Venezuela se convirtió en el cuarto mayor proveedor de petróleo de la India durante los meses de abril y mayo, posicionándose por detrás de Rusia, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita.
Este reposicionamiento comercial se produce en una coyuntura crítica, donde la seguridad energética de la nación asiática se encuentra bajo fuerte presión debido al desarrollo de la guerra en Oriente Medio.
De acuerdo con los datos estadísticos consolidados de la consultora internacional Kpler, compartidos este martes a EFE, la India ha importado un promedio de 319,2 millas de barriles diarios ($kbd$) de crudo venezolano en lo que va de mayo.
Esta cifra representa un incremento del 13,9% en comparación con los volúmenes registrados el mes anterior. El flujo comercial marca un punto de inflexión en la relación bilateral, considerando que la India no había adquirido cargamentos de petróleo procedentes de Venezuela desde mayo de 2025.
El dinamismo de esta ruta de suministro responde a la estrategia de la Casa Blanca, que ha posicionado formalmente al crudo venezolano como la principal alternativa de abastecimiento frente a las exportaciones de Rusia.
Este giro geopolítico se consolidó después de que las fuerzas estadounidenses capturaron al mandatario Nicolás Maduro el pasado mes de enero, asumiendo Washington el control de los canales de comercialización de los hidrocarburos del país sudamericano.
Por su parte, Rusia se mantiene como la principal fuente de petróleo para el mercado indio, llegando casi a duplicar sus despachos habituales tras el inicio de las hostilidades a nivel global.
Este comportamiento comercial estuvo favorecido por una exención temporal implementada por Estados Unidos sobre las sanciones al combustible ruso.
Aunque la administración del presidente Donald Trump prorrogó dicho beneficio legal hasta mediados de junio, la Casa Blanca ha intensificado la presión diplomática sobre el gobierno de Nueva Delhi para que reduzca y suspenda sus compras a Moscú.
En este sentido, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ratificó el pasado jueves la disposición de Washington de suministrar a la India “tanta energía como están dispuestos a comprar”, destacando explícitamente las ventanas de oportunidad que ofrece la producción venezolana.
La urgencia de la India por diversificar su canasta de importaciones se agudizó tras el estallido del conflicto bélico en Oriente Medio a finales de febrero, una situación que mantiene bajo fuerte tensión el suministro en el país más poblado del mundo.
Antes del inicio de las hostilidades, la India dependía del exterior para abastecer cerca del 90% de su demanda interna de crudo, con la particularidad de que aproximadamente la mitad de esos cargamentos debían transitar por el estrecho de Ormuz, actualmente asediado por las operaciones militares.
Ante este panorama de vulnerabilidad logística, el gobierno indio ha emitido directrices instantáneas a la ciudadanía al ahorro de combustible, al tiempo que ha acelerado la contratación de proveedores alternativos no tradicionales en los últimos meses, incluyendo compras estratégicas a Venezuela, Ecuador, Argelia e Irán.
Con información de EFE.