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Saturday, June 13, 2026
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    Bolivia y el factor Evo Morales: protestas, crisis económica y tensión política marcan el escenario del país

    La crisis que vive Bolivia tiene un protagonista imposible de ignorar: Evo Morales. Aunque ya no ocupa cargos públicos y enfrenta restricciones judiciales y electorales, el exmandatario se convirtió en el principal articulador político y simbólico de las protestas que sacuden al país.

    Las movilizaciones contra el presidente Rodrigo Paz, que comenzaron por reclamos económicos y desabastecimiento, evolucionaron rápidamente hacia un conflicto político de mayor escala, impulsado por sectores sindicales, campesinos y mineros cercanos al exlíder del Movimiento al Socialismo (MAS).

    Medios internacionales coinciden en que Morales ha sido clave en la articulación de las protestas desde el Chapare, su histórico bastión político y sindical.

    Las manifestaciones comenzaron con huelgas y reclamos laborales, pero se transformaron en una protesta nacional alimentada por la inflación, la escasez de combustible y el malestar social. Morales aprovechó este escenario para reagrupar sectores afines y respaldar públicamente las movilizaciones.

    El diario español El País Señaló que mineros y campesinos “azuzados por Evo Morales” intentaron ingresar a la plaza Murillo, en La Paz, para exigir la renuncia del presidente Paz.

    Associated Press informó que los manifestantes aliados con Morales chocaron con la policía mientras profundizaban los bloqueos de carreteras y el desabastecimiento.

    La inhabilitación electoral de MoralesEl trasfondo político de la crisis se conecta directamente con la exclusión electoral de Morales.

    Desde 2025, el expresidente perdió la posibilidad de competir nuevamente por la presidencia debido a límites constitucionales sobre la reelección. La decisión judicial consolidó un conflicto que ya venía escalando desde años anteriores.

    En mayo de 2025, seguidores de Morales ya habían protagonizado protestas y amenazas contra el Tribunal Supremo Electoral para exigir la inscripción de su candidatura presidencial.

    Ese mismo año, Morales creó una plataforma política llamada EVO Pueblo, después de romper definitivamente con el MAS y con el expresidente Luis Arce.

    El gobierno acusa a Morales de desestabilizaciónLa administración de Rodrigo Paz sostiene que Morales está utilizando el deterioro económico para impulsar una política ofensiva contra el gobierno.

    Infobae informó que el Ejecutivo denunció la presencia de “grupos armados” infiltrados entre manifestantes afines al exmandatario.

    Foto: AFPEl gobierno también responsabiliza al entorno de Morales por los bloqueos que se mantienen parcialmente aislados a La Paz y agravan la crisis de combustibles y alimentos.

    Según AP, el gobierno anunció decenas de arrestos mientras intenta contener una ola de protestas que ya dejó muertos y múltiples enfrentamientos.

    El regreso de la polarización boliviana.La figura de Morales vuelve a dividir profundamente al país.

    Para sus seguidores, el exmandatario sigue representando la defensa de los sectores populares e indígenas frente a un gobierno que consideran cercano a las élites económicas y políticas conservadoras.

    El expresidente de Bolivia Evo Morales participa en un evento con sus seguidores y delegaciones del Runasur este domingo, en Ivirgarzama (Bolivia). | Foto: EFE/Jorge AbregoPara sus detractores, en cambio, Morales intenta recuperar poder utilizando movilizaciones sociales en un contexto de crisis económica y debilitamiento institucional.

    La tensión revive además de las heridas políticas abiertas desde 2019, cuando Bolivia atravesó una de las etapas más conflictivas de su historia reciente tras la salida de Morales del poder.

    Un escenario todavía abiertoA seis meses de la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia, Bolivia enfrenta un escenario altamente volátil: crisis económica, protestas prolongadas, fractura política y el regreso de Evo Morales como actor central de la disputa nacional.

    El desenlace todavía es incierto, pero los hechos de las últimas semanas muestran que Morales conserva capacidad de movilización territorial, influencia sindical y peso político suficiente para alterar el equilibrio del país, incluso fuera del poder institucional.