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Wednesday, June 17, 2026
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    Consumidas saca a la luz las grietas y los traumas familiares

    La bisabuela Eileen (interpretada por Caridad Canelón) cumple 90 años y la familia se reúne en su honor en una cena de celebración en la que el ambiente no es festivo. Hay algo inquietante en la quietud de la festejada que permanece sentada en todo momento mientras su hija Gilly Gillespie (Hilda Abrahamz) va de un lado a otro de la cocina.

    Pareciera que Gilly no puede quedarse quieta: organiza la compra, saca los bombones, guarda los víveres, lava platos y sirve la mesa. Se mantiene ocupada en una cocina completamente real y funcional sobre el escenario del Trasnocho Cultural, donde su pisada en tacones negros suena sobre las tablas.

    Todos los electrodomésticos son reales. El público puede ver el agua del grifo de los lavaplatos, el microondas calentar y los estantes guardar comida real. En minutos pocos llegan las invitadas principales de la celebración: la hija de Gilly, Jenny O’Shea (Grecia Augusta Rodríguez) y su hija Muireann O’Shea (Mariángela Noguera). Las cuatro generaciones se reúnen en una cena que nunca llegan a degustar porque, en el intento, todas terminan consumidas por sus propias heridas.

    La matriarca Eileen antes de su cena de cumpleaños | Tairy Gamboa @tairyphotoLa cena de celebración es la excusa por la que estas cuatro mujeres, de edades diferentes y con sus propias historias, se ven obligadas a convivir. A través del uso de materiales audiovisuales, la casa en la que se muestran como un hogar de fantasmas hambrientos que tienen mucho por decir. Suena el teléfono fijo, pero Gilly no contesta. Las luces del pasillo fallan, las escaleras crujen. En un armario hay cajas de cartón amontonadas que despiertan el grito y el horror de Muireann, siempre preocupada por el medio ambiente y el cambio climático.

    Gilly, interpretada por Hilda Abrahamz, sufre de un trastorno de acumulación compulsiva | Tairy Gamboa @tairyphotoEntre platos y reproches, comienzan a aflorar los secretos enterrados. El peso de las mentiras se hace evidente y los traumas generacionales se sirven como un chiste más entre las cuatro mujeres que, sin darse cuenta, construyeron su identidad en torno a sus heridas sin sanar. Con un humor ácido y situaciones que rozan lo grotesco, la dramaturga norirlandesa Karis Kelly Ofrece una crítica feroz sobre los lazos de sangre y las deudas emocionales. consumidas Advierte con sarcasmo que, en esa mesa, lo mejor es mantener los teléfonos apagados.

    Grecia augusta Rodríguez como Jenny muestra el interior de los estantes | Tairy Gamboa @tairyphotoDirigida por el director, dramaturgo y productor teatral Deyby Fonsecala puesta en escena de consumidas es minuciosa y complicada a nivel técnico. Ganadora del prestigioso Women’s Prize for Playwriting 2022, la pieza se presenta como algo mucho más que una simple comedia de humor negro. Es la historia, asfixiante y algo retorcida, de una familia con sus traumas, secretos y asuntos pendientes.

    Producida por Sinergia Teatro y Producciones, se presentará en el Trasnocho Cultural desde el 22 de mayo al 7 de junio. Las funciones serán los viernes y sábados a las 6:00pm y los domingos a las 5:00pm.

    Mariángela Noguera es la más joven de la familia | Tairy Gamboa @tairyphotoUna familia comúnLa matriarca Eileen sigue firme en sus convicciones de antaño sobre los albañiles irlandeses o los católicos. Gilly sufre un trastorno de acumulación compulsiva mientras su hija Jenny es una drogadicta al teléfono, al trabajo y al alcohol. Muireann, de solo 14 años, muestra sus ideales y los defiende. Todas tienen personalidades fuertes y, una vez reunidas en la mesa, las conversaciones incomodas no tardarán en aparecer. Eso fue precisamente lo que más le llamó la atención a Deiby Fonseca cuando vio consumidas (Consumado en inglés) en el Festival Internacional de Teatro en Edimburgo 2025.

    “Lo que más me llamó la atención fue la rapidez de la obra. La obra sucede con un ritmo muy vertiginoso, es una conversación, pero está tan bien escrita y tan bien dirigida, la que vi en Edimburgo y esta también, que es una conversación muy común, muy normal”, comenta el también gestor cultural.

    Con la excusa de la cena, los secretos empiezan a surgir | Tairy Gamboa @tairyphotoPara él, la pieza es una conversación que puede suceder en cualquier cocina de una casa común y corriente. Le preguntaré cómo en una hora y media de obra pasaban tantas cosas en la historia. También le pareció interesante que toda la historia sucediera en la cocina de una casa completamente funcional.

    Lo que parece ser una cena normal termina de manera completamente contraria: los personajes nunca cenan. Las cuatro mujeres no tienen tiempo de comer porque se van suscitando una serie de conversaciones y conflictos internos que van revelando muchísimos secretos de la familia. La cena, un juicio del director, es en realidad una excusa.

    Deiby Fonseca decidió por consumidas por la rapidez y cercanía del texto | Tairy Gamboa @tairyphotoconsumidas Cautivó a Fonseca desde el momento en que la vio en 2025. Ese año el British Council lo escogió como delegado para participar en el Edinburgh International. Delegación de Artes Escénicas (IPAD 2025) dentro del programa Culture Connects.

    “Recibí una invitación como delegado con el objetivo de ver espectáculos y decidir cuál de ellos podria venir a venezuela. Fue un viaje maravilloso de aprendizaje y experiencia. De todas estas obras que tuve que ver en 8 días, unas 25 obras en total, nos decantamos por esta”, cuenta.

