Las declaraciones del presidente Donald Trump sobre “considerar seriamente” convertir a Venezuela en el estado 51 de Estados Unidos han abierto un complejo análisis en la agenda geopolítica regional. El mandatario justificó la propuesta destacando el valor de las reservas de petróleo del país, bajo control estadounidense desde el 3 de enero tras la captura de Nicolás Maduro, y llegó a asegurar que “el pueblo venezolano lo ama”.
La respuesta de las autoridades venezolanas fue de rechazo inmediato. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, descartó cualquier intento de anexión en una declaración desde La Haya. Recordó que Venezuela es una nación libre y soberana que no aceptará convertirse en una colonia.