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Wednesday, June 17, 2026
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    La investigación Venezuela I “avanza satisfactoriamente”: ¿por qué los tiempos del IPC parecen ir en cámara lenta?

    Para las millas de víctimas que han acudido a la Corte Penal Internacional (CPI) con la esperanza de obtener respuestas por las violaciones de derechos humanos sufridas en Venezuela, el tiempo se mide en una espera angustiante. El silencio y la aparente inmovilidad desde los despachos de La Haya suelen interpretarse en las calles como inacción o, peor aún, como un fracaso institucional.

    Sin embargo, tras las cortinas de la justicia internacional se mueve un engranaje complejo y riguroso. Así lo describe el fiscal adjunto del IPC, Mame Mandiaye Niangdurante un encuentro con periodistas venezolanos el jueves 28 de mayo. Con una franqueza inusual, Niang abordó la gran interrogante que pesa sobre el examen penal del país: ¿Por qué los procesos en el IPC tardan tanto?

    El silencio de La Haya suele interpretarse como inacción. Foto: Getty ImagesLa lentitud del IPC no debe confundirse con un fracasoCuando un tribunal internacional tarda años en emitir órdenes de captura o dictar sentencias, la opinión pública tiende a frustrarse. Para el fiscal adjunto Mame Mandiaye Niang, esta dilatación no es síntoma de negligencia, sino todo lo contrario: es la garantía de que el trabajo se está ejecutando correctamente.

    “La lentitud no es un signo de fracaso, sino que es la prueba de que la labor se está realizando de forma adecuada”, afirmó el alto funcionario.

    En el derecho penal internacional, la velocidad es enemiga de la solidez jurídica. El fiscal advirtió que los atajos procesales producen resultados defectuosos,expuestos a que los tribunales superiores los impugnen, revoquen o desestimen. La minuciosidad en la recopilación de evidencias y el respeto estricto al debido proceso son los únicos elementos que dotan de legitimidad y permanencia a una decisión de la Corte.

    Mame Mandiaye Niangfiscal adjunto del CPI, dio recientes declaraciones a la prensa venezolana. Foto: Captura de pantalla de ICC/Rappler¿Qué frenó y qué reactivó la investigación del caso Venezuela I?La investigación conocida como “Venezuela I” nació formalmente en noviembre de 2021, un hito histórico tras un examen preliminar que calcula que en el país se habrían cometido crímenes de lesa humanidad —detenciones arbitrarias, torturas, violencia sexual y persecución política— a partir de las protestas antigubernamentales de abril de 2017.

    No obstante, el cronograma de la Fiscalía se topó de frente con las propias reglas del Estatuto de Roma. El gobierno venezolano impugnó la competencia del IPC y la legalidad de la investigación.exigiendo que el caso se suspendiera con el argumento de que los tribunales locales ya estaban actuando.

    Este mecanismo legal obligó a la Fiscalía a congelar sus trabajos de campo durante un año entero a la espera de que los magistrados resolvieran el conflicto. Tras evaluar que las acciones judiciales internas en Venezuela eran insuficientes y no tocaban la cadena de mando, los jueces rechazaron los recursos de Caracas.

    “Los magistrados entonces confirmaron la competencia de la Corte y la investigación se reanudó”recordó Niang, detallando que desde ese momento el proceso no se ha detenido y avanza a ritmo pleno bajo su liderazgo directo.

    ¿Por qué la Fiscalía mantiene un hermetismo absoluto sobre sus avances?Otro de los factores que alimenta la percepción de parálisis es el absoluto secreto que rodea a las pesquisas. El fiscal adjunto recordó que el silencio no equivale a opacidad malintencionada.

    Cuando la Fiscalía del CPI guarda reserva sobre asuntos confidenciales, lo hace para proteger la integridad de las pruebas, salvaguardar la seguridad de los testigos y asegurar la efectividad de futuras órdenes de detención.

    Para Niang, la incomprensión de estas estrictas normas genera desconfianza en las comunidades afectadas. Si la ciudadanía no entiende las reglas del juego, puede llegar a pensar que las normas no existen o que el tribunal oculta información.

    La Fiscalía del CPI guarda reserva sobre asuntos confidenciales para proteger la integridad de las pruebas. Foto: EFE¿Qué se puede esperar del futuro del caso a partir de ahora?A pesar de los roces institucionales del pasado —que incluyeron el posterior cierre de la oficina de asistencia técnica del CPI en Caracas debido a la falta de avances tangibles en la cooperación local—, la Fiscalía ratifica que los expedientes siguen acumulando elementos probatorios de manera independiente.

    La justicia internacional avanza con paso lento pero firme. La construcción rigurosa de un caso penal a millas de kilómetros de distancia requiere paciencia, un recurso escaso para quienes llevan casi una década esperando una reparación. Pese a todo, el mensaje central de la Fiscalía Adjunta del CPI para las víctimas es de persistencia: “Esperar, lo sabemos, no es fácil. Pero un resultado construido con rigor es un resultado que perdura”.

    El destino de este proceso ya no depende de la diplomacia ni de los tiempos políticos, sino de la solidez técnica con la que La Haya logra blindar la verdad de las víctimas. Las imágenes de la apertura de la investigación del CPI en Venezuela, que capturaron los primeros discursos y el histórico presionado de manos entre el fiscal Karim Khan y el Ejecutivo de Nicolás Madurocontrastan hoy con una realidad indiscutible.