Algunas características que podemos identificar del actual sistema internacional, llamados por algunos orden y por otros desorden son:
Se desmorona la arquitectura de San Francisco política y económica. Ya las Naciones Unidas no tienen relevancia. Se está en busca de la sustitución del sistema de Bretton Woods. La Organización Mundial del Comercio ya no es funcional.
Un mundo sin reglas. Se violan los acuerdos de cambio climático, los compromisos en materia de derechos humanos, libertades civiles y políticas, del desarme, las recomendaciones de la Asamblea General nadie las observa. Las normas de derecho humanitarios de las convenciones de Ginebra sobre la guerra. Los tratados bilaterales de control de armamento nuclear no se renovaron y están en peligro el tratado de producción completa de los ensayos nucleares.
La noción de soberanía y autodeterminación heredadas de la paz de Westfalia ya parecieran superadas y el retroceso de la democracia es cada vez más preocupante y en general el derecho internacional más que una obligación de cumplimiento se está convirtiendo en una mera referencia.
El mundo se perfila como un equilibrio de poder entre tres potencias, que son Estados Unidos, China y Rusia que comparten las características de ser irredentas geográficamente, potencias nucleares, hegemonas con áreas extensas de influencia, y que están en procesos de revisionismo y reconfiguración del orden establecido con un enfoque en el poder duro y soberanía absoluta. Hay competencia en áreas estratégicas clave: los tres actores están fuertemente enfocados en la dominación de las nuevas áreas disputadas del poder global: el espacio, el ciberespacio, la inteligencia artificial y la tecnología avanzada. Hay otras potencias emergentes como Brasil y la India que no comparten esas características.
Los cambios doctrinales de las políticas exteriores y militares de Estados Unidos, Rusia y China revelan un mundo de mayores tensiones geopolíticas.
La diplomacia alternativa creada este siglo está en profunda crisis. Los BRICS, G-20, G-7, Celac, tienen profundas diferencias que no permiten consensos.
A nivel conceptual podríamos describirlo de la siguiente manera:
Declive del orden liberal: El sistema de relaciones internacionales establecido en el siglo XX está en crisis, con un auge del nacionalismo y el unilateralismo.
Transformación tecnológica y geopolítica: la revolución tecnológica, la ciberseguridad y la competencia económica cambian las nociones tradicionales de soberanía y seguridad.
Sin alineamiento activo: América Latina y otras regiones como África y Asia buscan estrategias de no alineamiento frente a los múltiples conflictos.
Geografía de la pobreza y heterogeneidad: el llamado Sur Global aún no encuentra forma de integrarse puesto que han desaparecido los principios de la cooperación y la solidaridad internacional que los unía dentro de las asociaciones multilaterales.
El futuro de la humanidad está en manos de actores que pueden hacer un planeta más amable o más violento. Roguemos porque se esconde el camino de la paz y la seguridad internacional, la cooperación, la solidaridad y las mejores prácticas de gobierno que representan a la democracia.