    Lo que parecía ser una oportunidad de aprendizaje y observación se convirtió en una experiencia. transformadora para él, que amplió su visión sobre la creación artística y la gestión de festivales escénicos. Pero, sobre todo, se dio cuenta de que la historia íntima de esta familia conecta profundamente con la realidad venezolana.

    “Consumidas tiene una particularidad y es que es un humor muy negro que se parece mucho a una crisis familiar que puede pasar en cualquier parte del mundo. Esa fue la principal razón por la cual, al ver todos esos trabajos, nos decidimos por traer esta obra a Venezuela”, asevera.

    Los traumas familiares salen a relucir | Tairy Gamboa @tairyphotoHablar ayuda a sanarEl proceso de montaje de consumidas Comenzó una vez que Fonseca regresó a Venezuela en octubre del año pasado. No tenía ninguna duda de cuál propuesta quería traer. Apenas regresó dio inicio a las negociaciones y comenzó a hacer todo el trabajo técnico de la puesta en escena con la productora que preside, Sinergia Teatro y Producciones.

    También se dedicó a gestionar la cobertura internacional y conseguir los derechos. Los ensayos se iniciaron en marzo, aunque en realidad el elenco conformado por grandes actrices del gremio realizó un trabajo de mesa y muchas lecturas del texto desde enero. Durante dos meses se dedicaron a leer la obra y entenderla a profundidad.

    En la puesta la cocina funciona en realidad | Tairy Gamboa @tairyphoto“Es una obra con muchísima minuciosidad técnica. Karis Kelly, que es una chica joven de Irlanda del Norte, describe con muchísimo detalle cada aportación que sucede. No solamente es el texto, sino que ella se dio a la tarea de relatar la partitura de movimientos de la obra. Eso hizo que el trabajo fuera muy minucioso, muy detallado para llegar a donde están”, explica.

    Tanto el texto como la puesta en escena, incluso la selección del casting, fueron complicados. La historia está protagonizada por una familia y para Fonseca encontrar al elenco ideal fue un desafío. El factor principal que hizo que las cuatro actrices aceptaran Inmediatamente la propuesta fue el libreto, revela.

    “Cuando ellas logran leer el libreto y se dan cuenta de la profundidad y el poder de la obra, terminaron aceptando. Ha sido maravilloso trabajar con estas cuatro mujeres. Tener a Caridad Canelón, caracterizada como una señora de 90 años, es hermosa”, comenta.

    En esta pieza las conversaciones incómodas están servidas | Tairy Gamboa @tairyphotoAdemás, cuenta con Hilda Abrahamzuna leyenda de la televisión venezolana, que comparte escenario con Grecia Augusta Rodríguezquien tiene en su estirpe, en su sangre, el talento necesario. Por último, se sumó Mariángela Noguerauna joven que, aunque está comenzando su carrera como actriz, tiene la fuerza que necesitaba para el personaje. “Ha sido completamente acertado tener a estas cuatro mujeres en el elenco”, añade.

    Una vez realizada la elección del casting, el siguiente reto que tuvo que enfrentar a Fonseca fue el aspecto técnico. La obra exige, con minuciosidad, muchos elementos. Lograr llevarlos todos a una escena resultó muy compleja, confiesa. A la par, tuvo que mantener conversaciones con la agencia internacional que representa a la dramaturga. También conversó con la compañía británica que montó el espectáculo en un proceso de retroalimentación que describe como importante y retador.

    El elenco ayudó a ser parte del proyecto cuando vio el poder del texto | Tairy Gamboa @tairyphotoLa propuesta que vio en Edimburgo, asegura, es completamente distinta a su trabajo. La casa que usó en su puesta es más latinoamericana y no tan norirlandesa. Su trabajo como director consistió en hacer la obra más local con expresiones, intenciones y respuestas de los personajes. “Logramos darle un protagonismo a esa casa a través de los elementos audiovisuales, que es el sello de alguna manera que tiene este montaje venezolano que no lo tiene el montaje internacional”, destaca.

    Para él todo el esfuerzo valió la pena porque el mensaje que deja consumidas es importante y necesario. “Hace falta hablar más sobre el trauma intergeneracional. La obra habla inminentemente sobre el trauma y sobre esta necesidad q ue tenemos nosotros de hablar de nuestros conflictos para sanar. Una obra que, con la excusa de estas discusiones, empieza a hablar de la necesidad de sanación, de cómo, si no lo sanamos, terminas. tener un efecto negativo en cuatro generaciones posteriores de la familia”, reflexiona.

    La obra muestra los efectos negativos de no hablar de los traumas | Tairy Gamboa @tairyphotoConsidere que el público debe ver la obra porque la historia habla de relaciones intrafamiliares y de cómo los venezolanos necesitan hablar más de lo que pasa en sus familias.

    “No es lejano el hecho de que tú tienes un cumpleaños en cualquier parte de Venezuela y empiezan a surgir conversaciones que a veces terminan siendo incómodas. Eso es lo que hace que esta obra sea obligatoria para verla el público venezolano. Además es divertidísima y de pronto sientes que te pone en un asunto de reflexión. Es muy interesante ese viaje que plantea”, zanja.

    Deiby Fonseca llegó a Venezuela con otros dos proyectos que también quiere materializar: chicos de pueblo pequeño, una obra de danza contemporánea que sensibiliza sobre la epidemia del VIH con talento local. Y Last Rites, una pieza inclusiva en lenguaje de señas que promueve la conciencia sobre el teatro accesible.