En Venezuela no ha cambiado el reparto de poder, y tampoco ha cambiado el país sobre el que se ejerce ese poder. La estructura de empobrecimiento acelerado que construyó el chavismo 1.0, perfeccionó el Maduro 2.0 y hoy administra el 3.0 de Delcy, sigue intacta, solo que ahora se mezcla con una “tutela” norteamericana que promete reconstrucción y termina asociada a la continuidad de la miseria.
Se negocian licencias petroleras, se hablan de inversiones gigantescas y de flujos de dólares que supuestamente ordenarán la economía, pero en la vida real persisten los salarios de hambre, la inflación que devora cualquier ingreso y la precariedad cotidiana que se mide en la nevera vacía y en la farmacia impagable.
En ese contexto, los estadounidenses que “mandan” sobre la transición corren el riesgo de convertirse en copropietarios del fracaso: si la pobreza se profundiza y la represión no cede, la gente dejará de verlos como garantías de una salida y empezará a verlos como socios de un sistema petrolero que solo cambió de nombres y de porcentajes en los negocios del y del oro. Haciendo que la pobreza termine arrastrando a los norteamericanos que “mandan”.
Porque es cierto, que al menos discursivamente, Estados Unidos está profundizando su involucramiento, vía el relajamiento de sanciones, otorgando nuevas licencias para petroleras y proponiendo un plan para que empresas privadas inviertan hasta 100.000 millones de dólares en el sector energético venezolano; tema este que no prosperará hasta que la institucionalidad no se estabilice en forma democrática.
Porque hoy seguimos con la misma dictadura, pero ahora amparada y defendida por Estados Unidos.
El discurso oficial de Estados Unidos es que esos ingresos se controlarían para “beneficiar al pueblo venezolano”; incluso se mencionan destinos como escuelas, hospitales y la reparación de servicios públicos. Pero si el resultado visible en la calle es más pobreza, salarios de hambre y muerte por precariedad, el costo político no será solo para Delcy 3.0, sino que la gente empezará a atribuir la continuidad del sufrimiento a los mismos norteamericanos que hoy se presentan como salvadores.
Haciendo que la nueva tutela corra el riesgo de hacerse copropietario de la miseria.
La continuidad evidente del aparato represivo es la prueba más brutal de ese “cambio que no cambia”: siguen los presos políticos, se siguen denunciando torturas, los informes internacionales describen una estructura de control que no se ha desmontado, sino que se ha reciclado.
El mensaje que recibe el ciudadano es claro: se pactó la gobernabilidad, pero no la dignidad. Y en paralelo, los grandes acuerdos económicos no derraman hacia abajo, repitiendo el viejo guion de los grandes negocios desconectados de la calle.
Por eso es tan delicado el lugar que ocupa hoy la figura de María Corina Machado que concentra una esperanza masiva que no se percibe capturada ni por el chavismo reciclado ni por los intereses externos.
Si esa esperanza es anulada, neutralizada o utilizada solo como adorno discursivo, el daño no será solo para la oposición tradicional: se fracturará también la credibilidad de quienes hoy se presentan como “tutores” del renacer venezolano.
Porque un país no se reconstruye con contratos y enroques, que repiten la tan golpeada esperanza de los venezolanos; sino con una ruptura visible del ciclo de pobreza, abuso y simulación. Y eso, hasta ahora, no ha ocurrido.
Más vale que los norteamericanos revisen su estrategia topdown, porque no está funcionando… deberían sazonarla con los importantes componentes de abajo hacia arribapara que no terminen explotándoles la situación en la cara. No olviden que esto no es Irak que tenía un ejército fuerte y organizado, situación muy, pero muy lejana a la realidad venezolana; donde el único riesgo son los hampones de las fuerzas represivas para militares… En Venezuela no hay riesgo de guerra civil… más bien tendrán un pueblo que saldrá masivamente a la calle a apoyar a MCM y su plan, y que, si Estados Unidos los apoyan, esos represores se diluirán en el tiempo y en el espacio.
No permita que, contando con el poder del vencedor, habiliten a que sigan los mismos socios del poder, y que la pobreza, la represión y la esperanza traicionada sigan siendo exclusivamente venezolanas.
