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Wednesday, June 17, 2026
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    Brasil y Estados Unidos lanzan operaciones conjuntas contra el crimen organizado

    Puntos clave Brasil y Estados Unidos anunciaron una iniciativa conjunta para integrar inteligencia y realizar operaciones coordinadas contra redes transnacionales de tráfico de armas y narcóticos.

    La iniciativa formaliza la cooperación prometida por los presidentes Lula y Trump en una llamada de diciembre de 2025 y representa un pivote pragmático en una relación tensa por los aranceles, el procesamiento de Bolsonaro y el debate sobre la designación de terrorismo.

    El anuncio se produce mientras Washington continúa presionando a Brasilia para que designe al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, una clasificación que Lula ha rechazado por motivos de soberanía.

    Los mismos dos gobiernos que pasaron meses peleando por aranceles, etiquetas de terrorismo y el encarcelamiento de un ex presidente han acordado silenciosamente compartir inteligencia y realizar operaciones conjuntas contra las redes criminales que los conectan.

    Brasil y Estados Unidos lanzarán operaciones conjuntas contra el crimen organizado transnacional, con un enfoque en la interceptación de cargamentos ilícitos de armas y narcóticos, según La República Colombia, citando la iniciativa como parte de una agenda más amplia entre los presidentes Luiz Incio Lula da Silva y Donald Trump. La operación integrará el intercambio de inteligencia y la aplicación coordinada de la ley entre agencias brasileñas y estadounidenses, un paso significativo para dos países cuyas relaciones de seguridad se han complicado por profundos desacuerdos políticos sobre cómo clasificar y combatir a las organizaciones criminales más poderosas de la región.

    De la llamada telefónica a las operaciones La iniciativa se remonta a una llamada telefónica de 40 minutos entre Lula y Trump en diciembre de 2025. Durante esa conversación, Lula propuso cooperar para arrestar a los líderes criminales brasileños que viven en Miami y enfatizó que los dos países necesitaban inteligencia y tácticas inteligentes en lugar de fuerza militar para combatir el tráfico. Según se informa, Trump prometió apoyo total a iniciativas conjuntas dirigidas a organizaciones criminales, y ambas partes describieron la llamada como muy productiva. La acción conjunta anunciada el viernes convierte esa retórica en una realidad operativa.

    Brasil y Estados Unidos lanzan operaciones conjuntas contra el crimen organizado. (Foto reproducción de Internet) El marco se destaca por lo que no es: no es una designación terrorista, ni un acuerdo sobre el estatus de las fuerzas, ni una expansión de los ataques navales estadounidenses que han matado a más de 150 personas en el Caribe desde que comenzó la Operación Lanza del Sur en septiembre de 2025. En cambio, parece seguir el modelo de inteligencia primero que Lula ha defendido: la cooperación entre policías y entre agencias dentro de los marcos legales existentes, en lugar de la arquitectura legal-militar que Washington ha construido en torno a su terrorismo. designaciones.

    La etiqueta de terrorismo aún persiste La acción conjunta no resuelve la tensión central en la relación bilateral: Washington presiona para designar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) como Organizaciones Terroristas Extranjeras. Estados Unidos reavivó esa presión el 6 de marzo y Lula ha rechazado sistemáticamente la clasificación, argumentando que el crimen organizado debe ser tratado como un asunto de seguridad pública interna. El gobierno de Lula teme que una designación terrorista pueda crear pretextos legales para operaciones extraterritoriales, una preocupación agudizada por la captura por parte de Estados Unidos del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero bajo un marco de narcoterrorismo.

    La iniciativa conjunta contra el crimen puede representar el intento de Lula de ofrecer a Washington una alternativa cooperativa que demuestre resultados sin ceder en la etiqueta de terrorismo. Brasil firmó su propia ley antifracciones en marzo de 2026, que fortaleció las penas para las organizaciones criminales y amplió los poderes de incautación de activos, dando a los fiscales nacionales más herramientas sin importar el marco terrorista estadounidense.

    Cálculos del año electoral A seis meses de las elecciones presidenciales de Brasil, el anuncio de cooperación en materia de seguridad cumple múltiples funciones políticas. Para Lula, debilita la narrativa de la oposición de que su gobierno es blando con la vulnerabilidad de Crimea, que las encuestas identifican consistentemente como su flanco más débil. Para Trump, demuestra que su administración puede obtener cooperación en materia de seguridad de un gobierno de izquierda que se ha resistido a sus enfoques de línea más dura. La prueba práctica será si la iniciativa produce resultados visibles: arrestos, incautaciones y redes desmanteladas antes de la votación de octubre. Los sindicatos criminales brasileños operan en al menos 12 estados de Estados Unidos, y el oleoducto de armas que alimenta la violencia del PCC y CV atraviesa Paraguay, Bolivia y la región de la triple frontera. Interceptar ese oleoducto requiere exactamente el tipo de intercambio de inteligencia transfronterizo que promete la nueva iniciativa. Queda por ver si se cumple.

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