El Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz declaró este miércoles emergencia de salud pública de importancia nacional e internacional, tras confirmar un brote epidémico de fiebre amarilla en la comunidad Eiti, zona de Kapeirenda–Aguas Calientes, en el municipio de Gutiérrez, provincia Cordillera, donde ya se ejecutan acciones intensivas de control y vacunación.
El jefe de Epidemiología del Sedes, Carlos Alberto Hurtado, informó que el brote se identificó luego del fallecimiento de un paciente de 20 años, afectado por un cuadro grave de la enfermedad. “En días pasados hemos tenido un caso de fiebre amarilla, una enfermedad infectocontagiosa de elevada letalidad, cuyo desenlace fue fatal tres días después de su ingreso a un hospital de la ciudad”, precisó. Asimismo, confirme un segundo caso positivo en la misma comunidad, lo que establece transmisión local de una patología que no se registraba de forma autóctona en el país desde hace varios años.
Ante este escenario, el Sedes activó operativos de vigilancia entomológica, control vectorial y vacunación en la zona afectada. “Desde que se identificó el caso índice, hace cuatro días, desplazamos brigadas para la captura de mosquitos. Es decir, la captura de larvas tanto Aedes Aegypti en la parte urbana de Kaipirenda de Aguas Calientes y en la parte rural, el Haemagogus, que es otro tipo de vector que también transmite la enfermedad”, explicó a tiempo de acotar que también se inició con la fumigación, vacunación masiva y bloqueo de foco.
De igual forma, Hurtado indicó que actualmente dos pacientes permanecen internados en el hospital Mamerto Soruco de Charagua, uno confirmado y otro en condición de sospechoso.
La autoridad remarcó que la fiebre amarilla se puede prevenir mediante una sola dosis de vacuna, que brinda protección de por vida, e instó a la población a inmunizarse de manera oportuna. “Las personas vacunadas no enferman; quienes están en riesgo son aquellas que no han recibido la dosis”, enfatizó.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una vez contraído, el virus de la fiebre amarilla se incuba en el cuerpo durante 3 a 6 días. Muchas personas no experimentan síntomas, pero cuando estos ocurren, los más comunes son fiebre, dolor muscular con prominente dolor de espalda, dolor de cabeza, pérdida de apetito y náuseas o vómitos. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen después de 3 a 4 días. Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes ingresa en una segunda fase más tóxica dentro de las 24 horas posteriores a la recuperación de los síntomas iniciales. La fiebre alta regresa y varios sistemas del cuerpo se ven afectados, generalmente el hígado y los riñones.