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La Ceiba: “Hay que tener la cara de cemento, como las de Lula y Petro, para criticar a la ONU por inservible mientras ambos, junto a López Obrador, fueron tremendos inútiles en el conflicto poselectoral en Venezuela, que le costó la pérdida de vida a muchos venezolanos, la libertad a millas de ciudadanos y la definitiva de la democracia”.tal-cual: Justicia, Encuentro y Perdón advierte que quedan 669 presos políticos pese a amnistíaEl Pitazo: Delcy Rodríguez no ha resuelto nada en dos meses de la captura de Maduro. Este 21 de marzo se cumplieron 77 días de la designación de Delcy Rodríguez como encargada de la administración de Venezuela por parte del TSJ. Aunque promueve un discurso de cambios que denomina el nuevo momento político, hay deudas que no ha resuelto. La población exige mejoras de los servicios públicos, aumentos de salarios y libertad plena para los presos políticos.Efecto Cocuyo. Más cambios en el Gabinete: Entre reajuste de cúpula chavista-militar e intenciones de mejora en áreas sensibles. Para la politóloga María Alexandra Semprún, se quiere transmitir a lo interno y externo que hay cambios. Para Joaquín Ortega, se busca preservar el poder sin alterar la estructura de dominación.El Nacional. Rick Scott insiste en elecciones como salida a la crisis en Venezuela: “Que depende de la gente, no de una amiga de Maduro”.Monitoreamos: María Corina Machado denuncia torturas y condiciones inhumanas contra presos políticos militares. La líder venezolana y Premio Nobel de la Paz 2026, María Corina Machado, denunció la situación de los militares detenidos por razones políticas en Venezuela, asegurando que actualmente hay al menos 179 efectivos privados de libertad. En un mensaje difundido en sus redes sociales, afirmó que el foco ahora debe estar en quienes han sido especialmente perseguidos dentro de las fuerzas armadas.El Pitazo. Apagón general en Táchira: bajos y cortes eléctricos en Zulia, Carabobo y Falcón reportan usuarios. Habitantes de Caracas, Zulia y Falcón reportan bajos y cortes en el servicio eléctrico.EFE: Delcy Rodríguez apela a la conciencia ciudadana para avanzar en plan de ahorro eléctrico. Cuba sufre un nuevo apagón nacional, el segundo en una semana.Bloomberg: La onda expansiva de la guerra se está extendiendo por la economía mundial.Lo que no fue noticia (y debería serlo)
Que los consumidores venezolanos agotan sus ahorros en supervivencia básica; al mismo tiempo, los empresarios ven caer ventas formales mientras crece la informalidad; El 87% de los venezolanos gasta ahorros solo para comer, con salario mínimo en 130 bolívares (menos de 30 centavos de dólar) frente a una cesta alimentaria de 617 dólares. Pero el ángulo ignorado es la “racionalidad extrema” en las compras, priorizando calorías sobre nutrición y recorriendo kilómetros por bodegas baratas, buscando precios e ignorando marcas. Los comercios en Caracas ajustan precios a diario por la depreciación del bolívar, con el dólar paralelo superando los 600, lo que erosiona márgenes y fuerza cierres; pero nadie cubre cómo los dueños sobreviven vendiendo una pérdida para no quebrar. Esto afecta directamente al empresario que no accede a divisas oficiales, obligándolo a una “economía de estrechez” diaria.Ni que, a un poco más de dos meses del cambio de mando y de la captura de Maduro, el Alto Comisionado de la ONU informa que persisten denuncias de tortura y malos tratos a detenidos, y que la estructura represiva sigue intacta. Más de 500 personas continúan presas por razones políticas, pese a una ley de amnistía aplicada de forma discrecional; el gobierno de Delcy Rodríguez se presenta como transición, pero conserva lógicas de control y miedo.O que, para el consumidor, principal afectado por las políticas económicas de Delcy/Dogu, la ausencia de crédito elimina la posibilidad de compras grandes (electrodomésticos, mejoras de vivienda, capital para emprender) y consolida una economía de “pago al contado” donde solo accede quien ya tiene dólares. Un ejemplo cotidiano: una pequeña fábrica que antes financiaba inventarios con líneas de crédito ahora debe vender por adelantado o reducir la producción, lo que termina subiendo precios y reduciendo opciones para el comprador final.Tampoco que el casi colapso del crédito bancario, asfixia tanto al consumidor como al empresario llevándonos prácticamente a ser un país sin crédito. El encaje legal se mantiene en torno a 73–76%, lo que deja a los bancos con muy poco margen para prestar y prácticamente congelar la cartera de créditos. El saldo total de créditos bancarios apenas cubre cerca de un tercio del encaje exigido, señal de que el sistema financiero está diseñado más para inmovilizar dinero que para financiar proyectos o consumo. Para cualquier empresa esto significa, prácticamente, producir sin capital de trabajo, teniendo que recurrir a los proveedores, hacer preventas en dólares o, en casos extremos, reducción de la escala de operación.Correo: [emailprotected] Instagram: @benjamintripier Twitter: @btripier