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Wednesday, June 17, 2026
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    Leopoldo López Gil presentó en Madrid su libro La vida sigue, la lucha continúa

    La Biblioteca del Ateneo de Madrid acogió este viernes 29 de mayo la presentación de La vida sigue, la lucha continúa, el libro de memorias del exeurodiputado hispano‑venezolano Leopoldo López Gil, en un acto marcado por la reflexión sobre Venezuela, la defensa de la democracia y la gratitud hacia España como país de acogida para los venezolanos.

    En la histórica sede del Ateneo, el encuentro Reunión a la editora y consejera delegada de El Objetivo, Paula Quinteros; al exministro de Asuntos Exteriores y exeurodiputado José Manuel García‑Margallo; y al editor de la obra, Vidal Pérez Herrero, quienes acompañaron a López Gil ante un público compuesto por miembros de la comunidad venezolana, representantes del ámbito político y asistentes del mundo cultural madrileño.

    La actividad fue organizada por el Ateneo de Madrid y se celebró en la Biblioteca de la institución, consolidando al espacio como foro de debate sobre la situación democrática en Venezuela y el papel de España en la acogida de los exiliados.

    Vidal Pérez Herrero abrió la sesión subrayando el orgullo de publicar el testimonio de quien presentó como un amigo y un luchador, y cerró su intervención con un “¡Viva España y viva Venezuela!” que fue recibido con aplausos por los asistentes.

    A continuación, Paula Quinteros recordó su vínculo de décadas con Venezuela y explicó que el libro trasciende la autobiografía clásica para convertirse en una reflexión sobre el compromiso cívico, la educación y la defensa de las libertades, insistiendo en que las lecciones que ofrece son válidas más allá del caso venezolano.

    El deterioro democrático En su intervención, Quinteros evocó la Venezuela previa al chavismo al señalar que, entonces, «teníamos problemas, teníamos preocupaciones, pero teníamos una vida normal», en alusión a una institucionalidad que, pese a sus tensiones, permitía una vida democrática cotidiana.

    Desde esa mirada, advirtió sobre la rapidez con la que se pueden erosionar las garantías civiles y llamó a atender las «banderas rojas» del deterioro institucional, un mensaje que planteó como alerta aplicable a cualquier democracia contemporánea.

    La editora enfatizó además que «la libertad no se defiende solamente por las leyes, sino a través de la educación de los ciudadanos para defender esas leyes», subrayando el papel de la formación en la construcción de sociedades resilientes frente a los populismos autoritarios.

    En esa línea, reivindicó el legado educativo impulsado por López Gil al frente del programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho, que permitió a decenas de millas de jóvenes venezolanos estudiar en universidades de referencia en el extranjero y se convirtió en uno de los pilares de la modernización del país en el siglo XX.

    Margallo y la mirada europea sobre Venezuela Por su parte, José Manuel García‑Margallo, que compartió escaño con López Gil en el Parlamento Europeo, combinó anécdotas personales con un análisis más severo de la crisis venezolana.al presentar al autor como «un amigo de verdad» encontrado en la política.

    El exministro lamentó que «no se presta demasiada atención a lo que en Venezuela está pasando» y recordó que la destrucción paulatina de las instituciones democráticas, la pérdida de libertades y el éxodo de millones de ciudadanos tendrán consecuencias de largo plazo para cualquier eventual transición.

    Margallo advirtió que «las instituciones que se destruyen son muy difíciles de recuperar», insistiendo en que la reconstrucción del Estado de Derecho exigirá tiempo, acuerdos y un apoyo internacional sostenido.

    En su análisis, pidió que la situación venezolana no desapareciera de la agenda exterior europea y española, y defendió el fortalecimiento de los vínculos entre España e Hispanoamérica como instrumento político y moral frente a las crisis autoritarias en la región.

    La voz de López Gil: educación, exilio y gratitud El protagonista de la jornada explicó que el libro nace de la voluntad de narrar “no solamente una historia familiar”, sino también una forma de entender el servicio público y la responsabilidad con el país, la empresa y las instituciones.

    López Gil sostuvo que la educación “nunca fue solamente un instrumento académico”, sino el “basamento principal sobre el cual se construye un mejor país”, y vinculó ese enfoque con su experiencia como primer director ejecutivo del Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho desde 1974.

    El exeurodiputado recordó que «cuando un país le da una oportunidad a un joven prometedor, está sembrando con él el mejor futuro colectivo», frase con la que sintetizó la lógica que inspiró aquel plan de formación de cuadros profesionales durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez.

    En varios pasajes de su discurso, el autor insistió en que la reconstrucción de Venezuela dependerá menos de sus recursos naturales y más de la capacidad de su juventud para liderar un cambio institucional y democrático sostenido.

    López Gil agradeció el respaldo de su familia —con la presencia en la sala de su hijo, el dirigente opositor Leopoldo López— y de los venezolanos que, como él, han debido rehacer su vida en el exilio.

    El cierre del acto estuvo marcado por un tono abiertamente emotivo, cuando el autor afirmó que “Venezuela no puede ni debe quedar sola en estos momentos”. Asimismo agradeció “a todos los españoles” que han tendido la mano a quienes abandonan el país. Según relató, España “ha estado a la altura” del desafío migratorio venezolano, una expresión que sintetizó su mensaje de gratitud y fue recibido con una prolongada ovación, parte del público en pie y el abrazo de sus familiares al término de la intervención.

    Un libro entre la memoria y la lucha. La vida sigue, la lucha continúa.publicado por la editorial Temple SL, se presenta como unas memorias que entrelazan la saga familiar de López Gil con la historia reciente de Venezuela, desde la etapa de modernización impulsada por políticas como el programa de becas hasta la deriva autoritaria que llevó al exilio a buena parte de su élite profesional y política.

    El volumen, de casi 300 páginas, se inscribe en el género de biografías históricas y recorre las vivencias del autor como empresario, gestor público y posteriormente parlamentario europeo, al tiempo que traza retratos de líderes venezolanos de distintas épocas y de la vida cotidiana en un país que, según admite, ya no existe tal como él lo conoció.

    La sinopsis editorial destaca que en estas memorias se conjugan la familia, la empresa, los líderes de varias épocas y la acción de López Gil como hombre de Estado y empresario en Venezuela y parlamentario en Europa, hasta llegar al relato del exilio y de la lucha por la recomposición institucional y democrática del país.

    El libro se propone así como testimonio personal y, al mismo tiempo, como documento político sobre la experiencia venezolana, escrito desde la doble perspectiva de quien ha vivido la transformación interna del país y su defensa en los foros internacionales.