Uno de los argumentos de los promotores de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que dio lugar al bombardeo de Caracas y captura de Nicolás Maduro, fue que en la lucha por nuestra independencia Simón Bolívar pidió apoyo a los ingleses para la gesta y que al igual que entonces nada tenía de malo que nosotros le hayamos pedido ayuda a Trump para nuestra liberación de la tiranía madurista. Esta es una analogía estrambótica.
En el caso del proyecto independentista, en efecto, se le pidió ayuda no solo a los ingleses sino también a los haitianos ya los curazoleños, y su aporte económico y el de la legión británica fueron muy importantes en la tarea, a tal punto que, por ejemplo, uno de los edecanes del Libertador fue el irlandés Daniel Florencio O’Leary y uno de los batallones en la batalla de Carabobo, el “cazadores ingleses” estaba comandado por el inglés Thomas. Ildeston Ferriar, quien falleció en el campo de batalla el 24 de junio de 1821.
En la independencia, las tropas extranjeras no fueron enviadas por el imperio inglés a Venezuela, sino más bien se trataba de excombatientes de la guerra contra Napoleón, quienes vinieron como mercenarios contratados para luchar en la guerra. Además, esos extranjeros, ni el haitiano Petion ni el curazoleño Luis Brion, ni nadie de la legión británica
sustituyeron del mando a los jefes naturales del ejército libertador. Ellos se subordinaron a Bolívar ya los comandantes de la independencia.
Lo que nos ocurrió el 3 de enero no fue eso. Ese día fue la culminación de años de prédica antipatriótica por parte de quienes no supieron y no pudieron derrocar a la dictadura del socialismo del siglo XXI. Su incapacidad los llevó a entregarle el mando de la liberación a Estados Unidos ya su presidente, Donald Trump.
En el proceso de nuestra liberación en el siglo XIX, nunca vimos a Bolívar pedirle al ejército norteamericano venir a Venezuela ya América a hacer lo que teníamos que hacer nosotros mismos. Bolívar y la generación libertadora liberaron ELLOS a todos estos países, con la colaboración de la legión británica y otros extranjeros. Sufrieron muchos reveses, pero nunca imaginaron decirle a Estados Unidos oa los ingleses que vinieran ellos a hacerlo.
¿Y qué decir de quiénes nos gobiernan actualmente? Esos son peores; 26 años confrontando en el discurso al “imperialismo norteamericano” para terminar acrobáticamente sumisos a ellos. Ha sido de tal tamaño la entrega de nuestra soberanía, que toda la clase política y militar están acatando mansamente y sin protestar que los recursos producto de la explotación del petróleo sean administrados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en una especie de impuesto fideicomiso. Esto es inaceptable. No nos pasó nunca en nuestra historia republicana.
Ni siquiera en el bloqueo naval de 1902, cuando la humillación consistió en el habernos obligado a destinar el 30% de nuestros ingresos aduaneros al pago de la deuda reclamada. Pero a nadie se le ocurrió en aquel momento que nuestros recursos fueron administrados por otro país.
Lo que nos está pasando hoy es una realidad vergonzosa que nos tocará en algún momento revertir.
José Francisco Contreras es abogado (UCV, 1987) y secretario general del partido Derecha Democrática PopulArkansas.