A un mes del inicio del Mundial 2026, la organización de este torneo atraviesa numerosas polémicas: desde la participación de Irán —en tensión diplomática con Estados Unidos— hasta los precios exorbitantes de las entradas.
Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el pasado 28 de febrero, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, asegura que los iraníes disputarán sus tres partidos de la fase de grupos en Estados Unidos, pese a que Irán solicitó el traslado de su sede a México.
Tras haber sugerido inicialmente a la selección iraní que no asistiera “por su seguridad”, Donald Trump finalmente dio su aprobación. Sin embargo, algunos miembros de la delegación podrían no realizar el viaje debido a sus vínculos con los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, clasificado como grupo terrorista por Washington.
La Federación Iraní, invitada a la sede de la FIFA en Zúrich antes del 20 de mayo, ha pedido “garantías concretas” para participar en el certamen.
Entradas a precios desorbitantesLocalidades para el partido inaugural a 875 dólares, una entrada para la final a 11.000 dólares y otra ofrecida en reventa por 2,4 millones. Estos precios astronómicos han provocado la ira de los aficionados, quienes han presentado denuncias contra la FIFA. Incluso Donald Trump declaró que él no “pagaría” 1.000 dólares por ver jugar a Estados Unidos.
Gianni Infantino defendió su política de precios, la cual, según afirma, refleja el valor del “mercado”. En Estados Unidos y Canadá, el costo de una localidad varía en función de la demanda y del cartel del partido. La FIFA también asegura que no interviene en la plataforma oficial de reventa, donde es el vendedor quien determina el precio.
Logística: transporte y hospedajeAsistir a los encuentros representará una inversión considerable. Para quienes se alojan en Nueva York, el viaje de ida y vuelta en tren hasta el estadio de Nueva Jersey (sede de la final el 19 de julio) costará 105 dólares, frente a los 12,90 dólares habituales. En Boston, el trayecto al estadio de Foxborough —a 25 kilómetros de la ciudad— cuesta 80 dólares, diez veces más que de costumbre.
En contraste, ciudades como Filadelfia mantendrán sus tarifas de transporte público en 2,90 dólares debido a la proximidad del estadio con el centro. Por su parte, el sector hotelero registra un fenómeno inesperado: los precios por noche se dispararon tras el sorteo de diciembre, lo que provocó una caída en las reservas, situándose por debajo de las previsiones iniciales.
El desafío de la seguridadCon decenas de millones de turistas previstos para este verano, la seguridad es prioridad. En México, cerca de 100.000 efectivos serán desplegados, especialmente en Guadalajara, tras los brotes de violencia de marzo.
En Estados Unidos, organizaciones de derechos humanos alertan sobre posibles operativos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) que podrían afectar a indocumentados y aficionados extranjeros. Además, los asistentes deberán tener al día su vacuna contra el sarampión, enfermedad que se ha intensificado en el continente desde 2025.
Preocupación por el clima y visadosLas temperaturas sofocantes y la humedad generan preocupación por la salud de los protagonistas y espectadores. La FIFA impuso pausas de hidratación y el uso de estadios climatizados; no obstante, en sedes como Boston, los juegos están programados al mediodía para favorecer a la audiencia europea. La legislación estadounidense obliga a interrumpir los partidos en caso de alerta por tormenta, un factor que ya alteró los horarios en el Mundial de Clubes 2025.
En cuanto al ingreso, 42 países cuentan con trámites electrónicos rápidos, mientras que para el resto se creó el “pase FIFA” para agilizar citas consulares. Sin embargo, para los aficionados haitianos el viaje es casi imposible: Washington suspendió la expedición de visados desde Haití en junio de 2025.