No se muere, no.
En Venezuela, la radio se transforma, resiste, muta. Y de vez en cuando regresa a la cabina una persona que tiene algo que decir.
Faltan dos horas para salir al aire. David Rondón no está apurado.
En Dos Puntos, el primer barra de escucha de caracashabla con la misma soltura con la que selecciona discos, arma atmósferas y piensa una noche completa como si fuera una pieza musical.
La luz entra oblicua por los ventanales y el sistema de audio, uno de los mejores en la ciudad, suena a un volumen que invita a quedarse.
Dos Puntos es una propuesta armada desde la curaduría | Foto Ezequiel CaríasEl lugar opera como una extensión de su manera de entender la música. Con cuidado, oído e intención.
Hay vinilos en la entrada, una barra que huele a coctelería de autor y una mesa donde Rondón, con un vaso en la mano y el teléfono sonando cada diez minutos, habla como quien tiene mucho tiempo, aunque no sea así.
Regresó a la radio venezolana con club de grabación, un programa transmitido por Circuito Éxitosque marca una nueva etapa en su trayectoria.
Más que una cabina, encontró una forma de volver a conversar con Venezuela desde lo que mejor conoce: canciones y referencias con criterio.
Un regreso con sentidoEl movimiento de David Rondón, el 2 de marzo de 2026tiene algo de regreso y otro poco de continuidad.
Durante más de 15 años ha trabajado en la industria musical como locutor, productor, DJ y curador, acumulando una mirada que no separa la programación del contexto ni el gusto del conocimiento.
es club de grabación traslada esa experiencia a un formato nocturno que mezcla clásicos, rarezas y piezas que, para él, ya forman parte del canon emocional de varias generaciones.
El programa va al aire de lunes a viernes, a las 9:00 de la nochey se presenta como un espacio musical con identidad propia.
Rondón combina lo que suena habitualmente en la estación con aquello que también considera un éxito: canciones que marcaron el año 2000, temas que circularon en programas especializados y discos que, con el tiempo, se han convertido en clásicos modernos.
En su lógica, una canción de Britney Spears puede convivir con Nine Inch Nails sin que eso represente una contradicción.
es club de grabación mezcla clásicos, rarezas y temas que marcaron distintas etapas del pop, el rock, el house y el disco | Foto Ezequiel CaríasCuando imagina quién lo sintoniza, la imagen es concreta. Alguien que maneja de noche por Caracas, con las ventanas abajo, el viento en la cara y su canción favorita de fondo.
Eso resume bien su enfoque.
La radio, para él, es una compañía con temperatura. Una conversación íntima entre quien habla y quien escucha.
Su regreso también coincide con un momento particular para la ciudad.
Caracas recupera espacios, hábitos y códigos nocturnos que habían perdido presencia, y Dos Puntos terminaron por convertirse en una referencia de esa transformación.
La decisión de abrir ese local nació de la intuición, pero también de la experiencia acumulada en bares, clubes, estudios y cabinas de radio en distintos países.
Rondón trabaja hace más de 15 años en la industria musical como locutor, productor, DJ y curador | Foto Ezequiel CaríasEl primer disco que pedíLa relación de David Rondón con la música comenzó en una casa grande de Caracas, con tíos que escuchaban tanto rock como salsa, un abuelo que ponía boleros de los años cincuenta, y una madre arqueóloga y editora de Editorial Planeta que un día le regaló un cassette de U2 que le habían obsequiado a ella.
“Después vinieron unos cuantos discos de Los Pitufos y Juan Corazón”, dice con una carcajada. “Y el primer disco que yo pedí, que yo quería, fue de Charly García. Piano-bar. Tenía como unos nueve o diez años”.
Hay una línea que une ese momento con todo lo que vino después. No es recto. Tiene curvas, cruza el Atlántico, pasa por Miami y Barcelona, y regresa a Caracas.
Pero el origen es ese: una casa con libros y música, un niño que escuchaba más de lo que hablaba, y una FM que estaba naciendo cuando él comenzaba a entender que lo que sentía cuando sonaba una canción no era algo que todo el mundo vivía igual.
“La radio siempre fue parte importante para mí. Desde pequeño”.
Creció en Caracas rodeada de discos, casetes, libros y referencias familiares que alimentaron su curiosidad desde niño | Foto Ezequiel CaríasSu primer concierto fue de Sentimiento Muerto, en Mata de Coco. Sus tíos fueron a Van Halen y él lo escuchó en vivo por la radio desde casa. Época 1984.
