirección sur. Atraviesa campos privados, huellas y verdes praderas del Parque Nacional Quebrada del Condorito (PNQC); cruza ríos y sendas de piedra, y ofrece paisajes difíciles de conseguir.
Un trayecto que se hace de ida y vuelta, y se va tornando más técnico a medida que se interna en el cordón montañoso. Sin carga, aprovechando el pernocte y comidas incluidas de los refugios, un ciclista avezado podría hacer estos 124 km en dos largas jornadas. Nosotros, con alforjas y en modo cicloturismo, preferimos hacerlo en cinco días yendo más pausado, conociendo puestos de montaña, e incluyendo otras experiencias de trekking y vida rural. La época para realizar este recorrido es de octubre a abril, sin calor en verano debido a la altitud, pero con un clima que cambia en cuestión de minutos. Así que ya se puede ir agendando para la próxima temporada.
Día 1. Ruta Altas Cumbres – Los Cerros El acceso al camino se encuentra en el Km 47,5 de la Ruta 34 “De las Altas Cumbres” (1 en waypoints). Se puede llegar a pedal desde el parador El Cóndor o La Posta, donde los micros hacen escala y hay estacionamiento, con la advertencia de que esta vía no tiene banquina y puede ser por momentos bastante transitada. Otra opción es ingresar con vehículo propio hasta la estancia Paso de las Piedras (2), a sólo 6 km de ripio, y dejarlo estacionado allí. Como suelen hacer quienes practican motociclismo enduro.
Al kilómetro se cruza el vado del río homónimo y un cartel vuelve a dar la bienvenida al Parque Nacional, que sólo podrá recorrerse por este camino que funciona como “servidumbre de paso” entre estancias y puestos que viven del ganado vacuno, ovino y de llamas, muy bien adaptados a esta región. Producto de la lluvia, sus vertientes alimentan la mayoría de los ríos que finalizan en diques como La Viña, San Roque o Los Molinos. Sus aguas, pastizales de altura y especial fauna silvestre están protegidos por el Parque Nacional Quebrada del condorito y la Reserva Hídrica Provincial.
Enseguida, un segundo vado del río Condorito (3). Subidas pedaleables y largas bajadas, llanos sinuosos y, a los 38 km desde el primer waypoint, una bifurcación que tomamos hacia la quebrada para llegar tras otros 2 km al parador Los Cerros (6). Ducha caliente, buena habitación, y esa noche nos tocó cordero a la parrilla y compartir con norteamericanos que habían llegado a caballo guiados desde La Cumbrecita.
Día 2: Los Cerros – Marcos Domínguez Desayunamos y visitamos el cercano y único establecimiento escolar de toda la zona: Ceferino Namuncurá, que tiene ciclo invertido, o sea, con receso en los meses de invierno por las bajas temperaturas. El terreno es intrincado, y la señal de celular va y viene, pero la escuela tiene internet satelital y Wi-Fi abierto a la comunidad; por esto, cada tanto un paisano a caballo se acerca para chequear su teléfono.
Ascendemos a la bifurcación y seguimos hacia el sur, donde un cartel anuncia la entrada a la zona de riesgo Champaquí (hacer registro previo online) y la prohibición de avanzar con vehículos no autorizados. Empinadas bajadas y subidas de concreto, realizadas para facilitar el tránsito de la empresa de electricidad, nos cruzan del lado de Traslasierra con tremendas visuales del valle. El camino se transforma en una senda, y se vuelve cada vez más técnico y divertido; incluso se desvanece en el granito erosionado y hay que irlo descubriendo. Este tramo es de 23 km súper disfrutables para pedalear con naturaleza en estado puro; animales sueltos que nos miran pasar, formaciones rocosas que asoman en la meseta, huellas que se marcan profundo por la humedad del suelo y vegetación sin árboles. Ser únicos testigos de cientos de caballos salvajes corriendo a gusto, con el fondo panorámico de las quebradas, no tiene precio. Ultimo vado, cruzamos una camioneta off road que transportaba provisiones y llegamos antes del atardecer al puesto Marcos Domínguez (MD) situado en la altiplanicie base del cerro Negro (8).
Día 3: Trekkings Dependiendo del resto físico que se tenga, hay dos opciones de caminata. La primera es la trepada al cerro Negro, que si bien es el tercero más alto de la provincia (2.650 m) lleva una hora nada más, porque se sale ya desde su base; de allí las postales de la Pampa de Achala son formidables. La segunda lleva todo el día: subir la senda que alcanza la cima del cerro Champaquí en unas 4 o 5 horas, pasar un tiempo en su cumbre y descender otras 3 hs hasta la base, retornando al refugio por el sendero de la Herradura durante 4 km (estos caminos, realizados con bike, se describen en nota anterior de revista Weekend de mayo 2026). La recomendación es dormirse temprano, pues el día siguiente será intenso.
Día 4: Marcos Domínguez – Paso de las Piedras La propuesta es hacer los 53 km hasta la centenaria estancia, ahora con rumbo norte y sin parada intermedia. Y la promesa es que el mismo camino será diferente porque las vistas serán otras, la subida ahora es bajada, y el clima varía con ganas… tanto como para que aparezca una nube reduciendo la visibilidad y sea necesario guiarse con el GPS. Hasta salir de la zona del Champaquí será la parte más ardua; luego atravesar el PNQC será más llevadero con mayores descensos… Segundo vado, señal de que estamos llegando.
Atravesamos el guardaganado de Paso de las Piedras y nos recibe un grupo de llamas acostumbradas a la presencia humana; pasamos una tranquera, divisamos un bosquecito de tabaquillos autóctonos y pavos reales confianzudos comienzan a pasearse entre nosotros. También hubo un cálido recibimiento de Don Francisco, dueño del lugar, quien junto con los peones compartió la cena y explicó cómo venían programadas las tareas del día siguiente. Previamente habíamos acordado participar de las actividades rurales y permanecer dos noches.
Día 5: Vida rural Alojarse aquí es una experiencia genuina: se come en la cocina junto a los peones de campo, se duerme en catres con tientos de cuero, y se ayuda en las tareas productivas. Las vacas habían sido arriadas el día anterior por separado de sus terneros, y el objetivo de la jornada era identificar a las crías con un número y volverlas a reunir con sus madres. Para esto se las iba juntando en corrales y los terneros, ya con hambre, buscaban a su madre y se prendían de sus ubres… Cuando esta pareja se reencontraba, se tomaba nota y la sacábamos del corral.
Francisco es veterinario y se especializa en inseminación artificial. Con esta información, él puede seguir la evolución e ir mejorando los cruces. Estuvimos hasta el mediodía con esto, nos ganamos el almuerzo y de premio adicional por la tarde visitamos una oculta cascada con playitas de arena donde pudimos al fin descansar. Y al día siguiente emprendimos el regreso.
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