Encuentro: Italia 3 – 2 BrasilInstancia: Segunda Fase de Grupos (Grupo C) – Mundial España 1982Sede: Estadio de Sarriá, Barcelona.Hito: Eliminación del Brasil de Telê Santana, considerada el fin del “fútbol arte” y el triunfo definitivo del sistema táctico sobre la improvisación.El fútbol lírico, muchas veces, no es suficiente para ganar. Brasil experimentó esta duración máxima el 5 de julio de 1982, cuando cayó ante la eficacia de una Italia inspirada por la tarde histórica de Paolo Rossi. El desaparecido estadio de Sarrià fue testigo del caso de la selección dirigida por Telê Santana, un técnico que otorgó libertad absoluta a sus dirigidos para desplegar un juego romántico. Aquel equipo, diseñado para vencer a través del espectáculo, presumía un mediocampo de lujo con Sócrates, Zico, Falcão y Toninho Cerezo (corregido: Alemão jugaría años después). Sin embargo, fue también una selección que pagó un precio altísimo por errores defensivos que un rival pragmático no perdonó.
La segunda fase se disputó en grupos de tres equipos, donde solo el vencedor avanzaba a semifinales. Italia llegó a esta instancia rodeada de dudas tras una primera ronda errática, en la que empató con Perú, Polonia y Camerún; sin embargo, tras superar a Argentina (2-1), el conjunto de Enzo Bearzot encontró en Rossi al verdugo ideal para liquidar a la favorita Brasil, a la que le bastaba un empate para clasificar. Rossi abrió el marcador con un cabezazo al minuto 5, obligando a los brasileños a volcarse al ataque para derribar la muralla europea. Aunque Sócrates igualó siete minutos después, el atacante italiano aprovechó un error en la entrega del mediocampo brasileño para poner el 2-1 al 25′.
Brasil pareció retomar el rumbo al minuto 68, cuando Falcão anotó con un zurdazo desde fuera del área que niveló la pizarra. La fiesta volvió a las gradas, pues el empate sellaba el pase amazónico a la siguiente ronda. Sin embargo, Rossi tuvo la última palabra: gracias a su ubicación perfecta en el área chica, desvió un disparo de Marco Tardelli para batir la valla enemiga al minuto 74. El 3-2 fue un golpe definitivo.
Pese al asedio incesante de Brasil en los 16 minutos finales, superar a la aplomada defensa italiana resultó imposible. Para muchos historiadores, este encuentro marcó el fin del talento puro como recurso único y desarrolló el predominio del orden táctico sobre la improvisación. Fue, en esencia, el juego que terminó con el fútbol nostálgico.