Que si un sueco mundialista tuvo un papá venezolano: Martin Dahlin (anotó cuatro goles en EE UU 1994). Que si un subcampeón mundial y leyenda del fútbol, el italiano Paolo Maldini, está casado con una venezolana. Que si hay casos de jugadores que nacieron en Venezuela y han jugado la Copa FIFA: Jorge Valdivia (con Chile) y Danny Alves (con Portugal). Perfecto. Todos probablemente hemos escuchado estas historias cada cuatro años, y ninguna es falsa.
Pero hay un hecho concreto: los únicos que han representado oficialmente la bandera de Venezuela en un Mundial absoluto —hasta el sol de hoy—no salieron a jugar: llevaban un silbato y un juego de tarjetas. Lo demás, nos gusta o no, son anécdotas.