Para él siempre todo giraba alrededor de la música. De la radio.
El colegio donde estudiaron se llama Rondalera. Existe aún, en San Bernardino. Sin uniforme, con un pensum distinto al convencional.
Un espacio que su madre, sensible a ese tipo de pedagogía, elegido para él con criterio.
Al graduarse, su trayectoria académica tomó una forma que él mismo describe como “muy loca”: estudió Matemática en la UCV —donde su madre también era profesora— mientras cursaba Publicidad y también Ingeniería de sonido en el Taller de Arte Sonoro.
Y mientras hacía todo eso, comenzó a trabajar en La Mega 107.3 FM. “Entré gracias a mi mamá, porque era editora de Ivan Loscher”.
Ese nombre aparece en esta historia como aparecen los grandes mentores, en el momento preciso.
Rondón trabajó con él en producción y en el programa. Rascarun espacio especializado que se emitía los sábados y que luego se convirtió en Radio rasguñola primera radio de música electrónica por internet de Venezuela.
Cuando años después se fue a Barcelona a cursar Negocios Musicales en el SAE Instituteya sumaba ocho o nueve años de experiencia.
Tenía programas propios, guardias musicales en distintos horarios, un segmento con Mariela Celis y páginas escritas para la web de la emisora.
Lo que Barcelona le dio no fue el conocimiento base. Fue el contexto.
Para Rondón, la música no se pone para llenar vacíos. Se pone para ordenar una experiencia.Fotos Ezequiel CaríasUn concierto en la frontera y una decisión sin retornoEra 2009. Rondón había ido con la radio a cubrir el concierto de Juanes en la frontera, en San Antonio del Táchira.
Cuando cruzó hacia Cúcuta, la diferencia entre los dos países lo golpeó de una manera que no esperaba.
“El tráfico de gasolina, la diferencia social, todo. Me sorprendí y me dio miedo. No estaba nada bien la cosa”.
Tomó la decisión de emigrar sin pensarlo demasiado.
Regresó a Barcelona. Estudió. Tocó. Y con unos amigos abrió un bar de salsa en pleno corazón catalán, con la iconografía de la Fania Records y los colores del bubalú. Se llamaba El Bombón.
Dieciséis años después, El Bombón existe. Es una institución en aquella ciudad.
Después vinieron otros proyectos: El Foxymás roquero. El regreso temporal a Caracas. las fiestas Viaje en Atlántico, que “se transformaron en un monstruo de los populares que fueron”. Las temporadas en Saint Barths. El restaurante Lluvia en Miami. Una etapa en Circuito Líderalrededor de 2015. Y luego diez años trabajando en Estados Unidos, donde se casó y tuvo dos hijos.
“Gracias a Dios nos trataron muy bien. Trabajamos mucho. Pero llega un momento en que piensas que rodear a los niños de familia es lo mejor”.
Eso fue lo que convenció a Rondón de volver. No la nostalgia. No el mercado. Sus hijos.
Su espacio de escucha, Dos Puntos, abrió hace dos años y se consolidó como una referencia de la noche caraqueña | Foto Ezequiel CaríasDos Puntos: corazón antes que conceptoLleva dos años abiertos. Pero la idea tiene más historia.
En diciembre de 2019, Rondón y un grupo de socios listo tenían un proyecto para abrir un barra de escucha en Miami. Era una casa parecida a la que hoy alberga Dos Puntos en Los Palos Grandes.
Llegó la pandemia y el proyecto murió.
Cuando regresó a Caracas, un amigo lo invitó a ver un local. Era esta misma casa. Entró con su esposa Anabella y algo hizo clic.
“Dije: que genial esto. Pedí entrar en sociedad. Como mar. Quería poner mi granito de arena porque sabía todo sobre el tema”.
Dos Puntos es el escucha inicial bar de caracas. Un espacio construido alrededor de un sistema de audio de alta fidelidad, una colección de vinilos y una filosofía que Rondón resume con una división que comparte con su amigo Daniel Gómez, de Suka. Los sitios tienen o no tienen alma.
“Algo hecho sólo porque le metiste dinero no necesariamente va a funcionar. Aquí todos nos hemos sudado la plata para invertir y reinvertir lo ganado, sin pena. Siempre queremos mejorar el espacio”.
En Dos Puntos, la música pesa tanto como la barra, la cocina y el diseño del lugar.Fotos Ezequiel CaríasEl concepto viene de los Jazz kissa japoneses.: bares de la posguerra, pequeños, con sistemas de audio americanos de altísima calidad, donde el jazz sonaba con una nitidez que no existía en ningún otro lugar.
