El impacto de dormir y tener un descanso de solo cuatro horas una noche es comparable al de haber consumido alcohol. Así lo advertí Nuria Rourepsicóloga experta en trastornos del sueño, quien afirmó que las personas que han pasado más de 20 horas despiertas presentan un nivel de atención y concentración similar al de quien ha consumido unas seis cervezas.
Esta advertencia surge en un contexto donde el descanso se ha devaluado. El ritmo acelerado de vida, los horarios laborales extensos y el uso de pantallas hasta altas horas han consolidado una tendencia peligrosa.
Durante años, señalan los especialistas, se ha considerado el hecho de dormir como una perdida de tiempoe incluso algunas figuras públicas presumen de su poco descanso.
Sin embargo, Roure, autora del libro “Por fin duermo”, exponen que al sueño “debemos darle la misma importancia, si no más, que la que damos al ejerciciola nutrición o el equilibrio emocional”.
Las consecuencias en la salud de la falta de sueño.El deterioro cognitivo provocado por la falta de descanso no solo se traduce en una menor capacidad de reacción o en dificultades para tomar decisiones. También aumenta significativamente el riesgo de sufrir accidentes laboral o de tráfico.
La falta de sueño afecta la capacidad de concentración y la memoria. Durante el sueño profundo, el cerebro consolida los recuerdos, regula las emociones, restaura funciones corporales clave y realiza procesos de “limpieza”.
Dormir bien es esencial para el organismo. Un sueño reparador permite cumplir de mejor forma con las exigencias diarias, pero también ayuda a controlar el estrés y mantener un estado de ánimo equilibrado. https://t.co/PwUizKwOEA
— IMSS (@Tu_IMSS) 8 de septiembre de 2018 Si la privación de sueño se mantiene a largo plazo, los riesgos para la salud se multiplica. Está relacionado con una mayor incidencia de hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.
Además, no dormir lo suficiente debilita el sistema inmunológicohaciendo que el cuerpo sea más propenso a enfermar.
Un problema que empieza en la adolescencia.Los expertos aseguran que el problema empieza cada vez antes. Los adolescentes se acuestan tarde y deben levantarse temprano para asistir a clases. Así, van acumulando una deuda de sueño con consecuencias directas en su salud y rendimiento académico.
Roure, integrante de varias sociedades de investigación del sueño, subraya la importancia de una cultura del descanso que aún no se ha incorporado. “Nuestros adolescentes deben estar durmiendo unas nueve horas nocturnas”, sostiene, recordando que ese período de sueño es vital para su desarrollo neurológico y emocional.
Cuatro pautas para dormir bienLa especialista recuerda que el descanso es una necesidad biológica esencial y una inversión en salud. Para mejorar la higiene del sueño, los expertos recomiendan cuatro pautas básicas:
Rutina: Es fundamental mantener horarios estables para acostarse y levantarse, similar a los que se tienen para comer.Estimulantes: Se debe evitar el consumo de bebidas con cafeína a partir de las cuatro de la tarde, así como las cenas copiosas cerca de la hora de dormir.Preocupaciones: Aunque no es fácil, se debe intentar resolver las inquietudes o manejar el estrés antes de ir a la cama.teléfono inteligente: La luz blanca de las pantallas del celular y otros dispositivos activa el cerebro y evita que envíe las señales corporales necesarias para dormir, por lo que su uso se desvela.