La transición democrática en Venezuela y el avance del narcoterrorismo figuraron entre las principales preocupaciones de Estados Unidos para América Latina durante la Conferencia de Seguridad Hemisférica, celebrada en la Universidad Internacional de Florida y organizada junto a la Fundación TAEDA.
El encuentro Reunión a ministros, embajadores, militares, académicos, periodistas e inversionistas para debatir las prioridades geopolíticas de la Casa Blancacon especial atención a la influencia de China, los delitos transnacionales, la protección de infraestructura crítica y la transición democrática en Venezuela y Cuba.
“Estamos convencidos de que la única manera de encontrar soluciones verdaderamente efectivas para nuestras naciones es escuchar las experiencias de primera mano y encontrar un camino conjunto”, afirmó Mario Montoto, presidente de la fundación organizadora, según reseñó Infobae.
Montoto advirtió que ese esfuerzo conjunto es indispensable para enfrentar “el crimen organizado, las amenazas del terrorismo internacional y la injerencia de potencias extrahemisféricas que buscan la desestabilización de nuestros países”.
“El Hemisferio Occidental como la prioridad número uno”Durante la conferencia, Joseph Humire y Michael Jensen subrayaron el valor estratégico que la administración de Donald Trump asigna al Hemisferio Occidental.
“En la Estrategia de Seguridad Nacional y en la Estrategia de Defensa Nacional hemos puesto al Hemisferio Occidental como la prioridad número uno de Estados Unidos. Eso es historico”, aseguró Humire.
Jensen, por su parte, señaló que Washington está dispuesto a apoyar a sus aliados regionales, pero dejó claro que no actuará como garantía absoluta de su seguridad. “Estamos felices de ayudar y contribuir, pero como su socio, no como garantía de seguridad”afirmó.
Según el análisis presentado en el foro, Estados Unidos considera socios estratégicos a Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Paraguay, mientras observa con cautela la posición de Brasil, Colombia y México por sus vínculos con China.
Otro de los participantes destacados fue Rafael Grossi, titular del Organismo Internacional de Energía Atómica, quien analizó el impacto global de la crisis en el estrecho de Ormuz y la definió como “el cisne negro” del conflicto actual en Medio Oriente.
La conferencia dejó en evidencia que la situación venezolana continúa ocupando un lugar central en la agenda de seguridad y política exterior de Washington, en un contexto marcado por la competencia geopolítica con China y la lucha contra el crimen organizado en el continente.