Una gran multitud acudió a la Plaza de Mayo de Buenos Aires el martes para conmemorar los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que llevó al poder a la dictadura militar de Argentina.
Recogiendo el tradicional lema “Nunca más(“Nunca más”), la masiva movilización se extendió a lo largo del kilómetro que separa la Plaza de Mayo de la Avenida 9 de Julio y inundó los alrededores.
Las calles que conducen a la famosa plaza de la capital, situada frente a la Casa Rosada, sede del gobierno de Argentina, se inundaron de manifestantes, cada uno de los cuales marchó para conmemorar a las víctimas de la junta militar que gobernó la nación de 1976 a 1983.
Periodistas y fotógrafos dijeron que probablemente fue una de las mayores manifestaciones que la capital haya visto en años, con la asistencia de decenas de miles de personas. Se esperaba que la policía emitiera una estimación más precisa más tarde ese día.
Se llevaron a cabo otras manifestaciones en ciudades y pueblos de todo el país, mientras la gente respondía a un llamado de grupos de derechos humanos, partidos políticos, sindicatos, grupos de campaña y de la sociedad civil para conmemorar la ocasión.
Muchos marcharon con imágenes de los desaparecidos, las víctimas de la dictadura, en sus cuerpos o portaban carteles.
El evento principal, con discursos desde un escenario en un extremo de la plaza, fue encabezado por grupos de derechos humanos, entre ellos las Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, continuando una tradición que comenzó durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse en la plaza para exigir información sobre el paradero de sus hijos secuestrados.
Las Abuelas han recuperado las identidades de 140 nietos arrebatados a sus familias cuando eran bebés o nacieron en cautiverio. Se estima que quedan más de 300 por encontrar.
“Tenemos 140 casos resueltos, ¿qué opinas de eso?” Estela Barnes de Carlotto, presidenta de la asociación, de 95 años, dijo desde el escenario entre vítores.
“Cada nieto restituido es una prueba de las atrocidades cometidas por el siniestro terrorismo de Estado: desapariciones, asesinatos, robos, secuestros de menores y falsificación de documentos políticos”, añadió el activista, cuyo nieto fue el 114º encontrado.
El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instaló una dictadura que gobernó hasta 1983, cometiendo desapariciones, torturas y robos de bebés, lo que obligó a miles de personas a exiliarse.
Valeria Coronel, una maestra de 43 años, sostenía la mano de su hija de ocho años cuando se unieron a la manifestación.
“La memoria se transmite de generación en generación para que la lucha continúe”, afirmó. “Ese es el legado que quiero dejarle”.
Algunas personas lanzaron globos blancos al cielo mientras que otras portaban pancartas con lemas que incluían “No nos derrotaron”.
Otros llevaban fotografías de familiares que nunca salieron de su detención, y algunos portaban carteles que decían “Todavía te estamos buscando”.
Memoria y disputa política
El gobierno del presidente Milei cuestiona las afirmaciones de grupos de derechos humanos de que alrededor de 30.000 personas murieron o desaparecieron bajo la dictadura de Argentina, una de las más sangrientas de América Latina, que terminó en 1983.
El gobierno estima oficialmente el número de desaparecidos en menos de 9.000, sosteniendo que hubo excesos cometidos por ambos bandos durante los años de la dictadura y restando importancia al papel de la violencia militar.
El martes, la oficina presidencial difundió un vídeo denunciando una “perspectiva sesgada y revanchista” como prisma a través del cual se ha estudiado la historia de aquella época, afirmando que sus opositores políticos la han utilizado como “instrumento de manipulación”.
El régimen militar reprimió brutalmente la resistencia de los disidentes, incluido un movimiento guerrillero de izquierda, estudiantes y activistas sindicales, deteniendo a miles de personas en campos como la infame Escuela de Mecánica de la Armada ESMA de Buenos Aires.
La semana pasada, los funcionarios publicaron casi 500 páginas de documentos de inteligencia que datan de 1973 a 1983, incluido el período de siete años de la dictadura militar.
Los documentos van desde listas de compras hasta registros de vigilancia de universidades, sindicatos, empresas y organizaciones políticas.
Algunos documentos pedían “inteligencia psicosociológica estratégica” y ordenaban el seguimiento de los medios de comunicación.
“La publicación de archivos históricos fortalece la credibilidad institucional, ayuda a desacreditar teorías de conspiración y demuestra un compromiso con la verdad”, según una guía publicada con los documentos.
– TIMES/AFP/NA/PERFIL
noticias relacionadas