PROGRAMA. El programa de Nutrición de Cultivos, implementado por Anapo, que ya acumula 12 campañas agrícolas y más de 125 ensayos a campo, ingresará a una nueva etapa con énfasis en ampliar su alcance y mejorar la transferencia de conocimiento hacia productores pequeños, medianos y grandes.
Tras 12 campañas y más de 125 ensayos de campo del programa de Nutrición de Cultivos, implementado por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), con pruebas basadas en análisis de suelo generó resultados óptimos en la productividad, con incrementos promedio de rendimiento de hasta 20% y beneficios económicos que oscilan entre los 90 y los 450 dólares por hectárea.
Así lo informó el especialista en nutrición de cultivos, Nahuel Reussi Calvo, tras una gira técnica por distintas zonas productivas del departamento, donde evaluó los avances del programa desarrollado junto a productores afiliados.
“El eje central del programa es medir para decidir. Así como un médico solicita un análisis de sangre antes de dar un tratamiento, en agricultura el análisis de suelo es clave para definir cuándo y dónde fertilizar”, explicó el especialista.
Reussi Calvo, señaló que uno de los principales desafíos identificados en el departamento de Santa Cruz es la deficiencia de nitrógeno, asociada a la pérdida de materia orgánica en los suelos a lo largo del tiempo. Además de carencias de azufre, fósforo y potasio en distintas regiones.
“Los sistemas productivos redujeron los niveles de materia orgánica, lo que impacta directamente en la disponibilidad de nutrientes. Por eso, una fertilización basada en diagnóstico de suelos permite recuperar productividad y eficiencia”, precisó.
En el contexto de lluvias intensas que atraviesa el departamento desde mediados de febrero, Reussi Calvo destacó que la nutrición balanceada cumple también un rol estratégico para reducir los efectos negativos del exceso de precipitaciones.
“Un suelo bien nutrido tiene mejor estructura; es decir, más porosidad, mejor infiltración y mayor estabilidad. Eso ayuda a disminuir los problemas de encharcamiento, escurrimiento y pérdida de suelo”, explicado en fertilidad de suelos y nutrición vegetal.
El especialista subrayó que los nutrientes aplicados no se pierden completamente ante eventos adversos, sino que permanecen en el sistema y pueden ser aprovechados por cultivos posteriores, con un efecto residual positivo.
El programa ingresará a una nueva etapa con énfasis en ampliar su alcance y mejorar la transferencia de conocimiento hacia productores pequeños, medianos y grandes.