La escucha como experiencia colectiva. La música como razón de ser y de estar.
En los últimos años, una generación entera ha migrado de las discotecas a espacios donde la música suena bien y la conversación también es posible.
“En la noche, aquí los DJs, hasta los más reconocidos, ponen música como si estuviesen en sus casas”.
Dos Puntos tiene, además de su sistema de audio, coctelería de autor, una oferta gastronómica pequeña y precisa a cargo del chef Momo, un patio amplio y un área íntima para quien quiera acercarse más al sonido.
El vinilo es una decisión estética. La tienda MoreDiscos, instalada en la entrada de Dos Puntos, refuerza esa apuesta | Foto Ezequiel CaríasApuesta al viniloParalelo a Dos Puntos, Rondón dirige MásDiscosuna tienda especializada en vinilos con operación en Miami y Venezuela.
La lógica es directa. Si la industria del disco lleva diez años creciendo de forma sostenida, si Taylor Swift, Billie Eilish y Justin Bieber están editando en vinilo, si una nueva generación está redescubriendo el formato, entonces tiene sentido construir un canal de acceso para quienes están en Venezuela.
Lo que Rondón describe como el valor del vinilo no es solo la calidad sonora. Es la tangibilidad.
“Tienes la foto, la letra de las canciones, los títulos, todo. Eso importa. Tenemos muchos años de no tener la música en nuestras manos”.
En ese espacio, el vinilo no está pensado para ser adorno ni postal. Es el protagonista.
MoreDiscos, instalado en la entrada de Dos Puntosforma parte de esa apuesta por la escucha analógica que Rondón ha construido disco a disco, viaje a viaje.
País de posibilidadesDavid Rondón insistió en que la radio venezolana sigue teniendo una cercanía difícil de reemplazar.
A su juicio, el medio ha atravesado años duros, con cambios regulatorios, censura y transformaciones en los hábitos de consumopero no ja pérdida de vigencia.
“Es el medio tradicional con más preponderancia, muy por encima de la televisión y de la prensa”.
En un país donde la ciudad y el interior conviven con ritmos distintos, esa presencia sigue teniendo una fuerza notable.
Rondón también defendió la idea de que la radio continúa siendo decisiva para posicionar la música: lo que ocurre al aire todavía influye en lo que luego se escucha en bares, carros y reuniones privadas.
No lo dice como teoría. Conoce el circuito desde dentro.
Sobre Venezuela y su escena musical, se ubica con honestidad.
“Hemos estado encerrados 27 años. No estamos tan tumbas como Cuba, pero no te deja permear cosas que han estado pasando afuera”.
Lo que más le falta cuando toca música en Caracas, dice, es el público. No en cantidad. En formación.
“Necesitamos más cultura”.
David Rondón volvió a la radio porque todavía cree en el valor de una programación con carácter y en la cercanía que el medio mantiene en Venezuela | Foto Ezequiel CaríasNo lo dice desde el pesimismo, sino desde la posición de alguien que tiene varios proyectos en marcha que intenta aportar.
Además de Dos Puntos y Más Discos, está trabajando en Otokamun restaurante asiático donde la experiencia sonora tiene tanto peso como la gastronomía, y en Vista Bar Caracasuna terraza sobre el Mercado de Chacao con una de las mejores panorámicas de El Ávila.
Si algo atraviesa su relación es la disciplina.
Trabaja con constancia, acumulando horas de radio, noches de club, viajes, sesiones y proyectos. Para él, la música es un oficio que requiere estudio, intuición, error y tiempo.
Hoy, mientras Caracas busca formas de reunirse alrededor del sonido, Rondón ocupa un lugar preciso y defiende una idea simple: la música todavía puede ordenar una ciudad, si se le concede espacio, criterio y tiempo.
“Espero que la gente disfrute de la música desde el corazón. Que no se deje llevar por las modas. Que la sienta. Porque la música es aire. Son vibraciones. Es energía en tu cuerpo”.
Rondón deja una lectura sobre Caracas. La ciudad cambió. La noche cambió. Los hábitos cambiaron | Foto Ezequiel CaríasFalta menos de una hora para que entre en cabina.
El teléfono vuelve a sonar. Él lo mira, lo deja sobre la mesa y sigue hablando.
Hay tiempo.
Siempre hay tiempo cuando el tema es la música.