El petrodólar garantizó la hegemonía del dólar durante el medio siglo con una lógica simple: quien quisiera energía necesitaba dólares. Arabia Saudita vendía petróleo en dólares, el mundo acumulaba dólares y Estados Unidos financiaba déficits imposibles para cualquier otro país.
Ese sistema se agota. Su sucesor ya tiene nombre —el CLARITY Act— y un instrumento: las stablecoins, dólares digitales programables y rastreables que circulan en blockchains públicas.